{"id":14088,"date":"2016-08-23T18:47:53","date_gmt":"2016-08-23T23:47:53","guid":{"rendered":"http:\/\/elturbion.com\/?p=14088"},"modified":"2016-08-23T18:47:53","modified_gmt":"2016-08-23T23:47:53","slug":"un-ano-mas-de-ignominia-tras-las-rejas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elturbion.com\/?p=14088","title":{"rendered":"Un a\u00f1o m\u00e1s de ignominia tras las rejas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textLayer\">\n<figure id=\"attachment_12668\" aria-describedby=\"caption-attachment-12668\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12668\" src=\"https:\/\/elturbion.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/miguel_angel_beltran-andres_gomez.jpg\" alt=\"Miguel \u00c1ngel Beltr\u00e1n. Foto: Andr\u00e9s G\u00f3mez.\" width=\"600\" height=\"400\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-12668\" class=\"wp-caption-text\">Miguel \u00c1ngel Beltr\u00e1n. Foto: Andr\u00e9s G\u00f3mez.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<div class=\"textLayer\"><strong>Por: Miguel \u00c1ngel\u00a0 Beltr\u00e1n Villegas &#8211; agosto 23 de 2016<br \/>\n<\/strong><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya cumplo un a\u00f1o de haber sido <a href=\"http:\/\/elturbion.com\/?p=12522\" target=\"_blank\">privado de mi libertad<\/a>. Este es casi el mismo tiempo que ha transcurrido desde el nacimiento de mi hijo menor, el peque\u00f1o osito. Todav\u00eda impregnaban mi cuerpo los olores a placenta, leche materna y hierbas medicinales cuando, aquel viernes 31 de julio, un sorpresivo ret\u00e9n de polic\u00eda atravesado en la v\u00eda me detuvo muy cerca de la notar\u00eda donde hac\u00eda las gestiones para el registro civil del beb\u00e9. En los primeros d\u00edas de detenci\u00f3n pens\u00e9 muchas veces en esos largos segundos transcurridos inmediatamente despu\u00e9s de que aquel joven y afable polic\u00eda solicit\u00f3 mi identificaci\u00f3n y durante los cuales tuve la plena conciencia de que, una vez el agente de la Fuerza P\u00fablica digitara mi n\u00famero de c\u00e9dula, ya nada podr\u00eda hacerse. \u00bfDeb\u00ed, entonces, fingir que hab\u00eda extraviado mis documentos y reportar un n\u00famero diferente o advertirle que ten\u00eda problemas judiciales &#8216;menores&#8217; y luego \u00a0proponerle que pagar\u00eda por su silencio? Al final conclu\u00ed que lo que yo quer\u00eda y deb\u00eda hacer fue precisamente lo que hice, aunque el dolor \u00a0de estar de nuevo lejos de mi esposa e hijos me desgarrar\u00eda el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esa fecha hasta hoy son m\u00e1s de trescientos sesenta d\u00edas que, en la infinita curva del tiempo, parecieran confundirse con la misma eternidad, pues cada d\u00eda de la semana, el mes o el a\u00f1o vivido en prisi\u00f3n se parece a otro d\u00eda de la siguiente semana, mes o a\u00f1o, como un grano de arroz \u00a0se parece a otro grano de arroz. Solo la \u00a0visita de familiares y amigos marca la diferencia temporal para pronto esfumarse \u00a0en el torrente de una incesante \u00a0monoton\u00eda. Y es que en el penal el tiempo no fluye: despu\u00e9s del conteo de internos los d\u00edas se quedan atrapados en la primera hora de la ma\u00f1ana. Aqu\u00ed, detr\u00e1s de estos muros, estamos conminados a padecer el eterno tormento de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/S%C3%ADsifo\" target=\"_blank\">S\u00edsifo<\/a> arrastrando momento a momento una agobiante condena, pero, a diferencia del protagonista de aquel mito griego que sube hasta la cima de la monta\u00f1a una pesada piedra de donde vuelve a caer una y otra vez, nuestro trayecto cotidiano es m\u00e1s corto: oscila entre un estrecho y ruidoso pasillo que disputamos con 240 internos m\u00e1s y una celda oscura de tres por cuatro metros, cuyo paso es advertido por el tintineo met\u00e1lico producido por los carceleros al abrir y cerrar las puertas en intervalos de 12 horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el discurrir de esas inamovibles horas, los reclusos vamos empeque\u00f1eciendo y perdiendo nuestra condici\u00f3n humana, de manera tal que el interno que retorna a su celda, al caer la tarde, ya no es el mismo que sali\u00f3 esa ma\u00f1ana: es un ser disminuido en su naturaleza humana, un retazo de hombre sumido en la iniquidad por otros que dicen cumplir \u00a0una tarea &#8216;resocializadora&#8217;, una piltrafa viviente corro\u00edda por los vicios que derivan de la misma sociedad que los condena, un coraz\u00f3n atormentado que se siente despreciado por otros hombres infelices como \u00e9l, una abominable criatura que teme ver su reflejo en el espejo. \u00bfAcaso el genial <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Franz_Kafka\" target=\"_blank\">Kafka<\/a> habr\u00eda imaginado \u00a0una metamorfosis igual?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para un cuerpo cautivo pocas cosas resultan tan angustiosas como ver siempre los mismos muros, las mismas puertas, las mismas rejas, el mismo men\u00fa y hasta los mismos rostros con su frustraci\u00f3n permanente y un ef\u00edmero entusiasmo que, muy de cuando en cuando, brota de sus l\u00fagubres corazones. Quiz\u00e1s nadie me haya comunicado con tanta crudeza y simplicidad esta desesperante sensaci\u00f3n como lo hiciera uno de mis compa\u00f1eros de celda un d\u00eda que no pudo adquirir su acostumbrada dosis de marihuana:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Profe \u2013me dijo golpeando con su pu\u00f1o la pared\u2013, maldigo la hora en que me dej\u00e9 meter en este <em>hijueputa<\/em> hueco, preferir\u00eda estar muerto. Si entro a la celda o salgo al patio todos los d\u00edas veo la misma mierda. No puedo tomar aire ni sol, ni siquiera tirarme un pedo tranquilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque para mi infortunio en aquella ocasi\u00f3n pudo vencer esta restricci\u00f3n, no deja de ser cierto que las palabras se quedan cortas para describir la angustia, desolaci\u00f3n y muerte en vida que anida en estas heladas b\u00f3vedas. Y si el lenguaje escrito lograse comunicar estos sentimientos, mi pluma har\u00eda suya aquella c\u00e9lebre frase de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Napole%C3%B3n_Bonaparte\" target=\"_blank\">Napole\u00f3n Bonaparte<\/a> al conocer \u00a0la capitulaci\u00f3n del ej\u00e9rcito franc\u00e9s en la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Batalla_de_Bail%C3%A9n\" target=\"_blank\">Batalla de Bail\u00e9n<\/a>: \u201chay cosas que no pueden escribirse\u201d. Sin embargo, cuando las palabras enmudecen, las im\u00e1genes cobran toda su fuerza y asaltan nuestro cerebro para atropellarnos con su tropel confuso de recuerdos, buscando no solo descorrer el velo de una realidad que pretende erigirse como una fortaleza inexpugnable sino para recordarnos que, aunque detr\u00e1s de estos muros yace inane la esperanza, &#8216;nada de lo humano nos debe ser ajeno&#8217;, como dir\u00eda <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Terencio\" target=\"_blank\">Terencio<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de \u00e9stas im\u00e1genes es la de &#8216;Peluche&#8217;, quien recobr\u00f3 su libertad en diciembre pasado. La primera vez que lo observ\u00e9, cre\u00ed hallarme no ante un hombre sino frente a un espectro nocturno que se desplazaba por el patio como un ruinoso saco de huesos movido por hilos invisibles. Apenas cruzaba la frontera de los 40 a\u00f1os, la mitad de los cuales hab\u00eda pasado en prisi\u00f3n, pero su apariencia era de un decr\u00e9pito y encorvado anciano forrado de una l\u00edvida piel plagada de erupciones cut\u00e1neas. Tan pronto advert\u00eda mi presencia llegaba hasta m\u00ed y me extend\u00eda su raqu\u00edtica mano para ofrecerme desde unos jeans usados que pretend\u00eda hacer pasar por nuevos hasta unos sobres de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Metronidazol\" target=\"_blank\">metronidazol<\/a> con fecha vencida. En cada encuentro lograba convencerme de obsequiarle un jab\u00f3n, una porci\u00f3n de caf\u00e9, un paquete de galletas o un rollo de papel higi\u00e9nico que enseguida ofrec\u00eda al siguiente interno que abordaba. Sus carnes enjutas y sus grandes ojos negros enclavados en unas profundas y calaverudas \u00f3rbitas contrastaban con el recio tono varonil de su voz, \u00fanico vestigio -\u00bfc\u00f3mo no?