{"id":3414,"date":"2012-04-04T11:18:43","date_gmt":"2012-04-04T16:18:43","guid":{"rendered":"http:\/\/elturbion.com\/?p=3414"},"modified":"2012-04-04T11:18:43","modified_gmt":"2012-04-04T16:18:43","slug":"un-vientre-negro-para-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elturbion.com\/?p=3414","title":{"rendered":"Un vientre negro para la libertad"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/elturbion.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/DSC08588.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3487\" title=\"Siete l\u00edderes del proceso de restituci\u00f3n de tierras en Choc\u00f3 han sido asesinados en los \u00faltimos a\u00f1os \u2013 Foto: Camila Ram\u00edrez \" src=\"http:\/\/elturbion.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/DSC08588.jpg\" alt=\"Siete l\u00edderes del proceso de restituci\u00f3n de tierras en Choc\u00f3 han sido asesinados en los \u00faltimos a\u00f1os \u2013 Foto: Camila Ram\u00edrez \" width=\"600\" height=\"450\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Por: Marta Luc\u00eda Fern\u00e1ndez Espinosa &#8211; abril 2 de 2012<\/strong><\/p>\n<p>Una caudalosa autopista fluvial que conoce los rumores del Pac\u00edfico, lleva el alma selv\u00e1tica y africana de Colombia a ba\u00f1arse en la aguas del Caribe. Cualquier chocoano sabe que si el r\u00edo Atrato, uno de los m\u00e1s caudalosos del mundo, disminuye su corriente, cubriendo su cauce deseco de lama verde, eso s\u00f3lo significa que el clima se ha hecho rigurosamente c\u00e1lido; queda descartado que en las cabeceras alguna acci\u00f3n depredadora est\u00e9 acabando los \u00e1rboles porque, seg\u00fan lo afirman cotidianamente, \u201clos guerrilleros son los mejores guardabosques que tiene el pa\u00eds\u201d. Nos sobresalta de repente una inquietud, \u00bflos m\u00e1s importantes recursos naturales de Colombia no son administrados por el gobierno nacional.? Al parecer lo que se resuelve en los procesos electorales, es la administraci\u00f3n de las ciudades que se incrustan en la zona andina y una parte del Caribe, un poco m\u00e1s del 30% del territorio nacional, ese el territorio que gobierna y ha gobernado un presidente de Colombia.<\/p>\n<p><!--more-->En la vasta superficie colombiana, hasta hace apenas unas d\u00e9cadas s\u00f3lo exist\u00edan los \u201cTerritorios Nacionales\u201d, a los que no se les reconoci\u00f3 estatus de departamentos. Territorio bald\u00edos tutelados por el Estado, y que no fueron vinculados a la identidad nacional m\u00e1s que en condiciones de inferioridad. La Guajira, Arauca, Casanare, Vichada, Guaviare, Guain\u00eda, Vaup\u00e9s, Caquet\u00e1, Putumayo, Meta, Amazonas, San Andr\u00e9s y Providencia y Choc\u00f3; es decir el 40,6% de los departamentos colombianos, ha sido percibido como terreno in\u00fatil y tratado con el arribismo indiferente aprendido de la visi\u00f3n utilitarista y racista de occidente.<\/p>\n<p>S\u00f3lo hasta 1991 con la nueva Constituci\u00f3n Pol\u00edtica se establecen como departamentos, por lo menos nominalmente; no obstante, El Choc\u00f3 ya lo hab\u00eda logrado en 1947, dejando a su paso una historia de luchas que delatan el colonialismo y el racismo antioque\u00f1o, una batalla heredada de Manuel Saturio Valencia, \u00faltimo condenado a muerte en Colombia en 1867 por atentar contra los intereses blancos de los colonizadores antioque\u00f1os, y que el abogado chocoano Diego Luis C\u00f3rdoba, nacido el mismo a\u00f1o y lugar de la fatal condena, abrazar\u00e1 como una lucha negra, obrera y campesina.