{"id":8677,"date":"2014-04-14T14:04:46","date_gmt":"2014-04-14T19:04:46","guid":{"rendered":"http:\/\/elturbion.com\/?p=8677"},"modified":"2014-04-14T14:04:46","modified_gmt":"2014-04-14T19:04:46","slug":"no-queremos-que-a-otras-les-suceda-lo-mismo-que-tuvimos-que-experimentar-nosotras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elturbion.com\/?p=8677","title":{"rendered":"Flora"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/castrela\/5375837693\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-9022\" title=\"Trabajo Dom\u00e9stico - Foto: Castrela\" alt=\"Trabajo Dom\u00e9stico - Foto: Castrela\" src=\"https:\/\/elturbion.com\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/trabajo_dom\u00e9stico-castrela.jpg\" width=\"600\" height=\"400\" \/><\/a><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por: Heidi Tamayo Ortiz &#8211; abril 14 de 2014<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de pasar toda una vida como empleada dom\u00e9stica, de recibir malos tratos y discriminaci\u00f3n por cuenta de su humilde oficio y el color negro de su piel, Flora Perea decidi\u00f3 trabajar por la defensa de los derechos de otras mujeres que padecen condiciones similares a las que ella vivi\u00f3. Hoy, es la vicepresidenta de la Uni\u00f3n de Trabajadoras del Servicio Dom\u00e9stico (Utrasd), sindicato compuesto casi \u00edntegramente por trabajadoras afrocolombianas, en su mayor\u00eda oriundas del Choc\u00f3, departamento donde Flora naci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flora fue la pen\u00faltima de diez hijos criados por un padre agricultor y una madre que vend\u00eda alimentos. Aunque ambos eran muy trabajadores, nunca les alcanz\u00f3 el dinero para darles a sus hijos todo lo que necesitaban. Por eso, en 1975, cuando Flora ten\u00eda nueve a\u00f1os, su mam\u00e1 la envi\u00f3 desde Istmina (Choc\u00f3) a la casa de su hermana mayor en Medell\u00edn (Antioquia), con la intenci\u00f3n de que a esa temprana edad empezara a trabajar. Pero, a su hermana le pareci\u00f3 que a\u00fan estaba muy ni\u00f1a para desempe\u00f1arse en un oficio tan duro, por eso la dej\u00f3 en su casa mientras crec\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los doce a\u00f1os Flora consigui\u00f3 su primer trabajo como empleada dom\u00e9stica en una residencia del municipio de Bello (Antioquia), empleo al que pronto renunci\u00f3 porque su patrona no le dio permiso para estudiar los s\u00e1bados. Entonces, Flora Perea decidi\u00f3 regresar a la casa de sus padres en Itsmina a terminar la primaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os regres\u00f3 a Medell\u00edn a trabajar como empleada dom\u00e9stica y esta vez la patrona s\u00ed le permiti\u00f3 estudiar, pero de poco le sirvi\u00f3 porque se enamor\u00f3, tuvo su primer hijo y ello la oblig\u00f3 a dejar el colegio. Desde entonces, no par\u00f3 de barrer, limpiar, cocinar, lavar y planchar para varios patrones, pero siempre con la sensaci\u00f3n de ser discriminada, no s\u00f3lo por ser la &#8216;muchacha del servicio&#8217; sino tambi\u00e9n, y en mayor medida, por ser de raza negra. \u201cEl racismo era tan marcado que muchas se\u00f1oras llamaban a las agencias de empleo a pedir ni\u00f1as del servicio, pero dejaban claro que no quer\u00edan que fueran negras\u201d, dice Flora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerda que una vez trabaj\u00f3 en una casa junto con otra empleada, una ni\u00f1a mestiza a quien le prodigaban un trato diferente al que le daban a ella. \u201cHasta en su habitaci\u00f3n esa ni\u00f1a ten\u00eda m\u00e1s comodidades que yo y siempre la llamaron por su nombre. En cambio, a m\u00ed siempre me llamaron &#8216;negra&#8217; en forma despectiva, sobre todo cuando se enojaban conmigo\u201d, agrega.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a eso se suma la ingratitud. Muchas empleadas del servicio dom\u00e9stico, asegura Flora, se pasan d\u00edas enteros trabajando y nunca reciben un agradecimiento o un gesto amable. \u201cDe diez patrones habr\u00e1 dos que piensan que nosotras realizamos un trabajo digno, que merecemos respeto y buenas condiciones. Recuerdo que en una casa donde trabaj\u00e9 nunca me dijeron buenos d\u00edas, buenas tardes, gracias, ni me preguntaron c\u00f3mo estaba. Yo, en cambio, s\u00ed saludaba, pero la respuesta era una mirada extra\u00f1a, por encima del hombro. Como que les molestaba tratarme como una persona com\u00fan y corriente\u201d, anota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tratamiento de esclavas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No son pocas las l\u00e1grimas que las posturas discriminatorias de los patrones han hecho rodar por las mejillas negras y tersas de cientos de empleadas dom\u00e9sticas. \u201cEs muy duro cuando a una la humillan y le dan tratamiento casi que de esclava, como me ocurri\u00f3 en otra casa en que trabaj\u00e9, donde me separaban el plato, el vaso y la cuchara porque me ten\u00edan asco\u201d, recuerda la ahora l\u00edder sindical.