- de aquellos a\u00f1os juveniles derrochados entre las rejas de la prisi\u00f3n y la inocultable inmersi\u00f3n en el mundo de las drogas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, lo que m\u00e1s me impresion\u00f3 de &#8216;Peluche&#8217; no fue su avejentado aspecto exterior sino su lamentable actitud ante la vida. En los meses que comparti\u00f3 patio conmigo, jam\u00e1s descubr\u00ed en \u00e9l un m\u00ednimo resquicio de un anhelo que intentara trascender su supervivencia animal. Apenas si dejaba entrever una d\u00e9bil sonrisa cuando le ofrec\u00edan un mendrugo de pan y si alguien le rechazaba con hostilidad inclinaba su cabeza vencido y sometido a un indignante conformismo apenas comparable con la \u00a0m\u00e1s abyecta servidumbre. Recuerdo que en cierta ocasi\u00f3n conversaba con \u00e9l y, de pronto, se acerc\u00f3 otro interno que le reclam\u00f3 por un encendedor que al parecer no hab\u00eda devuelto. Por toda respuesta &#8216;Peluche&#8217; esboz\u00f3 algo similar a una socarrona risa y el ofendido reclamante, sin mediar palabra alguna, descarg\u00f3 una sonora bofetada en su mejilla. &#8216;Peluche&#8217; apenas si sacudi\u00f3 su cabeza y se qued\u00f3 mirando fijamente el piso, como un esclavo que, en un acto de contrici\u00f3n, acepta con resignaci\u00f3n su &#8216;castigo&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra dolorosa imagen es la de Daniel, un paciente psiqui\u00e1trico cuyos medicamentos le imped\u00edan mantener un control adecuado de sus esf\u00ednteres, por lo que a su paso iba dejando un gelatinoso rastro de mierda acompa\u00f1ado de nauseabundos olores que le merec\u00edan el desprecio y, en no pocas ocasiones, los insultos y golpes de los dem\u00e1s reclusos que se resist\u00edan a comprender su situaci\u00f3n y a empellones le \u00a0forzaban \u00a0a limpiar el piso. Con seguridad, un perro callejero o un par de zapatos viejos hubiesen merecido una m\u00e1s generosa consideraci\u00f3n. Sin embargo, los ojos de Daniel no reflejaban ni odio ni rencor, s\u00f3lo el sentimiento de terror que podr\u00eda expresar un ni\u00f1o que ha sido abandonado ante una amenazante manada de lobos. Si en ese momento hubiese un artista capaz de captar todas las expresiones de su rostro, con seguridad que personificar\u00eda en Daniel el horror que debieron experimentar los jud\u00edos condenados a la c\u00e1mara de gas, en los campos de concentraci\u00f3n nazi, durante la segunda guerra mundial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe advertir, sin embargo, que no siempre los internos que padecen alteraciones ps\u00edquicas asumen esta actitud pasiva. Es com\u00fan, por ejemplo, que algunos de estos reclusos infectados por el VIH se practiquen incisiones en sus manos o brazos, y amenacen con su sangre contaminada a los dem\u00e1s compa\u00f1eros para presionar la entrega de medicamentos por parte del establecimiento carcelario. Situaciones como estas no deber\u00edan registrarse si los funcionarios del\u00a0 <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Instituto_Nacional_Penitenciario_y_Carcelario\" target=\"_blank\">Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec)<\/a> dieran cumplimiento al <a href=\"http:\/\/www.hchr.org.co\/documentoseinformes\/documentos\/carceles\/4_Nacionales\/1_Normas_basicas\/2_Regimen_penal_ejec_penas\/Ley%2065-1993%20C%F3digo%20Penitenciario.pdf\" target=\"_blank\">C\u00f3digo Penitenciario y Carcelario<\/a>, que obliga a la clasificaci\u00f3n de internos de acuerdo con sus condiciones de salud f\u00edsica y mental, asignando la ubicaci\u00f3n en un sitio especial a quienes sufren trastornos ps\u00edquicos. M\u00e1s a\u00fan, el mencionado c\u00f3digo es claro en afirmar que dichos anexos o pabellones psiqui\u00e1tricos est\u00e1n destinados a desaparecer y su funci\u00f3n debe ser asumida por los establecimientos especializados del Sistema Nacional de Salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escrib\u00eda Carlos Marx en <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1850s\/brumaire\/brum1.htm\" target=\"_blank\">\u00abEl dieciocho brumario de Luis Bonaparte\u00bb<\/a> que la \u201chistoria se vive como tragedia y se repite como comedia\u201d. Sin embargo, ahora que repaso estos doce meses de prisi\u00f3n, los cuales se suman a los cerca de veinticinco que padec\u00ed con anterioridad, me siento tentado a escribir que respecto a la c\u00e1rcel es necesario aclarar que esta se vive como tragedia y se repite como tragedia. De esta situaci\u00f3n tom\u00e9 conciencia pocos minutos despu\u00e9s de haber ingresado nuevamente al Establecimiento Reclusorio de M\u00e1xima Seguridad del <a href=\"http:\/\/www.cusiglas.com\/siglade\/eron-establecimiento-de-reclusion-del-orden-nacional.php\" target=\"_blank\">ERON<\/a>, cuando un alto y corpulento guardia que me practicaba una intrusiva requisa, casi me levant\u00f3 por el aire y estuvo a punto de estamparme en la pared, como quien se deshace de un molesto zancudo, s\u00f3lo porque le dije, invocando no el C\u00f3digo Penitenciario y Carcelario sino el sentido com\u00fan, que estaba abusando de su autoridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No se le olvide que ahora usted est\u00e1 preso en una c\u00e1rcel y aqu\u00ed no tiene ning\u00fan derecho \u2013me grit\u00f3, mientras atenazaba con sus gruesas manazas de gorila mi camisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Eso lo veremos \u2013le respond\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aunque mis palabras salieron como un d\u00e9bil hilillo de voz apenas audible, cobraron la suficiente fuerza retadora para provocar en el guardia una desproporcionada reacci\u00f3n. Fue entonces cuando sac\u00f3 su garrote y, arrincon\u00e1ndome, en una esquina del sal\u00f3n lo atraves\u00f3 horizontalmente sobre mi cuello como si fuera a degollarme, mientras exclamaba a todo pulm\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Gran <em>hijueputa<\/em>, \u00bfme est\u00e1 amenazando?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al lado suyo, un auxiliar bachiller repet\u00eda todos sus agresivos movimientos corporales, intentando incluso secundarlo con su grave voz. Mientras permanec\u00eda en esa humillante posici\u00f3n tom\u00e9 un poco de aire, apenas el suficiente para dar sonoridad a mi voz, y con una fr\u00eda serenidad le respond\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No lo estoy amenazando, pero s\u00ed advirti\u00e9ndole que conozco mis derechos. De inmediato trat\u00e9 de identificar su nombre, que llevaba oculto bajo una gruesa casaca azul, procurando que el agresor se diera cuenta de mi prop\u00f3sito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre me observ\u00f3 por largos segundos con una profunda mirada de fastidio y desprecio, esperando tal vez una airada reacci\u00f3n de parte m\u00eda, la cual nunca lleg\u00f3, y luego, en un inexplicable gesto de resignaci\u00f3n, se retir\u00f3 dici\u00e9ndole al auxiliar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Oc\u00fapese de ese maric\u00f3n y t\u00f3mele todos sus datos, porque vamos a dejarlo una semana en el calabozo para que vaya cogiendo el paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No fue nada dif\u00edcil darme cuenta de que la advertencia iba dirigida a intimidar a los internos ubicados a pocos metros de all\u00ed, en espera de la requisa. Sin embargo, sus palabras hab\u00edan perdido fuerza y apenas si lograron sorprender a alg\u00fan ingenuo reo que por primera vez enfrentaba las realidades de la prisi\u00f3n. Pero esa no parec\u00eda ser la condici\u00f3n de la gran mayor\u00eda que observaba expectante aquella escena con un callado y espont\u00e1neo gesto de solidaridad hacia m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los internos presentes, con quien horas despu\u00e9s tuve oportunidad de conversar mientras aguard\u00e1bamos la rese\u00f1a dactilar, me confes\u00f3, luego de alcanzar un cierto clima de confianza, que ellos estaban convencidos de que yo deb\u00eda ser un &#8216;man duro&#8217; y que el guardia hab\u00eda cometido la brutalidad de agredirme sin saber con qui\u00e9n se estaba metiendo. \u00c9l mismo contribuy\u00f3 a alimentar esta fant\u00e1stica historia, relat\u00e1ndoles como me hab\u00edan trasladado desde la Unidad de Reacci\u00f3n Inmediata (URI) de Puente Aranda