{"id":177,"date":"2007-09-11T23:53:01","date_gmt":"2007-09-12T04:53:01","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/wordpress\/?p=177"},"modified":"2007-09-11T23:53:01","modified_gmt":"2007-09-12T04:53:01","slug":"el-chupeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elturbion.com\/?p=177","title":{"rendered":"El &#8216;Chupeta&#8217;"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>Por: Juan Diego Garc\u00eda &#8211; septiembre 11 de 2007<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">La captura en Brasil del buscado narcotraficante colombiano conocido como &#8216;Chupeta&#8217; ser\u00e1, sin duda, un enorme \u00e9xito para los funcionarios policiales que han participado en la operaci\u00f3n, pero tiene, al mismo tiempo, una lectura menos optimista: a pesar de la muerte o prisi\u00f3n de los grandes jefes de estas mafias, el fen\u00f3meno se reproduce indefinidamente y habr\u00e1 sido cosa de horas hasta que las familias mafiosas de Cali hayan reemplazado a este siniestro personaje por otro igual o peor.<\/p>\n<p align=\"justify\"><!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\">Que las cosas ocurran de esta manera s\u00f3lo se explica porque la llamada guerra contra el narcotr\u00e1fico se est\u00e1 perdiendo, a pesar de los ingentes recursos de todo tipo que se han invertido. En parte, porque las estrategias son equivocadas; en parte, porque los objetivos reales son otros, y, en parte, porque el mismo orden social es el mejor caldo de cultivo para estas actividades, de suerte que, mientras no se emprendan cambios significativos, el tr\u00e1fico ilegal de sustancias alucin\u00f3genas no va a cesar. De hecho, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de combate al narcotr\u00e1fico, el balance no puede ser m\u00e1s desalentador si nos atenemos a las cifras de producci\u00f3n y consumo que registran los organismos internacionales concernientes.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo primero que salta a la vista es la enorme debilidad e impotencia del Estado frente a la mafia de las drogas, no tanto por la falta de recursos sino por la infiltraci\u00f3n profunda del narcotr\u00e1fico en las instituciones de polic\u00eda y justicia. Los casos de Colombia o M\u00e9xico resultan paradigm\u00e1ticos, pero no son los \u00fanicos afectados ni el fen\u00f3meno se presenta solamente en los pa\u00edses pobres del planeta.<\/p>\n<p align=\"justify\">El esc\u00e1ndalo m\u00e1s reciente destapa los v\u00ednculos de la misma oficina de reclutamiento del ej\u00e9rcito colombiano con un grupo mafioso, precisamente de Cali, al cual se le ofrec\u00edan especialistas en protecci\u00f3n, despu\u00e9s de minucioso estudio de hojas de vida, la entrevista de rigor y el &#8216;pase&#8217; de las filas de las fuerzas armadas a la delincuencia organizada. Tambi\u00e9n un juez aparece implicado en la puesta en libertad del mayor cabecilla del esc\u00e1ndalo, desmintiendo la versi\u00f3n oficial, que se escuda en la conocida teor\u00eda de la &#8216;manzana podrida&#8217;. Esta &#8216;teor\u00eda&#8217; resulta ya insostenible, dada la reiteraci\u00f3n y la extensi\u00f3n de los esc\u00e1ndalos, que llevan a pensar que, aunque esta versi\u00f3n oficial fuese cierta, estos &#8216;casos aislados&#8217; resultan ya suficientes para paralizar y anular la acci\u00f3n de la justicia. Y, al paso que avanzan los acontecimientos, no est\u00e1 lejano el momento en que sea necesario decretar que la cesta est\u00e1 podrida y tan s\u00f3lo algunas manzanas son salvables.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero no es s\u00f3lo la impotencia de los instrumentos estatales. Tambi\u00e9n se falla en el enfoque global, pues en lugar de emprender acciones decididas contra los principales protagonistas el combate se dirige a el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil: el campesino pobre que produce la materia prima. Es aparentemente inexplicable que las operaciones del Plan Colombia \u2013iniciado por Clinton y Pastrana Arango\u2013 y las sucesivas extensiones de este inmenso y millonario operativo no s\u00f3lo tengan un car\u00e1cter casi exclusivamente militar sino que se reducen a fumigar, provocar desplazamientos de poblaci\u00f3n, amedrentar y perseguir comunidades enteras