{"id":146,"date":"2007-08-26T23:47:56","date_gmt":"2007-08-27T04:47:56","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/wordpress\/?p=146"},"modified":"2007-08-26T23:47:56","modified_gmt":"2007-08-27T04:47:56","slug":"perdon-y-olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elturbion.com\/?p=146","title":{"rendered":"Perd\u00f3n y olvido"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>Por: Juan Diego Garc\u00eda &#8211; agosto 26 de 2007<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">No transcurre un d\u00eda sin que nuevos acontecimientos vengan a dar la raz\u00f3n a quienes han criticado la manera como el gobierno colombiano trata la cuesti\u00f3n del paramilitarismo. Desde los que se\u00f1alan las debilidades jur\u00eddicas y pol\u00edticas de la Ley de justicia y paz, con sus limitaciones clamorosas de medios y personal para someter a juicio a varios miles de supuestos desmovilizados, hasta quienes abiertamente le niegan a dicha pol\u00edtica el prop\u00f3sito efectivo de acabar con la extrema derecha y acusan a Uribe V\u00e9lez de haberse aprovechado de quienes ahora le cobran sus servicios y le someten a un chantaje permanente y p\u00fablico.<\/p>\n<p><!--break--><\/p>\n<p align=\"justify\"><!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, el presidente colombiano pretende convertir a los &#8216;paras&#8217; en delincuentes pol\u00edticos, mediante la figura jur\u00eddica de la sedici\u00f3n, pasando entonces de ser simples bandidos a convertirse en opositores ilegales del Estado. La reacci\u00f3n nacional ha sido inmediata: tras un agrio enfrentamiento con el Poder Judicial y el rechazo generalizado de la opini\u00f3n p\u00fablica, a Uribe no le queda sino el respaldo irrestricto de su bancada mayoritaria en un Parlamento desprestigiado y profundamente afectado por el esc\u00e1ndalo de la &#8216;parapol\u00edtica&#8217;. Si una nueva ley convierte a los paramilitares en sediciosos, \u00e9stos devienen autom\u00e1ticamente en actores pol\u00edticos y sus actos adquieren la naturaleza de la conducta desinteresada, altruista y sin \u00e1nimo de lucro personal que se asocia com\u00fanmente con el delito de sedici\u00f3n. El sedicioso es ilegal, sin duda, pero puede alegar una cierta legitimidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero todo se opone al deseo presidencial. Nada respalda la idea de un paramilitarismo pol\u00edticamente opuesto al Estado e inspirado por motivaciones ajenas al beneficio personal o de grupo, que son, precisamente, las caracter\u00edsticas del delito pol\u00edtico de la sedici\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Para comenzar, los &#8216;paras&#8217; justifican su existencia, precisamente, como auxiliares del Estado en su lucha contra la guerrilla y no como una fuerza opuesta al sistema: mal se puede aducir ahora que son luchadores pol\u00edticos levantados en insurgencia contra el Estado. M\u00e1s a\u00fan, la extrema derecha armada ha sido promovida, principalmente, desde el gobierno y la clase dominante y, aun en los casos de surgimiento espont\u00e1neo, siempre ha habido connivencia con el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico y entusiasmado apoyo de determinados sectores de la poblaci\u00f3n. El Estado es responsable en unos casos por acci\u00f3n y en otros por omisi\u00f3n, y s\u00f3lo una idea retorcida e interesada permitir\u00eda afirmar que los paramilitares nacen como una fuerza contra el Estado y el sistema. Las huestes armadas de la extrema derecha han sido un complemento -inc\u00f3modo para los m\u00e1s puritanos- o un mal necesario -para los m\u00e1s c\u00ednicos-, pero en ning\u00fan caso enemigos del Estado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tampoco concurre la condici\u00f3n del desprendimiento personal y la inspiraci\u00f3n altruista que va asociada a la figura de la sedici\u00f3n. Equivocados o no, los sediciosos no buscan el beneficio individual, no devengan un salario por su participaci\u00f3n en la revuelta, alegan buscar el bien com\u00fan y estar inspirados en una determinada ideolog\u00eda. Los &#8216;paras&#8217; confiesan un anticomunismo feroz y se declaran abiertos defensores de la civilizaci\u00f3n occidental, cristiana y capitalista pero no act\u00faan de manera desinteresada. Sus combatientes rasos ganan una mensualidad muy superior al salario m\u00ednimo y tienen derecho de saqueo -que practican con enorme entusiasmo, incluyendo las violaciones y otros delitos contra las personas-, todo lo cual anula la supuesta inspiraci\u00f3n altruista de su compromiso. Ni hablar de los jefes medios y altos del paramilitarismo, que han amasado fortunas enormes al calor de la guerra, apropi\u00e1ndose de tierras, ganados y otros bienes, extorsionando sin medida y practicando a gran escala el tr\u00e1fico de sustancias psicotr\u00f3picas ilegales. Adem\u00e1s, su presencia en las instituciones p\u00fablicas les ha permitido -mediante el terror- hacerse con buena parte del presupuesto de municipios y regiones enteras. Nada de esto se armoniza con la figura del sedicioso. En realidad, coincide plenamente con la conducta del mercenario o &#8216;soldado de fortuna&#8217;, quien tambi\u00e9n alega &#8216;ideales&#8217; semejantes para lucrarse de la guerra.