encerrado en una tanqueta y acompa\u00f1ado de una fuerte escolta motorizada. Si mi interlocutor hubiese sabido que en el colegio ten\u00eda ganada una buena fama de tonto, sumado a un largo historial de peleas en las que result\u00e9 vencedor por mi velocidad en el trote, seguro hubiese replanteado su hip\u00f3tesis. Pero, como por lo pronto no hab\u00eda a la vista ning\u00fan condisc\u00edpulo que pudiera testimoniar sobre este vergonzante y lejano pasado, durante algunas horas fui tratado como si fuese un h\u00e9roe de guerra y cuando ingres\u00e9 a las celdas primarias, donde hacinan a los presos mientras les asignan patio, estos que ya estaban informados de mi &#8216;haza\u00f1a&#8217; abrieron una calle de honor a mi paso y no faltaron los ofrecimientos de cigarrillos, galletas y caf\u00e9 que yo rechac\u00e9 con formas amables, haciendo un gran esfuerzo por ocultar mi identidad de profesor universitario desempleado y sin lograr comprender a\u00fan por qu\u00e9 estos hombres que en su vida delictiva viven de desafiar el ordenamiento legal, se muestran \u00a0tan sumisos y medrosos frente a las autoridades penitenciarias. Pude corroborar esta percepci\u00f3n despu\u00e9s, cuando supe de muchos presos que en la calle se caracterizaron por su crueldad y osad\u00eda, y en prisi\u00f3n parec\u00edan d\u00f3ciles personas que tem\u00edan hasta de la punzada de una aguja hipod\u00e9rmica o televidentes que lloraban desconsoladamente viendo alguna triste escena de una telenovela mexicana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese primer d\u00eda de reclusi\u00f3n no tuve contacto con ning\u00fan preso pol\u00edtico y s\u00f3lo lo tendr\u00eda el d\u00eda siguiente, al ser remitido al ERON, despu\u00e9s de un fugaz paso por el pabell\u00f3n cuarto del viejo penal. Para las directivas del centro carcelario yo no pod\u00eda permanecer en un establecimiento de mediana seguridad porque, seg\u00fan consultas hechas por Internet, yo era supuestamente \u00ab<a href=\"http:\/\/elturbion.com\/?p=1132\" target=\"_blank\">&#8216;Jaime Cienfuegos&#8217;<\/a>, integrante de la Comisi\u00f3n Internacional de la FARC\u00bb. As\u00ed me lo manifest\u00f3 sin ning\u00fan pudor Magnolia Angulo, entonces subdirectora del Complejo Carcelario y Penitenciario Metropolitano de Bogot\u00e1 (Comeb Picota),\u00a0 cuando personalmente me condujo a la c\u00e1rcel de m\u00e1xima seguridad del ERON, acompa\u00f1ado de un estricto dispositivo de seguridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi ingreso a la misma estructura penitenciaria de la que <a href=\"http:\/\/elturbion.com\/?p=1659\" target=\"_blank\">sal\u00ed en libertad tras ser absuelto de todos los cargos<\/a> por la juez cuarta penal de Bogot\u00e1 gener\u00f3 en m\u00ed un gran impacto, pese a haber estado all\u00ed antes o quiz\u00e1s por ese mismo hecho, pues la primera sensaci\u00f3n que experiment\u00e9 fue que todo permanec\u00eda intacto, tal cual lo abandon\u00e9 cuatro a\u00f1os atr\u00e1s, cuando recuper\u00e9 mi libertad, como si tuviera ante mis ojos una instant\u00e1nea fotogr\u00e1fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 \u00c1ngel Parra Bernal, preso pol\u00edtico de la FARC a quien los m\u00e9dicos le hab\u00edan pronosticado una esperanza de vida de solo cinco a\u00f1os, segu\u00eda librando con voluntad f\u00e9rrea una tit\u00e1nica lucha para que le fuera suministrado el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Imatinib\" target=\"_blank\">imatinib<\/a>, medicamento vital que requer\u00eda para el tratamiento de su c\u00e1ncer en la sangre. Al mismo tiempo, continuaba exigiendo condiciones dignas de habitabilidad en este centro de reclusi\u00f3n. Su caso hab\u00eda llegado hasta las puertas de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos, organismo que le otorg\u00f3 medidas cautelares, aunque esto no obstaba para que se le suspendiera el suministro del medicamento hasta por lapsos mayores a un mes y se le mantuviera en una celda donde apenas se le suministraba agua tres horas al d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Orlando Albeiro Traslavi\u00f1a ahora ten\u00eda a cargo la direcci\u00f3n del colectivo de presos pol\u00edticos del Patio XIV. Su recuerdo estaba muy fresco en mi memoria, entre otras cosas, porque acababa de concluir un cap\u00edtulo del libro \u00abLas FARC-EP (1950-2015): luchas de ira y esperanza\u00bb con base en uno de sus manuscritos. Recordando la obra de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Luigi_Pirandello\" target=\"_blank\">Pirandello<\/a>, fue como enfrentar a un personaje en busca de su autor. Cuando lo divis\u00e9 a la distancia le salud\u00e9 con gran efusividad, pero sent\u00ed que su reacci\u00f3n fue fr\u00eda y distante, pues apenas si me respondi\u00f3 con un imperceptible movimiento de su brazo. Un tanto desconcertado por su actitud, esper\u00e9 que estuviera cerca para abordarlo e indagar sobre su extra\u00f1o comportamiento. Fue entonces cuando advert\u00ed que estaba a punto de quedar ciego por las reiteradas negativas del Inpec para remitirlo a las citas de control de su c\u00f3rnea trasplantada. Hasta entonces mi corporeidad hab\u00eda sido una oscura sombra en su retina. Aunque en ese momento no logramos conversar mucho porque lleg\u00f3 la hora de &#8216;la contada&#8217;, pude darme cuenta con sorpresa de que, a ra\u00edz de las negligencias en salud, Traslavi\u00f1a estaba perdiendo tambi\u00e9n su audici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el correr de los d\u00edas, fui encontrando algunos rostros vagamente conocidos con quienes me hab\u00eda cruzado en momentos anteriores de mi privaci\u00f3n de libertad. Sin embargo, la gran mayor\u00eda de internos eran extra\u00f1os para m\u00ed. Muchos de ellos pertenec\u00edan a las bandas criminales de Los Urabe\u00f1os y Rastrojos, o a grupos paramilitares del Casanare, Bloque Capital o las \u00c1guilas Negras, organizaci\u00f3n que meses atr\u00e1s hab\u00eda amenazado a un grupo de profesores y estudiantes universitarios, solidarios con la defensa del pensamiento cr\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera noche en el penal reaparecieron en mi mente todos los recuerdos de la c\u00e1rcel, como si jam\u00e1s se hubieran marchado de la memoria. Algunos olores, sabores, lugares y situaciones me eran dolorosamente familiares. As\u00ed, las semanas siguientes se encargar\u00edan de reafirmarme que muy pocas cosas hab\u00edan cambiado. M\u00e1s a\u00fan, aquellas que lo hicieron fue para empeorar: las restricciones para el ingreso de libros, prensa, revistas, hojas blancas y cuadernos aumentaron; la recepci\u00f3n de correspondencia de los internos ahora s\u00f3lo se hac\u00eda una vez a la semana, aunque hab\u00eda meses en que era imposible enviar o recibir una carta; y el derecho constitucional a presentar peticiones respetuosas a las autoridades qued\u00f3 relegado para el d\u00eda jueves. Sin embargo, lo que m\u00e1s me preocup\u00f3 fue la percepci\u00f3n de que el colectivo de presos pol\u00edticos atravesaba por una etapa de reflujo y algunos de sus integrantes parec\u00edan estar viviendo una fase de adaptaci\u00f3n a la c\u00e1rcel, por lo que su actitud ante la guardia y la instituci\u00f3n en su conjunto la encontraba un tanto conciliadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque nadie dorm\u00eda en el piso en el ERON, el hacinamiento se hab\u00eda incrementado hasta niveles inimaginables, al punto que era imposible encontrar \u00a0un lugar, por peque\u00f1o que fuera, donde pudiera dejar de sentir la presi\u00f3n del encierro. En las celdas el espacio era tan limitado que los cuatro presos que las cohabit\u00e1bamos ten\u00edamos que realizar nuestros movimientos corporales como si fu\u00e9semos fichas de ajedrez que se desplazan simult\u00e1neamente. As\u00ed, si alguno iba a utilizar el lavamanos, el que estaba cerca de all\u00ed ten\u00eda que moverse hacia el retrete y el de m\u00e1s all\u00e1 avanzaba hacia la puerta, mientras un cuarto ten\u00eda que subirse al camarote. En una palabra, el espacio en las celdas es tan reducido que las diferentes actividades realizadas all\u00ed generan siempre una operaci\u00f3n matem\u00e1tica de suma cero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a este hacinamiento los espacios para los quehaceres diarios se sobrepon\u00edan a tal punto que