<\/p>\n<p>Esta geopol\u00edtica interna desnuda la real vocaci\u00f3n econ\u00f3mica del Estado colombiano, que ha impuesto intereses comerciales sobre una tierra que le excede en riquezas ancestrales y culturas que le custodian. El idealismo y la avaricia hacen ciegos a los seres, no puedo establecer una hip\u00f3tesis m\u00e1s adecuada a la realidad colombiana. Antes de ser concebido como colombiano, el Choc\u00f3 era paname\u00f1o; al despuntar el siglo XX, en medio de la guerra de los mil d\u00edas y utilizada por la avaricia de los pol\u00edticos nacionales en asocio con capitalistas estadounidenses, interesados en rutas comerciales, se negocia una oportuna independencia de Panam\u00e1, en la que el pueblo no participa y que dejar\u00e1 en la orfandad a los chocoanos, en un territorio de dif\u00edcil acceso, no reclamado en su partida por sus verdaderos hermanos.<\/p>\n<p>Los empresarios antioque\u00f1os no tardar\u00e1n en reclamar las ganancias del jugoso negocio de la separaci\u00f3n de Panam\u00e1, para invertirlo de igual manera que los compradores del norte, en el desarrollo del transporte que facilitara el comercio del caf\u00e9. Pero el negocio de Panam\u00e1 no dej\u00f3 ganancias s\u00f3lo a los grandes capitalistas, ellos, como es costumbre en la historia Colombiana, y como lo cuenta Olmedo Beluche, tambi\u00e9n pagaron a civiles y soldados. Pero la historia de c\u00f3mo se ha vendido el territorio nacional no es la que hoy nos ocupar\u00e1. Baste con saber que el afamado \u201cemprendimiento antioque\u00f1o\u201d no ha dejado de apropiarse de la riqueza nacional, por eso en \u00e9pocas del libertador Bol\u00edvar, tanto enviaban dineros a las tropas realistas como a las patri\u00f3ticas, jam\u00e1s enviaron soldados; lo suyo ha sido invertir en negocios rentables, no en el proyecto nacional. Y tambi\u00e9n por eso es que no bien lograda la independencia, ya estar\u00e1n en el negocio de administrar la naci\u00f3n, esa tambi\u00e9n ha sido su vocaci\u00f3n \u201cempresarios de la pol\u00edtica y de la guerra\u201d.<\/p>\n<p>Que el comercio de bienes ambientales hoy hubiese hecho mirar hacia los abandonados Territorios Nacionales, con ambiciones comerciales, es precisamente lo que a capitalistas nacionales y extranjeros les hace entender que estas tierras colombianas, hoy tan \u00fatiles como ayer el canal de Panam\u00e1, le son realmente ajenas al gobierno nacional. Es entonces cuando descubren que el 66% del territorio colombiano, en el que habita apenas el 6% del total de la poblaci\u00f3n nacional, est\u00e1 bajo una autoridad ajena a la prescrita por la democracia, y es entonces cuando se emprende la guerra internacional contra \u201clos terroristas\u201d guerrilleros, y cuando se pone de moda un nocivo discurso medio ambiental.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s complejo resulta admitir que en estas tierras, consideradas bald\u00edas, se hubiesen preservado los recursos naturales que hoy parecen tan esenciales a los nuevos emprendedores y comerciantes ambientales. Las dif\u00edciles condiciones clim\u00e1ticas y geogr\u00e1ficas que otrora hicieron despreciable estos territorios, propios para las negritudes y los ind\u00edgenas, y el arrojo de habitarlas, es hoy precisamente la condici\u00f3n favorable de quienes se han domiciliado en ellas. Este 66% del territorio nacional no hace parte del discurso de los noticieros y ni el pa\u00eds ni el mundo saben de m\u00e1s de la mitad de Colombia. Sin embargo, esta es la Colombia desangrada; aquella tierra que el gobierno nacional no podr\u00e1 obtener de manera legal y sin faltar a leyes que protegen resguardos ind\u00edgenas y minor\u00edas \u00e9tnicas. Es por ello que en esta regi\u00f3n hoy operan paramilitares al servicio de capitalistas: \u201ctraficantes de medio ambiente\u201d en complicidad con el estado. Los Territorios Nacionales hoy son territorios de despojo, de corredores del narcotr\u00e1fico, de violencia contra las minor\u00edas \u00e9tnicas, sobre todo contra la mujer, de proyectos latifundistas. La guerra en los Territorios Nacionales la libra el estado en favor de los intereses del capital, sobre todo del transnacional y contra la soberan\u00eda nacional; la contraparte, es decir, la defensa del territorio nacional y la soberan\u00eda la lleva a cabo la guerrilla.