{"id":243,"date":"2007-11-14T16:55:03","date_gmt":"2007-11-14T21:55:03","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/wordpress\/?p=243"},"modified":"2007-11-14T16:55:03","modified_gmt":"2007-11-14T21:55:03","slug":"armero-memorias-de-la-tragedia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elturbion.com\/?p=243","title":{"rendered":"Armero: memorias de la tragedia"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>Por: Omar Vera O. &#8211;\u00a0 14 noviembre 2007<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Puedo recordarlo claramente, aunque han pasado 22 a\u00f1os y yo era s\u00f3lo un ni\u00f1o entonces. Esa ma\u00f1ana, las noticias nos despertaron a todos en la casa: viendo nuestro pueblo sepultado, las l\u00e1grimas rodaban por las mejillas de mi abuela, quien s\u00f3lo gritaba el nombre de su hermana.<\/p>\n<p align=\"justify\"><!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\">Con mis pocos a\u00f1os no pod\u00eda entender del todo la magnitud de la tragedia. S\u00f3lo ve\u00eda el macabro espect\u00e1culo de muerte que hab\u00eda causado la avalancha del Nevado del Ruiz, desde lejos, impotente y notando la creciente angustia de mi familia en la ma\u00f1ana de ese 13 de noviembre de 1985 que ninguno de nosotros olvidar\u00e1 mientras viva: cientos de personas hu\u00edan embarradas y aterradas de lo que antes no s\u00f3lo era uno de los poblados m\u00e1s pr\u00f3speros del norte del departamento de Tolima \u2013Armero era uno de los sitios con mayor actividad comercial en esa &#8216;Ruta del Caf\u00e9&#8217; que se trazaba por Honda hasta Manizales\u2013, sino que tambi\u00e9n defin\u00eda el lugar donde habitamos con mi familia durante algunos periodos de mi m\u00e1s temprana infancia.<\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00f3lo con el paso de los meses y de los a\u00f1os pude entender las l\u00e1grimas en los ojos de mi abuela y mi madre. Por nuestra casa de Bogot\u00e1, a la que mi familia hab\u00eda llegado a\u00f1os antes en busca de fortuna en la Capital, toda una romer\u00eda de amigos y parientes empez\u00f3 a desfilar: uno tras otro, nuestros primos, t\u00edos y amigos iban y ven\u00edan, provenientes de Guayabal, el L\u00edbano, Mariquita, L\u00e9rida y de un sinn\u00famero de poblaciones aleda\u00f1as a las que los sobrevivientes fueron a parar por el azar de un desastre natural que, agravado por una inaudita negligencia oficial y por una burocracia inoperante a la hora de atender a las v\u00edctimas, cambi\u00f3 de ra\u00edz y para siempre la vida de decenas de miles de personas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando crec\u00ed lo suficiente para investigar por mi cuenta lo que hab\u00eda pasado y para hablar con algunos conocidos que hab\u00edan escapado del desastre pude entender que nuestra tragedia no hab\u00eda comenzado aquella madrugada de noviembre, justo una semana despu\u00e9s de que otra desventura mayor enlutara a tres generaciones de colombianos con el triunfo de la irracionalidad y el m\u00e1s salvaje fascismo en el Palacio de Justicia, sino en el momento en que se dise\u00f1aron los sistemas de prevenci\u00f3n y atenci\u00f3n de emergencias en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Si bien es cierto que no era previsible, desde ning\u00fan punto de vista, un desastre de estas caracter\u00edsticas, que cobr\u00f3 la vida de m\u00e1s de 20.000 seres humanos y destruy\u00f3 a la peque\u00f1a ciudad comercial m\u00e1s recordada de la historia colombiana reciente, tambi\u00e9n hay que anotar que gran parte de las muertes y desapariciones causadas por el desastre natural no s\u00f3lo se debieron al siniestro en s\u00ed sino a la incapacidad de un Estado convertido en gendarme para entender que uno de los derechos de su poblaci\u00f3n es, precisamente, que se proteja su vida en caso de afrontar una cat\u00e1strofe de este tipo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los organismos de socorro atendieron la emergencia guiados por un modelo de Estado concentrado en el militarismo y en delegar las responsabilidades sociales en entidades privadas. S\u00f3lo la Cruz Roja y la Defensa Civil intentaron atender de una manera ordenada la emergencia, mientras los esfuerzos de muchos pilotos, soldados y miembros