proyectaban las m\u00e1s in\u00e9ditas escenas de la vida cotidiana dignas de ser incluidas en \u00abLa sociedad cortesana\u00bb de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Norbert_Elias\" target=\"_blank\">Norbert El\u00edas<\/a>. As\u00ed, mientras un interno inger\u00eda sus alimentos sentado en el retrete, que hac\u00eda las veces de butaca, a su lado otro recluso limpiaba su pr\u00f3tesis dental o expulsaba sus mucosidades presionando con fuerza su nariz y dejando al descubierto una viscosa y pegajosa secreci\u00f3n de color verdoso que se deslizaba lentamente a lo largo del met\u00e1lico lavabo. No era extra\u00f1o tampoco que quienes evacuaban sus heces fecales compartieran el \u00e1rea del ba\u00f1o con una turba de presos que enjuagaban su ropa a pocos pasos de all\u00ed y con quienes entablaban las m\u00e1s variadas conversaciones, haciendo caso omiso \u00a0de los f\u00e9tidos olores que invad\u00edan el per\u00edmetro del ba\u00f1o. En las ma\u00f1anas, el pastor cristiano que elevaba sus piadosas oraciones al cielo al levantar su vista hacia el Alt\u00edsimo tropezaba, en la segunda planta de la estructura, con una hilera de enjutos gl\u00fateos que se visualizaban a trav\u00e9s de un enrejado que, a manera de balc\u00f3n, daba al patio y donde se ubicaban de espalda los internos para secar sus desnudos cuerpos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acomodarme a esta situaci\u00f3n de hacinamiento fue una labor que requiri\u00f3 de mucha disciplina y autocontrol. El agobio derivado del exceso de interacci\u00f3n social me hac\u00eda cada m\u00e1s hura\u00f1o y me inclinaba a rehuir el trato con los dem\u00e1s reclusos. Al final, decid\u00ed fijar unas estrictas horas para la vida social que no dej\u00f3 de generar malestar entre los otros internos, a quienes no les cab\u00eda la idea de que alguien en una c\u00e1rcel, donde supuestamente &#8216;se tiene todo el tiempo libre del mundo&#8217;, fijara un horario de atenci\u00f3n al p\u00fablico. Solo as\u00ed pude retomar actividades como la lectura y \u00a0escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun as\u00ed, en horas de la madrugada resultaba imposible leer sin afectar el sue\u00f1o de mis dem\u00e1s compa\u00f1eros de celda, pues al encender la luz artificial iluminaba todo el espacio. En varias ocasiones intent\u00e9 leer a las tres de la ma\u00f1ana, pero entonces not\u00e9 que uno de mis compa\u00f1eros se revolv\u00eda en su cama una y otra vez, mientras los otros dos internos dorm\u00edan profundamente. Como era un comportamiento reiterado, para evitar roces innecesarios decid\u00ed abordarlo directamente y preguntarle si es que la luz lo desvelaba. Fue enf\u00e1tico en decirme que no y me explico que desde ni\u00f1o sufr\u00eda de insomnio, pero que hab\u00eda descubierto una formula fabulosa para dormir: masturb\u00e1ndose cada vez que se despertaba. Tambi\u00e9n me indic\u00f3 que si acaso sent\u00eda yo que \u00e9l se agitaba mucho no lo hac\u00eda por la luz artificial si no por&#8230; \u00a1la Luz \u00c1ngela de sus sue\u00f1os!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de estas situaciones, fueron los partidos \u00a0de la selecci\u00f3n Colombia, que concentraban a toda la poblaci\u00f3n reclusa alrededor de una pantalla, los que me ofrecieron momentos excepcionales para gozar del sublime placer de encontrar un poco de soledad y leer a mis anchas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si el hacinamiento alcanzaba unos niveles preocupantes, la atenci\u00f3n en salud para la poblaci\u00f3n carcelaria era verdaderamente cr\u00edtica, llegando a plantearse la emergencia carcelaria en ese campo. El n\u00famero de tutelas para exigir atenci\u00f3n m\u00e9dica crec\u00eda d\u00eda a d\u00eda y, con ellas, los incidentes de desacato. El sistema de salud en las c\u00e1rceles estaba a bordo de colapsar. De hecho, colaps\u00f3 y <a href=\"http:\/\/www.caprecom.gov.co\/\" target=\"_blank\">Caprecom<\/a> desapareci\u00f3, plante\u00e1ndose un nuevo modelo de salud para las personas privadas de la libertad que ha resultado peor que el anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de internos por desatenci\u00f3n m\u00e9dica se volvi\u00f3 una constante. S\u00f3lo en el segundo semestre de 2015 en nuestro patio murieron dos compa\u00f1eros presos sociales por esta causa. Uno de ellos era Pablo Javier, quien falleci\u00f3 de una hemorragia cerebral que le sorprendi\u00f3 en medio de la noche. Su deceso, ocurrido pocas horas despu\u00e9s, puso al desnudo las insuficiencias en la prestaci\u00f3n del servicio de salud a la poblaci\u00f3n privada de la libertad en el ERON de Bogot\u00e1: la falta de infraestructura sanitaria y de personal id\u00f3neo para una atenci\u00f3n m\u00e9dica adecuada y oportuna; la carencia de medios apropiados para trasladar pacientes en delicado estado de salud hasta el \u00e1rea de sanidad ubicada, inexplicablemente, en el s\u00e9ptimo piso de la estructura; la negligencia del personal de guardia y custodia para atender con celeridad los casos de urgencia; y la ausencia de ambulancias para la remisi\u00f3n de internos graves a un centro hospitalario externo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isaac fue otra de las v\u00edctimas de estas falencias en el servicio de salud. Durante meses convivi\u00f3 con una tuberculosis que solo le fue tratada cuando ya era irreversible. En la noche lo escuch\u00e1bamos quejarse de las altas fiebres que le hac\u00edan alucinar y que \u00e9l, en sus creencias religiosas, asum\u00eda como una lucha contra las fuerzas del mal. En los d\u00edas que antecedieron a su fallecimiento se acerc\u00f3 hasta mi improvisada &#8216;oficina jur\u00eddica&#8217; para pedirme que le elaborara una tutela, amparando su derecho a la salud. Me compromet\u00ed a redactarla esa noche y entreg\u00e1rsela al d\u00eda siguiente. As\u00ed lo hice, pero cuando fui a buscarlo para tomar su firma y su huella digital me enter\u00e9 de que en horas de la madrugada hab\u00eda sido llevado \u00a0de urgencias al hospital El Tunal, de donde jam\u00e1s retorn\u00f3. Y, como en el tango de \u00d3scar Agudelo, solo qued\u00f3 <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=V9tRkzGpLZQ\" target=\"_blank\">\u201cLa cama vac\u00eda\u201d<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ausencia de sol, la deficiente ventilaci\u00f3n de los patios, la falta de agua potable, las p\u00e9simas condiciones de higiene en la zona de alimentos, la indebida manipulaci\u00f3n de los mismos, la fr\u00eda atm\u00f3sfera que genera la estructura, as\u00ed como la situaci\u00f3n del hacinamiento, entre muchas otras, son condiciones propicias para minar la salud hasta del m\u00e1s sano y robusto organismo. El m\u00edo no constituy\u00f3 la excepci\u00f3n. Fue as\u00ed que las jornadas de desobediencia civil impulsadas por los prisioneros pol\u00edticos de las FARC en m\u00e1s de 20 c\u00e1rceles del pa\u00eds, exigiendo la liberaci\u00f3n por razones humanitarias de todas y todos los prisioneros enfermos, ancianos, discapacitados y mujeres en gestaci\u00f3n o lactantes, y que alcanzaron su cenit en noviembre, me sorprendieron con una gripe cr\u00f3nica, acompa\u00f1ada de frecuentes diarreas que alternaban con un estre\u00f1imiento recurrente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras una obligada pausa por los festejos de fin de a\u00f1o, las jornadas de protesta en pro de la salud volvieron a repuntar en enero y gran parte de febrero. Para entonces, el ERON se hab\u00eda convertido en un inmenso sepulcro de seres cuasi vivientes que vagaban como sombras por los pasillos o yac\u00edan moribundos en sus camarotes de concreto, aguardando la atenci\u00f3n especializada de un galeno o la realizaci\u00f3n de una inminente intervenci\u00f3n quir\u00fargica para salvar ya fuere un brazo o una pierna casi gangrenada y de la cual manaba pus. Fue necesario, entonces, radicalizar nuestras formas de protesta y un significativo n\u00famero de presos pol\u00edticos nos sumamos a la huelga de hambre indefinida. Algunos de ellos fueron incluso m\u00e1s all\u00e1 y optaron por coser sus labios. Al concluir la misma, una vez conformada la mesa de interlocuci\u00f3n con el Ministerio de Justicia y otros organismos estatales, mi aspecto f\u00edsico era tan deplorable que cuando solicit\u00e9 a la profesional de medicina que certificara mi condici\u00f3n de ayuno prolongado, me lanz\u00f3 una mirada lastimera dici\u00e9ndome:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Usted est\u00e1 loco.