en aquellas \u00e1reas que se suponen las mayores productoras de hoja de coca y amapola. Contrasta tanta dedicaci\u00f3n con los esfuerzos, muy inferiores, destinados a perseguir laboratorios, interceptar los medios de transporte de la droga, incautar env\u00edos y, sobre todo, poner coto al inmenso tr\u00e1fico de dineros ilegales que, ya como dep\u00f3sitos bancarios, ya como inversiones directas, constituyen un porcentaje decisivo de la econom\u00eda nacional e igualan o superan las remesas enviadas por los emigrantes. Seguramente, los campesinos pobres de la frontera agr\u00edcola del pa\u00eds apenas cuentan con apoyos sociales y pol\u00edticos. No parece ser el caso, sin embargo, de las mafias, tan bien incrustadas en todo el entramado social del pa\u00eds. \u00c9sta ser\u00eda una de las razones principales para decidirse a combatir ante todo al eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil de la cadena.<\/p>\n<p align=\"justify\">No menos escandalosa resulta la actitud de los pa\u00edses que apoyan estas &#8216;operaciones&#8217;. En particular, pero no solamente, de los Estados Unidos, quienes asumen como correcta la estrategia de \u201cgolpear en origen\u201d \u2013si no hay producci\u00f3n, no hay consumo\u2013, mientras resultan remisos incurables a la hora de ejecutar sus propios controles. Si asumieran su responsabilidad, en los pa\u00edses ricos se controlar\u00eda la venta de los llamados \u201cprecursores qu\u00edmicos\u201d, indispensables para elaborar las drogas y que s\u00f3lo producen algunos pa\u00edses desarrollados. As\u00ed mismo, se afanar\u00edan sinceramente por terminar el tr\u00e1fico de armas, equipos de transporte y sofisticados sistemas de comunicaci\u00f3n destinados a las mafias del narcotr\u00e1fico. Tampoco parece que exista una diligencia destacada en controlar los flujos del dinero producto del tr\u00e1fico de drogas. Algunos analistas calculan que a pa\u00edses productores \u2013como Colombia\u2013 tan s\u00f3lo llega un porcentaje peque\u00f1o (\u00bf5%?) del monto total de las transacciones, mientras en bancos, empresas y para\u00edsos fiscales del Occidente rico se queda la parte de le\u00f3n del narcotr\u00e1fico, haciendo bueno el refr\u00e1n seg\u00fan el cual \u201cel dinero no huele\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">No es posible conseguir vencer a las mafias de la droga si el orden social imperante resulta ser el mejor caldo de cultivo para su nacimiento y expansi\u00f3n. La pobreza de muchos en zonas marginales del campo y la ciudad constituye la mejor aliada del empresario mafioso a la hora de incitar a estos colectivos a participar en estas actividades ilegales. En la pobreza extrema recluta el narcotr\u00e1fico sus peones y soldados. En la desesperanza de los llamados \u201csectores medios\u201d se produce el cuerpo de administrativos y directores de la empresa delictiva. De esos sectores sale &#8216;Chupeta&#8217;, descrito por la polic\u00eda como \u201cculto, educado y todo un caballero\u201d. Mientras tanto, en las clases altas se produce la discreta vinculaci\u00f3n, la tolerancia calculada, la apertura de la puerta trasera para que estos nuevos ricos ingresen en la sociedad. Si el lema de los tiempos no es otro que el \u201cenriquecerse a cualquier precio\u201d, si la vieja \u00e9tica del trabajo duro, la honradez, el gasto sistem\u00e1tico, la inversi\u00f3n productiva y la sobriedad \u2013la versi\u00f3n criolla del calvinismo\u2013 se abandona en favor del \u201ctodo vale con tal de triunfar\u201d no debe extra\u00f1ar lo in\u00fatil que resulta combatir una actividad que propicia el r\u00e1pido enriquecimiento, la casi total impunidad, el triunfo seguro, la ostentaci\u00f3n, el derroche y una vida \u201ca la americana\u201d \u2013s\u00edmbolo del mayor prestigio\u2013, es decir, qu\u00e9 tan bien coincide con el mensaje que recibe toda la sociedad y se expone como el ideal para estas y futuras generaciones.