<\/p>\n<p>Por eso no nos resulta extra\u00f1o que un paro ordenado por la guerrilla tenga tal incidencia y acatamiento, como el que acaba de acontecer en el Choc\u00f3. Paralizadas las cuatro maneras de transporte: a\u00e9reo, fluvial, mar\u00edtimo y terrestre; se ha dejado ver la magnitud de su poder y su capacidad de control. Al lado de este, el paro de los \u201cUrabe\u00f1os\u201d, acontecido hace un par de meses, apenas si parece un remedo. El paro desmiente las versiones noticiosas de una guerrilla en retroceso. Resulta mucho m\u00e1s inveros\u00edmil el cuidado que otorgan las fuerzas militares del Estado al paro, descuidando totalmente la seguridad ciudadana; toda vez que quien logre salir ileso del territorio gobernado por la guerrilla, es capturado por el ej\u00e9rcito como sospechoso.<\/p>\n<p><strong>Todos los hombres mayores son t\u00edos, todos los j\u00f3venes son sobrinos, incluidas las madres<\/strong><\/p>\n<p>En el Choc\u00f3 la familia conyugal impuesta por occidente, no es la tradici\u00f3n en el 90% de sus pobladores negros, hoy llamados \u201cafrocolombianos\u201d, con una moralina que tal vez intente demostrar que negro no es un color conveniente. Tampoco se habla resueltamente de la familia negra chocoana para identificar en ella la matrifocalidad, la poliginia -cuando un hombre tiene dos o m\u00e1s esposas- y la poliandr\u00eda -cuando una mujer tiene dos o m\u00e1s esposos-; formas tan escandalosas para la propiedad privada, que se tiene por asunto moral imponer la monogamia; una moral que oculta su real inter\u00e9s econ\u00f3mico. Mujeres y hombres pueden tener al mismo tiempo m\u00faltiples relaciones, lo que desnuda la condici\u00f3n m\u00e1s importante de la mujer, ella es la \u00fanica certeza de origen de los hijos. Este tipo de sociedad existente demuestra una utilidad del poder real, la pluralidad, equidad y la fraternidad social que se genera a partir de familias centradas en la madre y la abuela. Familias mucho m\u00e1s estables y equilibradas y menos concentradas en el n\u00facleo cerrado individualista occidental.<\/p>\n<p>Algunos investigadores insisten en afirmar que la matrilinealidad es un fen\u00f3meno \u00edntimamente ligado a la pobreza en el mundo; nosotros podremos establecer que en el caso concreto colombiano esta hip\u00f3tesis carece de fiabilidad, ya que la pobreza invade a las familias monog\u00e1micas de igual manera. Adem\u00e1s de que el desarrollo del capitalismo lleg\u00f3 a demostrar su capacidad de derrumbar la fachada moral de la monogamia, hoy muchos hogares colombianos son realmente matrifocales; y esto es as\u00ed en diferentes clases sociales, es decir con independencia de la condici\u00f3n econ\u00f3mica. Tal vez otros quieran explorar la causa de la matrifocalidad chocoana en Africa y priorizar la herencia gen\u00e9tica sobre la hist\u00f3rica, lo que tendr\u00eda la conveniencia del olvido para evitar una memoria rebelde. Pero no hemos olvidado que las m\u00e1s fuertes y hermosas mujeres negras fueron tra\u00eddas a Am\u00e9rica Latina para los se\u00f1ores blancos, siendo negadas como compa\u00f1eras a los negros.<\/p>\n<p>No hemos olvidado que del vientre negro nac\u00edan nuevos esclavos para enriquecer a su due\u00f1o. No hemos olvidado que los beb\u00e9s fueron arrancados a las negras de sus brazos al terminar de amamantarles para ser puestos en venta. No hemos olvidado que las bellas y vigorosas negras fueron nuestras madres, a quienes les impidieron ejercer su maternidad. No hemos olvidado que una negra esclava estuvo obligada a la poliandr\u00eda al ser un objeto negociable. No hemos olvidado que la independencia decimon\u00f3nica se tard\u00f3 en abolir la esclavitud, pero permiti\u00f3 el camino a la libertad de vientres. Que una mujer negra hubiese logrado la estatura poderosa que hoy ostenta, venida de una oprobiosa experiencia vital, nos hace afirmar sin lugar a dudas, que la m\u00e1s aristocr\u00e1tica matrifocalidad en Colombia es la Chocoana; una mujer que no est\u00e1 marginada de la producci\u00f3n y del poder, como la que impuso occidente en Am\u00e9rica; y que tampoco necesita del feminismo occidental. Ella ya es una mujer <span style=\"color: #000000;\">poderosa, distinta de la Wayu\u00fa, pero de semejante abolengo.