<\/p>\n<div class=\"row\">\n<div id=\"content\" class=\"span8 right right\" data-motopress-type=\"loop\" data-motopress-loop-file=\"loop\/loop-single.php\">\n<article id=\"post-27206\" class=\"post__holder post-27206 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-ddhh category-opinion tag-carcel-picota tag-carceles tag-miguel-angel-beltran tag-preso-politicos cat-13-id cat-18-id\">\n<div class=\"post_content\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfPor qu\u00e9? \u2013le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Porque en lugar de estar haciendo huelgas de hambre \u2013me respondi\u00f3\u2013, lo que usted necesita es comer y engordar m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras me practicaba los ex\u00e1menes de rigor, le hice una larga y argumentada sustentaci\u00f3n sobre las motivaciones que nos hab\u00edan llevado a la huelga. Despu\u00e9s de escucharme con paciencia <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Thomas_Hobbes\" target=\"_blank\">hobbesiana<\/a>, su gestos corporales indicaron que mi exposici\u00f3n no le hab\u00eda causado mayor consideraci\u00f3n ya que puso tres f\u00f3rmulas sobre la mesa: en la primera ordenaba una valoraci\u00f3n con la nutricionista; en la segunda recetaba un suplemento alimenticio para la anemia y en la tercera me remit\u00eda a una consulta con el psic\u00f3logo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que, con relaci\u00f3n al reglamento interno inicial, el tiempo de permanencia de la visita femenina hab\u00eda aumentado de 4 a 8 horas, al igual que su frecuencia -una vez por semana-, pero estos cambios se hicieron en detrimento de las condiciones en que ahora deb\u00edan ser recibidas. Esto es, en toscos cambuches armados con s\u00e1banas, muy pr\u00f3ximos entre s\u00ed y que exig\u00edan una ceguera y sordera colectiva para invisibilizar los movimientos espasm\u00f3dicos del amor y hacer inaudibles los gemidos mal camuflados por vallenatos y m\u00fasica ranchera colocada al m\u00e1ximo volumen. En ocasiones era inevitable escuchar fragmentos de conversaciones, que si transcribo algunos de ellos es \u00fanicamente por su inter\u00e9s sociol\u00f3gico:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Yo a usted lo quiero mucho, pero no me obligue a hacerlo por detr\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pero si yo te cumplo con todo, entonces, \u00bfpor qu\u00e9 tu no me cumples?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Amor, \u00bfqu\u00e9 \u00a0es la <em>jodedera<\/em> con la mona? \u00bfacaso tu no tienes culo, tetas y chocha como ella? \u00bfPor qu\u00e9 ese fantasma? \u00bfTe sientes inferior a ella?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a esta clara negaci\u00f3n de la intimidad, cuando un grupo de presos del ELN gan\u00f3 la tutela para que se amparara el derecho a la dignidad de la visita, los funcionarios del Inpec, haciendo uso de su acostumbrada estrategia de azuzar las contradicciones entre los mismos internos, difundi\u00f3 la falsa informaci\u00f3n de que por culpa de los presos pol\u00edticos que hab\u00edan interpuesto la tutela se iba a reducir la visita femenina a cuatro horas. Este infundio gener\u00f3 una agresiva reacci\u00f3n del sector de presos sociales, que estuvo a punto de derivar en un linchamiento en contra de los accionantes, quienes se vieron obligados a desistir de la misma. Desde entonces el tema de las visitas se convirti\u00f3 en tab\u00fa en el interior del ERON.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta ahora no he aclarado, pero es tiempo de hacerlo, que el \u00fanico cambio significativo que advert\u00ed a mi retorno al ERON fue la puesta en marcha de los llamados &#8216;comit\u00e9s de convivencia&#8217;, algo as\u00ed como una junta directiva del patio integrada por un representante del sector social, otro de los paramilitares y un tercero de los presos pol\u00edticos de guerra. Solo que, a mi llegada, estos \u00faltimos se hab\u00edan marginado del mismo y el patio era &#8216;llevado&#8217;, para expresarlo en jerga carcelaria, por los dos primeros grupos. Nada sab\u00eda de esta situaci\u00f3n, por lo que no pude ocultar mi desconcierto, cuando el representante de los paramilitares y el de los sociales, que integraban el comit\u00e9, me obligaron a sentarme frente a ellos para darme lecciones de buen comportamiento y conducta en el penal: no puede escupir en el pasillo, debe respetar la fila, no est\u00e1 permitido consumir vicio, debe respetar los horarios del televisor, debe salir a tiempo para la contada, entre otras. Me incomodaba saber que estos hombres, que cargaban con un largo historial delictivo, estuvieran imparti\u00e9ndome una c\u00e1tedra de &#8216;buena convivencia&#8217;. Mi inconformidad se transform\u00f3 en indignaci\u00f3n cuando, al d\u00eda siguiente, me llamaron de nuevo, esta vez \u00a0para una amonestaci\u00f3n por estar &#8216;propiciando desorden en la fila para el desayuno&#8217;. Seg\u00fan estos virtuosos del orden, mi &#8216;delito&#8217; fue haber recibido un plato en la fila a un compa\u00f1ero a quien hab\u00eda prometido compartir mi caldo de papa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Cumpla las normas, profesor, y ev\u00edtese las sanciones \u2013me dijo el paramilitar, que parec\u00eda ser el m\u00e1s incisivo a la hora de censurar mi &#8216;mala conducta&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el penal se sab\u00eda que este interno estaba involucrado en hechos de corrupci\u00f3n relacionados con el manejo del expendio donde redim\u00eda horas de su condena. Uno de estos negocios era el de acaparar el caf\u00e9 para generar escasez y luego revenderlo, a trav\u00e9s de terceros, hasta por dos y tres veces su precio normal. No obstante, la gran mayor\u00eda de los reclusos le rend\u00eda una hip\u00f3crita pleites\u00eda, aunque a puerta cerrada denigraban de \u00e9l. Por mi parte, opt\u00e9 por eludir deliberadamente su saludo, como un medio para hacerle sentir mi desconocimiento de su autoridad. La situaci\u00f3n no pasaba desapercibida por cuanto en la c\u00e1rcel el saludo entre internos tiende a repetirse los centenares de veces que se produce un encuentro <em>face to face<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justo ser\u00e1 decir, en honor de la verdad, que las prevenciones contra este sector de la poblaci\u00f3n carcelaria proven\u00edan de mi parte, pues, en general, los paramilitares se mostraban bastante respetuosos conmigo y hasta me buscaban para pedirme opiniones sobre un determinado tema pol\u00edtico o jur\u00eddico, o tambi\u00e9n para solicitar mi ayuda en la elaboraci\u00f3n de alguna carta, comunicado o documento escrito. Todo lo cual, con el tiempo, fue despejando el camino para establecer una relaci\u00f3n m\u00e1s fluida, nacida sin duda de nuestra condici\u00f3n com\u00fan de personas privadas de la libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los presos sociales, estos constituyen una franja de la poblaci\u00f3n marcadamente heterog\u00e9nea. No obstante, si dejamos de lado el sector dedicado al tr\u00e1fico de sustancias psicoactivas y a la masa de consumidores que se hallan irremediablemente sumergidos en el mundo de la adicci\u00f3n a las drogas, podr\u00eda decirse en t\u00e9rminos generales que el conjunto restante expresa, en grados variables, una cierta sensibilidad hacia los planteamientos de justicia social por parte de los presos pol\u00edticos. Por ello, no es extra\u00f1o que los llamados &#8216;patios de la guerrilla&#8217; participen en los espacios de convivencia y que en los dem\u00e1s, incluso, los reos sociales se sumen a las jornadas de protesta y desobediencia pac\u00edfica organizada por los presos pol\u00edticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, como en el pabell\u00f3n donde me encontraba cohabitaban los tres sectores representados en el comit\u00e9 de convivencia, el retiro de la guerrilla de este por desavenencias debilit\u00f3, con el paso de los meses, a los paramilitares y sociales, y les result\u00f3 imposible ejercer un control real del pabell\u00f3n, as\u00ed que un d\u00eda cualquiera reunieron a los internos para comunicarles