de las fuerzas militares, que intentaban rescatar y evacuar a cuantas personas pod\u00edan, se ve\u00edan opacados por su insuficiente formaci\u00f3n en el \u00e1rea y por unos mandos que dieron \u00f3rdenes confusas que inclu\u00edan el aislamiento de la zona, como si su tratamiento fuera el mismo de una de orden p\u00fablico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Como resultado de los h\u00e1bitos represivos de los comandantes del Ej\u00e9rcito, particularmente, muchos grupos de rescatistas voluntarios y equipos de emergencia ingresaron tard\u00edamente y sin los elementos suficientes para afrontar un acontecimiento de esta gravedad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Llor\u00e1bamos al ver el rostro desesperado de Omaira S\u00e1nchez \u2013una ni\u00f1a apenas un poco mayor, en ese entonces, que yo y de la cual no he logrado recordar nunca si la conoc\u00ed o si alguna vez compartimos alguna tarde de juego\u2013 emergiendo del lodo mientras sus piernas segu\u00edan atrapadas por los escombros de su casa, impidiendo que aquellos hombres valerosos que intentaban darle la oportunidad de vivir pudieran salvarla del destino que la asfixi\u00f3 luego de horas y horas de intentos infructuosos por salvarla, determinado por la motobomba que nunca lleg\u00f3 para librarla de la enorme cantidad de agua que aprisionaba su t\u00f3rax.<\/p>\n<p align=\"justify\">Algo m\u00e1s de una semana despu\u00e9s, mi madre decidi\u00f3 viajar a Armero, acompa\u00f1ada de un t\u00edo y de mi hermano mayor, de donde volvi\u00f3 con dolorosas noticias: algunos de nuestros familiares hab\u00edan muerto o desaparecido en la tragedia y nuestra casa, ubicada cerca al cementerio, fue destruida totalmente. La acci\u00f3n de los saqueadores en una zona como \u00e9sta, que no hab\u00eda sido tocada por la avalancha, fue m\u00e1s da\u00f1ina que el poder de la naturaleza, pues estos actuaron a sus anchas, a pesar de que todo el pueblo estuviese acordonado y fuertemente custodiado por uniformados de diferentes fuerzas estatales.<\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00f3lo un par de a\u00f1os despu\u00e9s logr\u00e9 volver a pisar lo que hab\u00eda sido mi tierra. Ya hab\u00edan llegado all\u00ed los gobernantes de turno, sus s\u00e9quitos de funcionarios, los par\u00e1sitos del poder de la \u00e9poca, uno que otro presidente extranjero y hasta un papa para conocer los restos de un poblado marcado por la tragedia. Mi visita ten\u00eda unas caracter\u00edsticas menos espectaculares, pero no menos importantes: intentaba ponerme en contacto con un lugar de mi memoria perdida, con personas y lugares que hab\u00edan visto, tal vez, mi juegos infantiles. Por supuesto, no tuve \u00e9xito y, en lugar de reconocer ese lugar como el lugar de origen de toda mi familia, termin\u00e9 por entender que a partir de entonces ser\u00eda un desterrado m\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ya no estaban all\u00ed las tiendas, ni el cine Bol\u00edvar, ni la alcald\u00eda, ni el Caf\u00e9 Hawai, ni mi casa. Armero, el pueblo que se extend\u00eda desde la carretera hasta donde la vista no alcanzaba a percibir un l\u00edmite, se hab\u00eda convertido en un grupo de casas maltrechas ubicadas junto al Hospital San Lorenzo y de escombros que sobresalen de la maleza para conformar, junto al monumento construido para la visita de Juan Pablo II, un camposanto insondable que nos obligaba a un silencio terrible, nunca acostumbrado por mi familia.<\/p>\n<p align=\"justify\">El paso del tiempo y la acci\u00f3n secreta de los terratenientes locales fue demoliendo las casas, al tiempo que se corr\u00edan cuidadosa y lentamente las cercas de las haciendas para consumir \u2013como una colonia de amebas\u2013 tierras, calles y hogares en el af\u00e1n desmedido del lucro por beneficiarse de terrenos enriquecidos por las cenizas volc\u00e1nicas. Cultivos de algod\u00f3n, arroz y sorgo crecer\u00edan, probablemente, sobre las cenizas de alg\u00fan pariente y de las miles de personas que descansan eternamente bajo cientos de toneladas de barro, para alimentar la avaricia de unos cuantos, mientras los miles que quedaron damnificados entraron a engrosar cinturones de miseria como Armero-Guayabal, en la poblaci\u00f3n contigua; a servir