<\/span><\/p>\n<p>El poema de Antero Agualimpia que hemos escuchado en la Voz de Leonor Gonz\u00e1lez Mina, ambos chocoanos, nos relata esa manera de convivencia en la que los hombres, las mujeres y los ni\u00f1os establecen una hermandad superior a la raqu\u00edtica convivencia de occidente m\u00e1s proclive a la guerra \u201cen los r\u00edos del litoral pac\u00edfico entre las ra\u00edces de los manglares silenciosos hay un pez negro, largo, flaco llamado guachup\u00e9, a todo negro largo y flaco se le dice guachup\u00e9 y por cari\u00f1o le dicen guachupecito; todo negro viejo es t\u00edo y todo negro joven sobrino. El T\u00edo guachupecito va subiendo por el r\u00edo, con su recat\u00f3n y su palanca empujando su canoa, cuando los sobrinos que est\u00e1n en la orilla le alcanzan a ver y le gritan: T\u00edo guachupecito si\u00e9ntese, si\u00e9ntese, si\u00e9ntese; para\u00edto aqu\u00ed no mas ay sobrinos&#8230;\u201d. Todos los hombres mayores son t\u00edos, todos los j\u00f3venes son sobrinos, incluidas las madres; en el trasfondo de esta relaci\u00f3n familiar que parece incluir a todo vecino, est\u00e1 la abuela.<\/p>\n<p>La arquitectura negra chocoana se agrupa y alarga en las riberas del r\u00edo, construye viviendas en palafitos dispuestos a la inundaci\u00f3n c\u00edclica; no le ordena, obedece a la naturaleza, vive de ella y con ella en armon\u00eda. No se empe\u00f1a en custodiar la vida privada a no ser para el sue\u00f1o o el ba\u00f1o, el resto de su construcci\u00f3n est\u00e1 abierta a lo p\u00fablico, una arquitectura que entrelaza cotidianidades, que abre la puerta a todo vecino con quienes guarda un posible parentesco y entre los que vive sin hipocres\u00eda. Una sana cultura que no podr\u00e1 m\u00e1s que asombrarse de la hirsuta santurroner\u00eda del individualista mon\u00f3gamo occidental, siempre desconfiado de la peligrosa vecindad.<\/p>\n<p>Un lamento yoruba fluye por las aguas de dos r\u00edos que corren en sentido opuesto atravesando el Choc\u00f3; el Atrato llama a su madre desde el Caribe y el San Juan le hace eco desde el Pac\u00edfico, en arcanas tonalidades colmadas de recados, iy\u00e1 iyalocha babalocha ay\u00e1n aw\u00f3 ayuba ach\u00e9 ad\u00e9 aik\u00fa abure did\u00e9. Una Nostalgia Africana, escrita y cantada por uno de nuestros m\u00e1s grandes artistas, el chocoano Alfonso C\u00f3rdoba Mosquera se derrama en su sangre Lucum\u00ed: \u201cpor qu\u00e9, me pregunto por qu\u00e9 hoy se ve raro mi color, si el algod\u00f3n que yo sembr\u00e9 jam\u00e1s tiznado termin\u00f3, si el oro que al suelo arranqu\u00e9 m\u00e1s rutilante se torn\u00f3&#8230; si es el Africa lejana cuna de mi raza&#8230; porque mi cuna mecieron al son de un tambor\u201d. Con su nostalgia, late en nuestro vientre mestizo ese tambor, que a tientas busca las palabras con las que convocar a la orisha Chang\u00f3 y a Ol\u00f3dum\u00e0r\u00e8; una melancol\u00eda mestiza se lanza a los oc\u00e9anos para abrazar a la bondadosa abuela que jam\u00e1s conoci\u00f3 en la ascendiente Africa. Iba\u00e9 bay\u00e9 t&#8217;or\u00fan yey\u00e9 tem\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Marta Luc\u00eda Fern\u00e1ndez Espinosa &#8211; abril 2 de 2012 Una caudalosa autopista fluvial que conoce los rumores del Pac\u00edfico, lleva el alma selv\u00e1tica y africana de Colombia a ba\u00f1arse en la aguas del Caribe. 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