que &#8216;el patio quedaba suelto&#8217;. Esto es, palabras m\u00e1s, palabras menos, que a partir de ese momento en el patio imperar\u00eda la ley de la selva. As\u00ed sucedi\u00f3. En cuesti\u00f3n de semanas se expandi\u00f3 el consumo de pepas y bazuco, mientras diferentes bandas se disputaban el control del microtr\u00e1fico; el &#8216;escobeo&#8217; o hurto indiscriminado se generaliz\u00f3 y en cuesti\u00f3n de segundos empezaron a desaparecer como por arte de magia, toallas, zapatos, camisas, pantalones y hasta calzoncillos; la basura era abandonada en el piso, gruesos escupitajos empantanaban el piso poniendo en riesgo la salud p\u00fablica de los reclusos. En s\u00edntesis, nadie se sent\u00eda obligado a cumplir con las normas de convivencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo anterior se agregaron las continuas disputas y agresiones con cuchillo: una palabra mal dicha, una promesa incumplida, una mirada inoportuna y hasta un roce involuntario era motivo suficiente para suscitar una ri\u00f1a con arma blanca. Esto \u00faltimo me obligaba a ser muy cuidadoso. Para mi consuelo la mayor\u00eda de internos se mostraban benevolentes con mis continuas torpezas, como en aquella ocasi\u00f3n que dej\u00e9 caer el jab\u00f3n de ba\u00f1o de un preso social en el retrete o cuando derram\u00e9 un vaso de avena hirviente sobre la blanca bata del palanquero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No se apure, profesor, que estas cosas nos suceden a todos \u2013se apresur\u00f3 a decirme con un tono indulgente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sab\u00eda o fing\u00eda no darse cuenta que dichos accidentes me ocurr\u00edan con una preocupante frecuencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las \u00faltimas peleas que presenci\u00e9 en el ERON fue a finales de febrero, poco antes de que los presos pol\u00edticos fu\u00e9semos trasladados al Patio IV del viejo penal donde nos encontramos hoy. Ocurri\u00f3 un domingo y de no ser porque buena parte de los internos se encontraban en la zona de visita el hecho hubiese tenido un desenlace fatal. Todo inici\u00f3 con una discusi\u00f3n entre dos presos sociales que deriv\u00f3 en un enfrentamiento a cuchillo. Hasta aqu\u00ed nada diferente a las ri\u00f1as de las que, de un tiempo para ac\u00e1, nos ven\u00edamos &#8216;acostumbrando&#8217; y que por lo general no trascend\u00edan a mayores, pues una vez pasado el acaloramiento se retornaba \u00a0a la convivencia &#8216;normal&#8217;. Lo diferente en este caso es que uno de los contendientes, protagonista de anteriores ri\u00f1as, qued\u00f3 bastante molesto por los rasgu\u00f1os recibidos en diferentes partes del cuerpo y,\u00a0 horas m\u00e1s tarde, cuando vio a su rival hablando por tel\u00e9fono le clav\u00f3 varias pu\u00f1aladas en la espalda, quebrantando uno de los principios tal vez m\u00e1s sagrados en la c\u00e1rcel: no atacar a otro preso en estado de indefensi\u00f3n. Su conducta gener\u00f3 una generalizada y refleja reacci\u00f3n de repudio entre quienes presenciaron la escena y casi de inmediato hizo su aparici\u00f3n un heterog\u00e9neo grupo de paramilitares, guerrilleros y sociales acompa\u00f1ados de garrotes y cuchillos. Mientras algunos auxiliaban a la v\u00edctima, otros se ocupaban de inmovilizar y castigar al agresor, que apenas si tuvo tiempo de escapar hacia la reja, donde le recibi\u00f3 la guardia que acab\u00f3 de molerle a palos. La confusi\u00f3n fue total.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los que est\u00e1bamos en la celda, al advertir el barullo, salimos, pero pasaron unos largos minutos antes de tener claridad sobre lo que estaba sucediendo. En un gesto instintivo, quienes ten\u00edan celulares los ocultaron con rapidez y se armaron como pudieron pues en estas situaciones de caos, la alerta es masiva porque no se sabe de d\u00f3nde puede provenir la agresi\u00f3n. Algunos guerrilleros y paramilitares lograron apaciguar los \u00e1nimos y controlar la situaci\u00f3n, pero no por mucho tiempo pues los supuestamente llamados a garantizar el orden en el penal fueron los primeros en propiciar el caos: a los pocos minutos, cuando ya todo estaba en calma, ingres\u00f3 un contingente de hombres perteneciente al cuerpo de custodia y vigilancia, y, como ha sido su usanza, dispar\u00f3 indiscriminadamente bombas lacrim\u00f3genas. Cabe advertir que en un espacio con las caracter\u00edsticas arquitect\u00f3nicas del que he descrito, sin mayor ventilaci\u00f3n, el pasillo qued\u00f3 convertido en una perfecta c\u00e1mara de gas. Uno de los internos, que previamente hab\u00eda tratado de mediar en el conflicto, al tener una cercan\u00eda con los dos presos involucrados en la ri\u00f1a, fue se\u00f1alado por la guardia como c\u00f3mplice del agresor. Cuando al fin permitieron aclarar que no era as\u00ed ya hab\u00eda sido objeto de una lluvia de golpes y patadas por parte de los uniformados y encerrado en la Unidad de Tratamiento Especial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A nosotros se nos mantuvo un buen tiempo en el patio semidesnudos y cuando retornamos a la celda encontramos las colchonetas, ropa, art\u00edculos de aseo, sabanas, cobijas, libros y cuadernos dispersos por el suelo. Escenas similares se repitieron en las dem\u00e1s celdas. Era la una de la tarde cuando fuimos encerrados en ellas y as\u00ed permanecimos hasta el d\u00eda siguiente. No podr\u00eda afirmar si fue por el gas pimienta, el consumo de los alimentos del rancho o las dos cosas al tiempo, lo cierto es que ese d\u00eda tuvimos que hacer uso del excusado una y otra vez, con el agravante de que no hab\u00eda agua y el retrete en las celdas no est\u00e1 encerrado en cabinas sino expuesto a las miradas de los internos. En aquella ocasi\u00f3n, tuve la convicci\u00f3n de que los gases lacrim\u00f3genos disparados por la guardia resultaban menos letales que los gases org\u00e1nicos que se respiraban en este espacio de tres por cuatro metros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed estaba la delicada situaci\u00f3n que viv\u00edamos en el ERON Picota en el momento en que se hizo efectiva la orden de remisi\u00f3n de presos pol\u00edticos al Patio IV del viejo penal. Esta concentraci\u00f3n hab\u00eda sido anunciada por el Alto Comisionado para la Paz en el marco de las jornadas de desobediencia pac\u00edfica que ven\u00edamos adelantando los presos pol\u00edticos en diferentes c\u00e1rceles del pa\u00eds por la soluci\u00f3n a la problem\u00e1tica de salud, como un publicitado gesto de confianza por parte del gobierno en el contexto de los di\u00e1logos de La Habana (Cuba).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noticia de la &#8216;concentraci\u00f3n&#8217; gener\u00f3 una gran expectativa entre los presos pol\u00edticos. Sin embargo, dos meses despu\u00e9s aquel entusiasmo inicial se hab\u00eda convertido primero en frustraci\u00f3n y luego en escepticismo frente a cualquier &#8216;gesto unilateral de paz&#8217; por parte del gobierno, dado que ni siquiera los treinta rebeldes que el presidente Juan Manuel Santos prometi\u00f3 indultar hab\u00edan salido de la c\u00e1rcel. Bueno, seamos justos, s\u00ed hubo un guerrillero de la lista de indultados que para ese entonces hab\u00eda recuperado su libertad, pero lo hizo por pena cumplida. Los dem\u00e1s saldr\u00edan en las semanas siguientes como gotas de agua que penden de un grifo que acaba de cerrarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, aumentaban las tensiones entre algunos sectores de la poblaci\u00f3n reclusa que tej\u00edan insospechadas alianzas y se aprovisionaban de armas artesanales en la perspectiva de asumir por la fuerza el control del patio una vez se marchara la guerrilla. Tras muchas especulaciones sobre la suerte que correr\u00edamos los pol\u00edticos, a principios de marzo empezamos a observar cierto movimiento de presos internos dentro del ERON y, sorpresivamente, el Patio III fue desocupado. Unos, con gran decepci\u00f3n, cre\u00edan que seriamos trasladados a este sitio, otros afirmaban que dicho patio estaba siendo acondicionado para las visitas, algunos m\u00e1s afirmaban que all\u00ed ser\u00edan congregados todos los presos pol\u00edticos del pa\u00eds comprometidos con delitos de lesa humanidad. En fin, las conjeturas eran numerosas, sin duda, porque en los centros de reclusi\u00f3n