de mano de obra extremadamente barata para los floricultores de Fusagasug\u00e1 y Silvania; o a dispersarse por todo el mundo en busca de oportunidades, en esa di\u00e1spora armerita que nos hiere a todos nosotros tan profundamente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los a\u00f1os pasaron con muchas privaciones para mi familia, al igual que para las de miles de personas que lo perdieron todo o casi todo en Armero. Mientras, las ayudas internacionales eran desviadas a los fondos de un monse\u00f1or en huida, del cual prefiero no acordarme, y a las arcas de lo que ahora se ha convertido en uno de los m\u00e1s importantes consorcios de la construcci\u00f3n de nuestro pa\u00eds. Millones de d\u00f3lares de la solidaridad internacional, transferidos por el gobierno al Fondo de Reconstrucci\u00f3n Resurgir \u2013que administraba Pedro G\u00f3mez Barrero\u2013, terminaron en manos de toda clase de impostores, aduladores y estafadores, mientras las ayudas para las familias damnificadas eran escasas y muy dif\u00edciles de obtener para quienes de verdad las necesitaban.<\/p>\n<p align=\"justify\">Una buena tarde de septiembre de 1996 \u2013si mal no recuerdo\u2013 la Fiscal\u00eda me demostr\u00f3 que hasta de las tragedias se puede sacar una sonrisa: decenas de polic\u00edas y miembros del ente investigador ingresaron a una bodega de Soacha (Cundinamarca) para descubrir decenas de toneladas de alimentos, ropas, medicamentos y equipos m\u00e9dicos que se podr\u00edan all\u00ed, 11 a\u00f1os despu\u00e9s, mientras los gobernantes se jactaban de haber &#8216;superado&#8217; el drama de Armero y monse\u00f1or Gait\u00e1n Mahecha, fugado con los pesitos de la Caja Vocacional y de Resurgir, disfrutaba de sus millones en alg\u00fan punto desconocido del Caribe o del mism\u00edsimo Vaticano. S\u00f3lo Dios puede saberlo, porque para los armeritas que no recibieron un solo centavo es un misterio.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las \u00faltimas noches, como cada a\u00f1o en Armero-Guayabal por esta \u00e9poca, uno puede ver a muchas mujeres sobrevivientes que se re\u00fanen con miembros de las pocas organizaciones que intentan, con grandes esfuerzos, mantener la memoria sobre las causas de esta tragedia nacional para realizar una labor sencilla pero muy importante: arrancar p\u00e9talos de flores. Varias toneladas de claveles, donadas por los due\u00f1os de los cultivos de flores de Fusagasug\u00e1 \u2013ya sea por solidaridad con sus muchos empleados armeritas o por el peso que hace en su conciencia el haberse lucrado con la tragedia\u2013, pierden sus suaves vestidos en las manos de estas mujeres que, entre risas y llanto, intentan reconstruir en la memoria lo que fuera nuestra ciudad, nuestro espacio, nuestra vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cada 13 de noviembre, los p\u00e9talos son arrojados desde el aire sobre el camposanto para recordar que alguna vez all\u00ed, en medio de una planicie arada y mecanizada, se levantaron los sue\u00f1os de casi 40.000 colombianos, ilusiones que siguen cortadas por el olvido al que nos someten quienes s\u00f3lo nos recuerdan cuando quieren elegirse o reelegirse, quienes s\u00f3lo recuerdan a las v\u00edctimas cuando pueden lucrarse con ellas y quienes niegan a la gran mayor\u00eda de colombianos el derecho a ser y a vivir dignamente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo veo claramente, luego de recordar: contra todos ellos, esos p\u00e9talos de clavel levantan nuevos sue\u00f1os de dignidad para quienes ya no tenemos tierra bajo nuestros pies.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NULL<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[78],"tags":[328,1097,3569],"class_list":["post-243","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronica","tag-armero","tag-desastres-naturales","tag-tragedia-de-armero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/243","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=243"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/243\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=243"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=243"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=243"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}