<\/p>\n<p align=\"justify\">La clase dominante colombiana tiene, evidentemente, la principal responsabilidad y de nada valen los intentos de eludirla atribuy\u00e9ndola a todos, de la misma forma que ahora se quiere diluir en cada colombiano la culpa no s\u00f3lo del narcotr\u00e1fico sino del paramilitarismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">En el caso colombiano la cuesti\u00f3n se complica a\u00fan m\u00e1s por el empe\u00f1o de las autoridades de convertir la guerra contra las drogas en una guerra contra los insurgentes, considerados un cartel m\u00e1s \u2013el \u201cmayor del mundo\u201d seg\u00fan Washington\u2013. De hecho, los recursos militares (m\u00e1s del 90%) del Plan Colombia y sus continuaciones se dedican fundamentalmente a combatir guerrilleros, eludiendo el camino de la negociaci\u00f3n pol\u00edtica y la salida pac\u00edfica de un conflicto armado con claras ra\u00edces sociales y pol\u00edticas. Como resultado, los operativos se concentran en las \u00e1reas de influencia de las guerrillas pero apenas tocan las zonas de control paramilitar, en las cuales florece fren\u00e9ticamente el narcotr\u00e1fico. Toda una paradoja, si se piensa que el v\u00ednculo de narcotr\u00e1fico y paramilitarismo no s\u00f3lo es evidente sino reconocido por ellos mismos: sus principales cabecillas tienen juicios pendientes en Estados Unidos por tr\u00e1fico de estupefacientes y est\u00e1n solicitados en extradici\u00f3n, mientras no se conoce de captura alguna de droga perteneciente a la guerrilla, que reconoce \u201ccobrar impuesto\u201d a todas las actividades econ\u00f3micas en las regiones bajo su control \u2013incluida la producci\u00f3n de materia prima para la elaboraci\u00f3n de la droga\u2013, pero niega rotundamente que plante, produzca o comercialice el producto.<\/p>\n<p align=\"justify\">El resultado ha sido pobre para la estrategia de Uribe V\u00e9lez: ni ha conseguido \u00e9xitos destacables en la lucha contra el tr\u00e1fico de drogas, ni consigue debilitar al movimiento guerrillero<\/p>\n<p align=\"justify\">En realidad, y echando mano de la experiencia, parece m\u00e1s probable que las mafias de la droga terminen siendo asumidas en el orden social que exterminadas por la acci\u00f3n de las autoridades. Se disolver\u00e1n ellas mismas en la medida en que su condici\u00f3n de grandes capitalistas les reserve un puesto en el sistema. De hecho, han tenido y tienen una enorme influencia pol\u00edtica, manipulando a su antojo muchas leyes y promoviendo otras en su favor; han infiltrado las instituciones p\u00fablicas en una medida tan grave que las paraliza; hacen presencia activa en la econom\u00eda del pa\u00eds y en su vida social, y demuestran no s\u00f3lo un enorme sentido de los negocios sino una capacidad enorme para reproducirse y mantenerse.<\/p>\n<p align=\"justify\">No ser\u00e1, sin embargo, la primera vez que la parte mafiosa del capitalismo termine por integrarse en el sistema. Primero, de forma discreta y por la puerta trasera; luego, tras algunas generaciones, por la pomposa entrada principal, con todos los honores. Aquellos que no entienden estas reglas de juego suelen cometer el error de querer entrar de inmediato, haciendo gala de su mal gusto y altaner\u00eda, tratando de cobrar con torpeza todos los favores que le deben pol\u00edticos, jueces, obispos, polic\u00edas y empresarios. Estos son los incautos que deliran de grandeza y de convierten en estorbo para los mismos intereses generales de la mafia. Eso es el &#8216;Chupeta&#8217;, uno m\u00e1s que ir\u00e1 \u2013si no escapa\u2013 a purgar sus delitos de por vida en una c\u00e1rcel gringa, mientras los listos saben que haciendo las cosas bien pueden esperar que si no sus hijos, al menos si sus nietos lleguen inclusive a la Presidencia de la Rep\u00fablica, como confesaba cierto traficante irland\u00e9s que de haber vivido algunos a\u00f1os m\u00e1s hubiese alcanzado a ver cumplido su sue\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NULL<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[702,2549,2745],"class_list":["post-177","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion","tag-chupeta","tag-narcotrafico","tag-paramilitarismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/177","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=177"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/177\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=177"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=177"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=177"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}