el rumor es la cristalizaci\u00f3n colectiva de los anhelos o temores individuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando, al final, el Patio III fue atiborrado con un grueso contingente de presos sociales tra\u00eddos del viejo penal, tuvimos la certeza de que nuestro traslado ser\u00eda inminente. Lleg\u00f3 as\u00ed el 12 de marzo, siendo esa fecha un s\u00e1bado de visita masculina, hab\u00eda preparado un pesado y voluminoso paquete compuesto de ropa, art\u00edculos superfluos, escritos y documentos, entre otros, para enviar fuera, previendo que se avecinaba un traslado y necesitaba aligerar mi carga. Por causas circunstanciales, ese d\u00eda no recib\u00ed visita de familiares ni de amigos. La sorpresa fue que ese mismo s\u00e1bado, a eso de las cinco de la tarde, la guardia entreg\u00f3 al ordenanza un largo listado de remisiones que inclu\u00eda mi nombre. En el ERON sum\u00e1bamos m\u00e1s de cien traslados: encadenados por parejas, como si fu\u00e9ramos los peores criminales, y cargando a la espalda nuestras pesadas maletas con colchoneta incluida fuimos conducidos, en fila y a pie, hasta el penal mientras el cuerpo de custodia nos hostigaba f\u00edsica, verbal y psicol\u00f3gicamente. El cuadro era humillante. Cualquier observador desprevenido tendr\u00eda ante sus ojos una clara evidencia de los tratos crueles e inhumanos que el Inpec inflige a los reclusos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez llegamos al penal se nos practic\u00f3 una exhaustiva requisa. Para mi desgracia tuve que lidiar con un guardia que se ensa\u00f1\u00f3 conmigo. Su actitud d\u00e9spota se notaba en la agresividad con que lanzaba mis pertenencias al piso, al tiempo que las iba arrastrando a un lado con ayuda de sus sucias botas. Al revisar mis numerosas carpetas, no lo hizo ojeando documento por documento, si no que los desparram\u00f3 por el suelo y varias hojas que se hallaban sueltas se las llev\u00f3 la fuerte brisa que soplaba a esa hora de la noche. Intent\u00e9 reaccionar pero esta vez no tuve las fuerzas para hacerlo: mi agotamiento super\u00f3 mi indignaci\u00f3n. Lo cierto es que una semana despu\u00e9s todav\u00eda me quejaba no solo de un fuerte dolor de columna sino tambi\u00e9n de mi silencio, m\u00e1s a\u00fan cuando repar\u00e9 que el marco de mis lentes lo hab\u00eda roto aquel guardia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi interior, me reprochaba haber asumido una actitud d\u00f3cil y pasiva frente al abuso cometido por la guardia. Record\u00e9, entonces, que en sus reflexiones sobre el Holocausto Jud\u00edo (\u00abSobrevivir\u00bb) <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Bruno_Bettelheim\" target=\"_blank\">Bruno Bettelheim<\/a> se\u00f1ala como los reclusos con el tiempo avanzan de una etapa inicial de rebeld\u00eda y resistencia hacia \u00a0una fase adaptativa, donde su lema pareciera ser &#8216;\u00bfc\u00f3mo vivir lo mejor posible en la prisi\u00f3n?&#8217;, lo cual pasa por eludir los enfrentamientos con los guardias. \u00bfNo estar\u00eda yo asumiendo esta misma l\u00ednea de conducta que meses atr\u00e1s endilgaba en tono cr\u00edtico a mis compa\u00f1eros del colectivo de presos pol\u00edticos? A la postre me conform\u00e9 con la idea autocomplaciente de que en prisi\u00f3n hay d\u00edas en que somos tan fr\u00e1giles, tan fr\u00e1giles\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arribamos al penal a eso de las nueve de la noche y fuimos recibidos por los compa\u00f1eros del colectivo de presos pol\u00edticos que, aunque peque\u00f1o en n\u00famero, ten\u00eda en sus manos la direcci\u00f3n del Patio IV. Hasta pasada la medianoche estuvieron haciendo los ajustes necesarios para acomodarnos en las celdas, donde quedamos alojados hasta cinco internos en espacios de tres por tres metros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gobierno incumpli\u00f3 su palabra de otorgarnos un patio especial, como \u00a0en su momento lo hab\u00edan hecho con los paramilitares que fueron cobijados por la <a href=\"http:\/\/elturbion.com\/?p=4684\" target=\"_blank\">Ley de justicia y paz<\/a>. A estos \u00faltimos \u00a0se les asign\u00f3 un patio para ellos solos, con reg\u00edmenes de visita dos veces en la semana, redes de Internet y la atenci\u00f3n de un equipo de profesionales -psic\u00f3logos, soci\u00f3logos, trabajadores sociales- que garantizar\u00eda su &#8216;reinserci\u00f3n&#8217; a la vida civil. Contrario a ello, los presos pol\u00edticos fuimos concentrados en condiciones de habitabilidad en algunos aspectos incluso inferior a las que dispon\u00edamos en el ERON, con niveles alt\u00edsimos de hacinamiento, p\u00e9sima alimentaci\u00f3n, servicio de salud precario y una incontrolable plaga de chinches de la cual pude librarme gracias a la acci\u00f3n exterminadora de un buen contingente de cucarachas que cohabitaban en mi celda y se convirtieron, por aquello de la selecci\u00f3n natural, en mis mejores aliadas en la lucha contra estos molestos vampiros del cuerpo humano. La \u00fanica ganancia visible en ese momento pareci\u00f3 ser el contacto con la luz solar que, entre otras cosas, estuvo a punto de causarnos una insolaci\u00f3n por la prolongada exposici\u00f3n al sol a que nos vimos sometidos al d\u00eda siguiente, domingo de visita femenina, pues por el alto n\u00famero de internos que no recib\u00edamos visitas -m\u00e1s de 700, de los cuales apenas unos 120 \u00e9ramos presos pol\u00edticos- tuvimos que permanecer en el patio desde las seis de la ma\u00f1ana hasta las tres y media de la tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante las primeras semanas en el penal, los choques de la guerrilla con el cuerpo de custodia y vigilancia fueron intensos, pues, dado el bajo nivel organizativo de los presos y el control ejercido por las llamadas &#8216;plumas&#8217; o &#8216;casas&#8217; que act\u00faan de la mano con la guardia, imperaba un r\u00e9gimen de terror y corrupci\u00f3n. Desde nuestra llegada, estos \u00faltimos se pusieron a la tarea de crear un clima adverso en el penal, propalando mentiras como que la guerrilla ven\u00eda a maltratar y sacar los presos que no pertenec\u00edan a ella. Sin embargo, el tiempo fue mostrando la capacidad organizativa de los presos pol\u00edticos para establecer una convivencia con los dem\u00e1s sectores de la poblaci\u00f3n reclusa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, las tensiones entre el cuerpo de custodia \u00a0y los prisioneros pol\u00edticos de las FARC llegaron a su punto m\u00e1ximo cuando estos \u00faltimos tomaron la decisi\u00f3n de no seguir pagando los cobros extorsivos que ven\u00edan haci\u00e9ndoles desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s. En represalia, vino el operativo de requisa del d\u00eda 19 de mayo, el cual se desarroll\u00f3 con lujo de violencia: destruyeron camas de madera compradas por los mismos internos; hurtaron objetos personales como relojes, lentes, alimentos, enlatados y artesan\u00edas, entre otros; y permitieron que sus perros guardianes hicieran deposiciones sobre la ropa de los reclusos. La sevicia con que actuaron lleg\u00f3 a tal extremo que al preso pol\u00edtico Jos\u00e9 \u00c1ngel Parra le destruyeron medicamentos vitales de dif\u00edcil consecuci\u00f3n para el tratamiento de su leucemia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En dicho operativo me fueron sustra\u00eddos de manera ilegal y arbitraria mi libreta de apuntes, algunas denuncias sobre tortura, incumplimiento en salud y alimentaci\u00f3n, as\u00ed como el original y el borrador de este escrito, que he vuelto a hacer como un testimonio de lo que han sido estos doce meses de prisi\u00f3n, que con mi reclusi\u00f3n anterior suman ya tres a\u00f1os privado de la libertad. Un intervalo temporal bastante largo para alguien que ha dedicado su vida a la docencia e investigaci\u00f3n. No obstante, algunos connotados &#8216;humanistas&#8217;, miembros de esa categor\u00eda de intelectuales que <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Elias_Canetti\" target=\"_blank\">El\u00edas Canetti<\/a> sol\u00eda denominar &#8216;medianos&#8217;, consideran que este es un tiempo demasiado corto para mantener tras las rejas a alguien que ha sido absuelto en primera instancia de un delito que se le ha imputado sobre la base de pruebas ilegales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto