{"id":10852,"date":"2015-04-08T16:03:18","date_gmt":"2015-04-08T21:03:18","guid":{"rendered":"http:\/\/elturbion.com\/?p=10852"},"modified":"2015-04-08T16:03:18","modified_gmt":"2015-04-08T21:03:18","slug":"legalidad-y-legitimidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elturbion.com\/?p=10852","title":{"rendered":"Legalidad y legitimidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a href=\"https:\/\/elturbion.com\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/soporte_andres_monroy_gomez.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5112\" src=\"https:\/\/elturbion.com\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/soporte_andres_monroy_gomez.jpg\" alt=\"Los movimientos sociales han venido exigiendo un proceso de paz en el que no s\u00f3lo participen Estado y guerrillas sino que incluya a todos los actores, inclu\u00eddas las organizaciones sociales, para atacar las verdaderas causas de la guerra: la pobreza y la exclusi\u00f3n - Foto: Andr\u00e9s Monroy G\u00f3mez\" width=\"600\" height=\"336\" \/><\/a>Por: Juan Diego Garc\u00eda &#8211; abril 8 de 2015<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gobierno colombiano asume que el orden social del pa\u00eds no s\u00f3lo funciona en armon\u00eda con los postulados de un Estado de derecho sino que, adem\u00e1s, est\u00e1 asistido de suficiente legitimidad para sustentar sus exigencias frente a los insurgentes de las FARC-EP. Estas exigencias van desde pedir la rendici\u00f3n de armas y el acogerse a la legalidad vigente a cambio de la generosidad de las autoridades hasta asumir en los hechos que a los guerrilleros les asisten motivos de naturaleza pol\u00edtica y deben ser por tanto tratados como rebeldes, y no como simples delincuentes. En consecuencia, el gobierno accede a impulsar reformas que eliminar\u00edan los motivos del alzamiento armado y llevar\u00edan a \u00e9stos al abandono de las armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las autoridades se mueven entre estas dos visiones del problema ciertamente antag\u00f3nicas, dando \u00e9nfasis a una u otra seg\u00fan convenga, una incoherencia que causa no pocos problemas al proceso de los di\u00e1logos de paz en La Habana y hasta podr\u00eda llevarlos al fracaso \u2013no ser\u00eda la primera vez que esto ocurre\u2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, la insurgencia se justifica precisamente en la escasa o nula legitimidad del orden social vigente y, por tanto, se niega a ser sometida a una legalidad que rechaza. Aceptar\u00eda el sistema tan s\u00f3lo si se llevan a cabo importantes transformaciones \u2013una reforma agraria y otra del r\u00e9gimen pol\u00edtico, como las principales\u2013 y se pone fin al terrorismo de Estado, pues as\u00ed y s\u00f3lo as\u00ed estar\u00eda plenamente justificado el abandono de la lucha armada. Sin ver satisfechas sus reivindicaciones la insurgencia estar\u00eda traicionando sus propios postulados y, sobre todo, defraudando las esperanzas de quienes les apoyan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, la legitimidad del orden social colombiano tiene, sin duda, enormes limitaciones y hasta podr\u00eda afirmarse que carece de fundamentos s\u00f3lidos para ser entendido como tal. La gran desigualdad econ\u00f3mica, agudizada por el modelo neoliberal aplicado en las d\u00e9cadas recientes, s\u00f3lo disminuye en las estad\u00edsticas oficiales, un drama nacional que golpea a las mayor\u00edas y que, en el caso de las gentes del campo, adquiere tintes dram\u00e1ticos; la crisis del sistema pol\u00edtico llega a niveles nunca registrados, fruto de un sistema electoral plagado de vicios y con un respaldo raqu\u00edtico \u2013la abstenci\u00f3n ronda el 60% de forma permanente, al menos en los \u00faltimos 50 a\u00f1os\u2013; las principales instituciones del aparato estatal ofrecen un espect\u00e1culo de ineficiencia y debilidad extremas como instrumentos del servicio p\u00fablico y una corrupci\u00f3n generalizada infecta al parlamento, la administraci\u00f3n y las altas