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flora cuenta que en una casa de familia tuvo que dormir en el mismo cuarto de los perros, como una mascota m\u00e1s. Adem\u00e1s, ten\u00eda que trabajar de 7:00 am a 6:00 pm sin descanso, pues deb\u00eda hacer aseo general, lavar tres ba\u00f1os, limpiar ventanales, planchar, barrer, trapear, sacudir, asear la nevera, lavar y planchar ropa, todo en un mismo d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otra casa tuvo que acostumbrarse a levantarse a las 4:00 de la ma\u00f1ana y pasarse el d\u00eda entero pendiente del servicio porque cada miembro de la familia llegaba a una hora diferente a desayunar, almorzar y cenar, y cada uno ped\u00eda que le prepararan algo diferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUno aguanta por la necesidad, pero llega un momento en que dice: \u00a1ya no m\u00e1s!\u201d, sostiene Flora, recordando a una de sus patronas en especial, quien, en vista de que se estaban perdiendo cosas de la casa, la culpaba a ella y le requisaba el bolso cada vez que sal\u00eda, cuando era el esposo alcoh\u00f3lico de la patrona quien robaba objetos para venderlos y tomar licor. Tampoco olvida a aquel patr\u00f3n que regresaba a la casa temprano con la firme intenci\u00f3n de acosarla sexualmente, hasta que la hizo renunciar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien Flora habla de estas injusticias y tristezas en tiempo pasado, el caso es que hoy muchas trabajadoras dom\u00e9sticas, en especial las de origen afrocolombiano, siguen trabajando en condiciones similares. Su propia hermana fue obligada a comer las sobras de las comidas, pues no le permit\u00edan alimentarse con lo que ella misma preparaba.<\/p>\n<p><strong>Ausencia de garant\u00edas laborales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los tratos denigrantes que sufren estas mujeres se suma la ausencia de garant\u00edas laborales y la vulneraci\u00f3n de sus derechos. Asegura Flora que muchas de sus conocidas y amigas nunca gozaron de seguridad social, ni del pago de horas extras ni de un salario m\u00ednimo legal. Trabajaban por lo que les ofrecieran los due\u00f1os de la casa y muchos de ellos no respetaban el acuerdo que hac\u00edan antes de empezar labores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl pago queda a criterio de los patrones. Hay unos que no le pagan a uno en las fechas pactadas o le reducen el salario con argumentos como que en determinado mes casi no hubo trabajo o que uno es muy eficiente y se desocupa r\u00e1pido\u201d, dice Flora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un trabajo as\u00ed s\u00f3lo les sirve a estas mujeres para ir llevando la vida en el d\u00eda a d\u00eda, pero no para cuando llegan a la tercera edad, porque la gran mayor\u00eda no tienen asegurado el derecho a una vejez digna y deben sufrir las consecuencias de que sus patrones no les cotizaron para una pensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cConozco el caso de una se\u00f1ora que trabaj\u00f3 veinte a\u00f1os para una familia y en este momento se est\u00e1 muriendo, y le toca pedir limosna para poder comer. Cuando le digo que hable con los patrones para que la apoyen en algo, ella se niega. A m\u00ed eso me parece una injusticia, matarse toda la vida para nada\u201d, comenta Flora, quien tambi\u00e9n vivi\u00f3 en carne propia la negligencia de las patronas para afiliarla a una EPS. Siempre tuvo que costearse las consultas m\u00e9dicas y los medicamentos para controlar la migra\u00f1a de la que sufre desde joven, y para colmo no le pagaban los d\u00edas que no pod\u00eda asistir al trabajo a causa de su enfermedad. \u00c9sa fue una de las razones que la llevaron a darle un nuevo giro a su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00faltima vez que Flora trabaj\u00f3 como dom\u00e9stica fue hace 5 a\u00f1os, cuando los malos tratos, la explotaci\u00f3n y las agresiones de una de sus patronas la hicieron renunciar, momento que adem\u00e1s coincidi\u00f3 con el asesinato de uno de sus hijos en el barrio Caicedo de Medell\u00edn, donde viv\u00eda en ese entonces y de donde los integrantes de un grupo armado ilegal la sacaron a fuerza de amenazas. Pero fue el invierno el que termin\u00f3 d\u00e1ndole el golpe de gracia para que se fuera: se le inund\u00f3 la casa y la debi\u00f3 evacuar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Nace el sindicato<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue tambi\u00e9n en el barrio Caicedo donde conoci\u00f3 a Mar\u00eda Roa, otra mujer afro, desplazada y ex empleada