<\/p>\n<p align=\"justify\">La ayuda de los &#8216;paras&#8217; a las autoridades \u2013desbordadas, dicen, por la acci\u00f3n guerrillera- se hace mediante pr\u00e1cticas que violan gravemente las mismas leyes colombianas y resultan incompatibles con cualquier norma del Derecho Internacional Humanitario: secuestro y desaparici\u00f3n de civiles, robo y extorsi\u00f3n, masacres, ejecuciones extrajudiciales, etnocidio -contra minor\u00edas negras e ind\u00edgenas-, terrorismo contra poblaciones enteras y contra dirigentes y activistas sociales, desplazamiento forzado de millones de campesinos -entre tres y seis millones, seg\u00fan la fuente-, torturas, vejaciones de todo tipo -incluido el descuartizamiento de sus v\u00edctimas-, allanamientos, intimidaci\u00f3n y un largo etc\u00e9tera del que son responsables directos y autores materiales. Unas pr\u00e1cticas, entonces, dif\u00edcilmente asociables con los delitos conexos o asociados a la sedici\u00f3n y carentes por completo de car\u00e1cter pol\u00edtico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los paramilitares colombianos ni siquiera pueden alegar en su favor haber tenido que soportar la dura prueba de la lucha irregular y los rigores de la clandestinidad, que tanto afectan a revolucionarios y sediciosos. La insurgencia guerrillera no ha sido su objetivo directo y apenas han penetrado en las tupidas selvas del pa\u00eds en busca de sus odiados enemigos de la guerrilla. En realidad, se limitan a operar en los poblados y caser\u00edos de las zonas guerrilleras y en las \u00e1reas urbanas, haciendo v\u00edctimas entre civiles desarmados que, en su opini\u00f3n, eran simpatizantes de la guerrilla o directos aliados de la subversi\u00f3n. Los narcoparamilitares han vivido sin sobresaltos destacables, contando con la protecci\u00f3n de las autoridades y, en caso de detenci\u00f3n, tratados a cuerpo de rey, como bien mostraba un reciente documental del canal oficial de la televisi\u00f3n espa\u00f1ola (RTVE).<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando resultan demasiado inc\u00f3modos, sencillamente &#8216;fallecen&#8217; para ir a descansar discretamente en los Estados Unidos, Israel, Canad\u00e1 o Europa. As\u00ed lo denuncian algunas organizaciones humanitarias y lo confirman las propias confesiones ante la justicia de algunos &#8216;paras&#8217; destacados. Si se convierten en un riesgo grave para el proyecto paramilitar, una mano oportuna pone fin a sus vidas y anula el peligro de que hablen los que tanto saben.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, en un pat\u00e9tico llamamiento, Uribe V\u00e9lez solicita a su mayor\u00eda parlamentaria que retuerzan una vez m\u00e1s la legislaci\u00f3n vigente y conviertan a los paramilitares en delincuentes pol\u00edticos, dando as\u00ed un marco legal presentable al perd\u00f3n y olvido. Una ley nueva que dificulte la oposici\u00f3n de los juristas -los de Colombia son especialmente rigurosos, tradicionalistas y formales- y pase el tamiz de los m\u00e1s exigentes. Todo con tal de poder cumplir con aquellos a quienes tanto debe.<\/p>\n<p align=\"justify\">Para compensar el estropicio, el presidente colombiano sorprende con nuevas propuesta a la guerrilla para que se avenga a un proceso de negociaci\u00f3n, pero en t\u00e9rminos mucho m\u00e1s restrictivos que los anteriores, que ya han sido rechazados por los insurgentes. Presa del nerviosismo que se ha generalizado en \u00e9ste, su quinto a\u00f1o de gobierno, \u00c1lvaro Uribe parece dar palos de ciego. El estilo pendenciero del Primer Mandatario tampoco contribuye a mejorar la atm\u00f3sfera propiciando alg\u00fan acercamiento. Sus salidas inesperadas cambian de un d\u00eda para otro la direcci\u00f3n de su pol\u00edtica, desorientando a propios y ajenos: hoy promete sangre y fuego, y la liquidaci\u00f3n final de la guerrilla, y ma\u00f1ana dice tender la mano a los insurgentes con propuestas que a \u00e9stos m\u00e1s les parecen provocaciones que sinceros deseos de dialogar.<\/p>\n<p align=\"justify\">Uribe no escucha ya ni a los suyos y se empe\u00f1a en desconocer la realidad del conflicto: en arranques de dudosa l\u00edrica, en sus discursos exaltados se refiere a los guerrilleros con los peores ep\u00edtetos posibles, mientras califica a los paramilitares de &#8216;muchachos&#8217; equivocados a los cuales, por arte de sus deseos y compromisos, quiere ahora convertir en delincuentes pol\u00edticos, cuando todas las evidencias indican lo contrario.<\/p>\n<p align=\"justify\">Para cualquiera que no comparta la teor\u00eda de la generaci\u00f3n espont\u00e1nea este acontecimiento suscita interrogantes de todo tipo. \u00bfC\u00f3mo explicar que una democracia como la colombiana, supuestamente modelo para el continente, genere en su seno un fen\u00f3meno tan monstruoso como el paramilitarismo? \u00bfQu\u00e9 clase dirigente tiene Colombia que crea y tolera un fen\u00f3meno social tan perverso? \u00bfA qu\u00e9 intereses nacionales y extranjeros responde la ultraderecha colombiana? Por estos interrogantes habr\u00eda que comenzar para el necesario establecimiento de unas responsabilidades que, sin ninguna duda, van mucho m\u00e1s all\u00e1 de los personajes siniestros que constituyen las mal llamadas &#8216;autodefensas&#8217; y a quienes Uribe V\u00e9lez desea convertir ahora en delincuentes pol\u00edticos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NULL<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[1115,2113,2118,2745],"class_list":["post-146","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion","tag-desmovilizacion","tag-ley-975-de-2005","tag-ley-de-justicia-y-paz","tag-paramilitarismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/146","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=146"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/146\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=146"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=146"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=146"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}