va dirigido a estos escritores que, en palabras del mismo Canetti, son expertos en el arte de moderar todo cuanto les llega para no salirse de sus propios l\u00edmites, que siempre consiguen tranquilizar a sus auditorios, que jam\u00e1s permiten que su humor se pase de la raya y que emiten juicios rotundos, sobre todo cuando \u00e9stos encajan a la perfecci\u00f3n con el pensamiento hegem\u00f3nico; a estos &#8216;forjadores de opini\u00f3n p\u00fablica&#8217; que ahora, para el llamado &#8216;posconflicto&#8217;, seguramente preparan su gran disertaci\u00f3n sobre la guerra como si esta hubiera sido un sue\u00f1o, &#8216;pero un sue\u00f1o de otros&#8217;, a ellos les vendr\u00eda bien visitar estas c\u00e1rceles. Porque aqu\u00ed la &#8216;neutralidad&#8217; es un calabozo sin agua y sin luz para el que reclama sus derechos, aqu\u00ed la &#8216;imparcialidad&#8217; es una prisi\u00f3n intramural para el que roba un celular y una casa por c\u00e1rcel o libertad condicional para el que desfalca el erario p\u00fablico, aqu\u00ed la &#8216;objetividad&#8217; es privar de beneficios jur\u00eddicos al que protesta pac\u00edficamente y blindar de garant\u00edas judiciales al que ha impedido por las v\u00edas violentas la expresi\u00f3n de cualquier pensamiento disidente, aqu\u00ed la &#8216;acci\u00f3n comunicativa&#8217; es un garrotazo en las costillas o en cualquier otra parte del cuerpo para aquel que se atreva a cuestionar un atropello de la guardia, aqu\u00ed la &#8216;justicia&#8217; es un centenar de hombres y mujeres con enfermedades terminales o lesiones de guerra que esperan la muerte tras las rejas por desatenci\u00f3n m\u00e9dica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo anterior no quiere decir que, <a href=\"http:\/\/dle.rae.es\/?id=A9imcbi\" target=\"_blank\">concomitante<\/a> con su condici\u00f3n de v\u00edctima, el preso <a href=\"http:\/\/dle.rae.es\/?id=WRRi5TX\" target=\"_blank\">rezume<\/a> altruismo por todos sus poros. Al contrario, su condici\u00f3n dependiente y su aislamiento le hacen m\u00e1s ego\u00edsta, siente que merece todo por el hecho de estar recluido en un penal donde se le priva de sus derechos fundamentales y no es extra\u00f1o que someta su n\u00facleo familiar a la l\u00f3gica carcelaria: demanda todo, hasta lo imposible; pretende ejercer control del mundo exterior desde un tel\u00e9fono y nada le molesta m\u00e1s que no respondan a tiempo sus llamados; suele atribuir a otros los defectos propios y \u00e9l mismo tiende a ser mit\u00f3mano; mira con sospecha a sus compa\u00f1eros de reclusi\u00f3n que todav\u00eda reciben la visita de familiares y amigos; y si alguien le presta un servicio asume que es una obligaci\u00f3n que se lo sigan prestando. Quienes tienen poder econ\u00f3mico o delincuencial suelen ser desp\u00f3ticos con sus compa\u00f1eros y excesivamente obsequiosos con la guardia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de dichas situaciones, estos a\u00f1os de prisi\u00f3n me han permitido comprender que en cada uno de nosotros los reclusos hay una historia de tragedia, de exclusi\u00f3n social, de persecuci\u00f3n pol\u00edtica, de desprecio, de estigmatizaci\u00f3n y, sobre todo, de mucha soledad y abandono. No ha sido mi caso, pues he contado con la generosa solidaridad de miles de hombres y mujeres que han estrechado sus manos y agigantado su voz para clamar por mi libertad y denunciar el oprobio a que estoy siendo sometido, con la convicci\u00f3n de que esta es una causa colectiva en defensa del pensamiento cr\u00edtico.<\/p>\n<p>Tengo una gran dificultad en concluir estas l\u00edneas. Los g\u00e9lidos y prematuros fr\u00edos de agosto recorren como un fantasma el penal. No hay ropa t\u00e9rmica ni bebida caliente que detenga este penetrante fr\u00edo que horada la piel y cala hasta la medula de mis huesos. Pienso en el poeta <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/C%C3%A9sar_Vallejo\" target=\"_blank\">C\u00e9sar Vallejo<\/a> aterido en Par\u00eds, sus sufrimientos y desvalimientos vibran cerca de mis o\u00eddos:<\/p>\n<blockquote><p><em>Me morir\u00e9 en Par\u00eds con aguacero, <\/em><br \/>\n<em>un d\u00eda del cual tengo ya el recuerdo. <\/em><br \/>\n<em>Me morir\u00e9 en Par\u00eds \u2014y no me corro\u2014 <\/em><br \/>\n<em>tal vez un jueves, como es hoy, de oto\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p><em>Jueves ser\u00e1, porque hoy, jueves, que proso <\/em><br \/>\n<em>estos versos, los h\u00fameros me he puesto <\/em><br \/>\n<em>a la mala [&#8230;]<br \/>\n<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Pero m\u00e1s que los fr\u00edos glaciales, los c\u00edclicos quebrantos de salud y las recurrentes epidemias virales que a diario non postran en cama, nos hiere la previsi\u00f3n de un sistema que, \u00e1vido de venganza, ha hecho de estos centros de reclusi\u00f3n aut\u00e9nticos sarc\u00f3fagos humanos y <em>pandem\u00f3nium<\/em> del vicio para el envilecimiento y degradaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana. Ni m\u00e1s ni menos: tumbas anticipadas donde habita el dolor, la desolaci\u00f3n, la angustia, la desesperaci\u00f3n y los lamentos que versificara <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dante_Alighieri\" target=\"_blank\">Dante<\/a> en su recorrido por \u00a0los siete c\u00edrculos del Infierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verdaderas b\u00f3vedas del terror que, hay que decir, se mantienen y expanden ante la complaciente mirada de una sociedad que aplaude el endurecimiento de las penas como soluci\u00f3n a los agudos problemas de exclusi\u00f3n y violencia que engendra el capitalismo -y nuestros ilustres &#8216;humanistas&#8217; constituyen un claro ejemplo de estas visiones- sin reparar que, como acierta en decirlo el personaje de <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Jonathan_Swift\" target=\"_blank\">Swift<\/a> que ejerce como rey en el pa\u00eds de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Brobdingnag\" target=\"_blank\">Brobdingnag<\/a>, \u201cquienes mejor explican, interpretan y aplican las leyes son aquellos cuyos intereses y habilidades consisten en pervertirlas, destruirlas y eludirlas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este infortunio com\u00fan de ser v\u00edctimas del aparato judicial y su sistema penal y carcelario lo que nos ha permitido demoler los muros de Babel y hablar una misma lengua. \u00bfO acaso alguna vez imagin\u00e9 compartir cotidianidad con hombres acusados o condenados por homicidio, hurto, rebeli\u00f3n, paramilitarismo, narcotr\u00e1fico, secuestro, \u00a0parricidio, delitos sexuales, fraudes y tortura? \u00bfO tomar un caf\u00e9 con hombres de confianza de &#8216;Don Berna&#8217;, &#8216;Otoniel&#8217; y &#8216;Los Buitrago&#8217;, entre muchos otros? \u00bfO entablar largas conversaciones con autores de abominables cr\u00edmenes como los cometidos en <a href=\"http:\/\/elturbion.com\/?p=13980\" target=\"_blank\">la Escombrera<\/a> de la <a href=\"http:\/\/elturbion.com\/?p=14\" target=\"_blank\">Comuna 13<\/a> de Medell\u00edn para escuchar su historia y sus razones o para sugerirles acciones de resistencia civil frente a los atropellos del Inpec?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que al hacerlo no dej\u00e9 de preguntarme, una y otra vez, si esta conducta estaba trasgrediendo mis fronteras \u00e9ticas. Sin embargo, hoy creo tener m\u00e1s claro el sentido de una tragedia humana que hizo de todos ellos instrumentos de odio y venganza. Alguien dec\u00eda que \u201cquien no es capaz de sentir en s\u00ed mismo las alegr\u00edas y los pesares de todos los seres vivos, no es un ser humano\u201d. Si es as\u00ed, puedo afirmar que estos tres a\u00f1os de injusta prisi\u00f3n me han convertido en un ser m\u00e1s humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_______<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* Profesor universitario y preso pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Dedicatoria:<\/strong> \u00abDedico este escrito a mi compa\u00f1era, hijos, hermano, hermanas, cu\u00f1ados, amigos y amigas que, con su visita semanal, han hecho m\u00e1s llevadero este nuevo a\u00f1o de prisi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya cumplo un a\u00f1o de haber sido privado de mi libertad. 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