dom\u00e9stica que sufri\u00f3 condiciones similares a la suyas. Juntas empezaron a pensar la manera de ayudar a las mujeres que trabajaban en casas de familia, a fin de que no les siguieran vulnerando sus derechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales de 2012 se reun\u00edan con otras empleadas dom\u00e9sticas, unas veinte, todas de raza negra, empezaron a compartir experiencias y an\u00e9cdotas, dolorosas todas. Entonces, buscaron ayuda de la Escuela Nacional Sindical para crear un sindicato que las agrupara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed fue como el 1 de marzo de 2013, con 28 afiliadas, naci\u00f3 la Uni\u00f3n de Trabajadoras del Servicio Dom\u00e9stico (Utrasd), organizaci\u00f3n que preside Mar\u00eda Roa y que desde el principio se plante\u00f3 como bandera la defensa de derechos b\u00e1sicos, como el pago del salario m\u00ednimo legal, el reconocimiento de horas extras, la afiliaci\u00f3n a seguridad social integral y el reconocimiento de su labor como un trabajo digno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn el sindicato velamos por el bienestar de las empleadas del servicio dom\u00e9stico. Cuando puedo invito a las mujeres y no hay una sola que haya dicho que no vuelve. A todas les gusta y van llegando con otras nuevas, multiplican la informaci\u00f3n, cuentan experiencias diferentes que viven en las casas de familia y eso nos sirve mucho para actuar. Con el apoyo de la ENS brindamos asesor\u00eda a quienes la requieren, realizamos encuentros y talleres para tratar temas que nos interesan\u201d, explica Flora, quien hoy funge como vicepresidenta de la nueva organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias al trabajo de Utrasd, muchas empleadas del servicio dom\u00e9stico han logrado que sus patrones les brinden condiciones laborales adecuadas y esos \u00e9xitos han posibilitado el aumento de la membrec\u00eda del sindicato, que hoy tiene 110 afiliadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMuchas mujeres siguen trabajando en condiciones inadecuadas y ven en el sindicato una forma de solucionarlas. Aunque algunas ya no seamos empleadas dom\u00e9sticas, no queremos que a otras les suceda lo mismo que tuvimos que experimentar nosotras. Todas le apostamos a un futuro sin maltrato, sin discriminaci\u00f3n y con mejores garant\u00edas laborales\u201d, dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flora asegura que nunca volver\u00eda a trabajar como empleada dom\u00e9stica, pues no quiere vivir de nuevo episodios desagradables, pero, de tener que hacerlo, est\u00e1 segura de que ahora, que conoce sus derechos y los mecanismos para hacerlos defender, no se dejar\u00eda tratar como una esclava.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora Flora vive con su nieto y sus dos sobrinas en una casa que le paga el Municipio de Medell\u00edn mientras la reubican en otra vivienda. Ya tuvo una experiencia laboral en otra actividad distinta al servicio dom\u00e9stico: en una empresa de \u00fatiles escolares, en la cual se le termin\u00f3 el contrato. Ahora, para subsistir prepara y vende tamales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya tambi\u00e9n termin\u00f3 su bachillerato y, pese a que algunos conocidos la tratan de loca por desear graduarse como profesional a sus cuarenta y siete a\u00f1os de edad, nunca ha quitado de su mente la idea de estudiar derecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, por supuesto, seguir\u00e1 al frente del sindicato defendiendo los derechos de sus compa\u00f1eras. \u201cHasta nos han llamado del exterior a felicitarnos por nuestra labor, y eso es algo que nos impulsa a seguir luchando\u201d, concluye Flora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Heidi Tamayo Ortiz &#8211; abril 14 de 2014 Despu\u00e9s de pasar toda una vida como empleada dom\u00e9stica, de recibir malos tratos y discriminaci\u00f3n por cuenta de su humilde oficio y el color negro de su piel, Flora Perea decidi\u00f3 trabajar por la defensa de los derechos de otras mujeres que padecen condiciones similares a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9022,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[46],"tags":[159,1318,3388,3559],"class_list":["post-8677","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-personajes","tag-acuso-laboral","tag-empleadas-domesticas","tag-sindicatos","tag-trabajo-domestico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8677","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8677"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8677\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8677"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8677"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8677"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}