cortes de la justicia; la violencia, oficial y paramilitar, se ha convertido en la respuesta m\u00e1s o menos sistem\u00e1tica para el tratamiento de los conflictos sociales; y las Fuerzas Armadas tienen un protagonismo pol\u00edtico igual al de los cuarteles en cualquier dictadura. En tales condiciones, \u00bfse puede considerar leg\u00edtimo tal estado de cosas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Instar a la insurgencia para que acate sin m\u00e1s la justicia vigente resulta todo un sarcasmo cuando la impunidad supera el 90% de los delitos registrados, los delincuentes de cuello blanco y las gentes &#8216;de bien&#8217;\u00a0\u2013es decir, las que tienen bienes\u2013 reciben un tratamiento ben\u00e9volo \u2013cuando resultan condenados\u2013 y los militares gozan de total inmunidad por sus cr\u00edmenes mientras las c\u00e1rceles son descritas como un sistema de exterminio para los opositores al gobierno \u2013los presos pol\u00edticos, de conciencia y de guerra superan los diez mil casos\u2013 y como un drama humano de inconmensurables dimensiones para todos los detenidos, pol\u00edticos y comunes, que padecen un hacinamiento escandaloso y carecen de los servicios m\u00e1s elementales, tal como lo denuncian prestantes organismos internacionales y hasta comisiones parlamentarias del mismo pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos analistas sugieren que en La Habana se deb\u00eda acordar, igualmente, una reforma profunda del sistema judicial colombiano, sobre todo luego de los <a title=\"Pretelt, la prensa y el combo de Monter\u00eda\" href=\"http:\/\/elturbion.com\/?p=10722\" target=\"_blank\">recientes esc\u00e1ndalos<\/a> que involucran a la Corte Suprema de Justicia en delitos de soborno y corrupci\u00f3n que llevan a esta instituci\u00f3n a su mayor crisis de la historia reciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si los di\u00e1logos en La Habana culminan exitosamente se habr\u00e1 dado un paso decisivo para empezar a construir un orden con legitimidad. Todo indica que ya es mayoritario el apoyo ciudadano a esta iniciativa de paz del presidente Santos, mientras decrece el grupo de quienes se oponen. Por supuesto, el acuerdo no tendr\u00e1 un respaldo un\u00e1nime pero s\u00ed suficiente como para poder afirmar que las mayor\u00edas apoyan el proceso que se inicia tras la firma de la paz, otorgando as\u00ed la indispensable legitimidad al mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego habr\u00e1 que dar a las nuevas realidades su expresi\u00f3n jur\u00eddica mediante un orden legal nuevo y, por supuesto, asegurar que se cumpla, pues en hacer leyes y no atenerse a ellas la clase dominante del pa\u00eds parece estar particularmente dotada. \u00c9ste es un riesgo considerable, otro reto m\u00e1s que deben asumir quienes apuestan por los caminos de la paz y la construcci\u00f3n de un orden con legitimidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La insurgencia pide que este proceso se refrende acudiendo al constituyente primario, dando al pa\u00eds una nueva Carta Magna. El gobierno prefiere un simple referendo. A la propuesta de la insurgencia se unen ya algunas voces del mismo sistema, mientras otros prefieren el referendo sugiriendo que a\u00fan no hay condiciones adecuadas para llamar a una Asamblea Nacional Constituyente y que el mecanismo de la consulta directa a la ciudadan\u00eda es suficiente y evita los riesgos de un proceso de debate envenenado por las fuerzas de la extrema derecha, con resultados que pueden ser inclusive contraproducentes. En manos del presidente est\u00e1 tomar la decisi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Juan Diego Garc\u00eda &#8211; abril 8 de 2015 El gobierno colombiano asume que el orden social del pa\u00eds no s\u00f3lo funciona en armon\u00eda con los postulados de un Estado de derecho sino que, adem\u00e1s, est\u00e1 asistido de suficiente legitimidad para sustentar sus exigencias frente a los insurgentes de las FARC-EP. 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