{"id":8705,"date":"2014-01-28T09:14:22","date_gmt":"2014-01-28T14:14:22","guid":{"rendered":"http:\/\/elturbion.com\/?p=8705"},"modified":"2014-01-28T09:14:22","modified_gmt":"2014-01-28T14:14:22","slug":"jose-emilio-pacheco-ha-muerto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elturbion.com\/?p=8705","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Emilio Pacheco ha muerto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/culturacdmx\/12166149286\/in\/photostream\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8708\" title=\"Jos\u00e9 Emilio Pacheco - Foto: Octavio Nava\" alt=\"Jos\u00e9 Emilio Pacheco - Foto: Octavio Nava\" src=\"https:\/\/elturbion.com\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Jos\u00e9_Emilio_Pacheco-Octavio_Nava.jpg\" width=\"600\" height=\"400\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por: Harold Alvarado Tenorio &#8211; enero 28 de 2014<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los m\u00e1s vers\u00e1tiles escritores de los \u00faltimos tiempos, Jos\u00e9 Emilio Pacheco (M\u00e9xico, 1939-2014), trabaj\u00f3 con varia y singular fortuna diversos g\u00e9neros literarios donde combina la protesta social y un lejano cosmopolitismo, suma, quiz\u00e1s, de su fascinaci\u00f3n por las culturas de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, los s\u00edmbolos y rituales que han sobrevivido a la historia y la parad\u00f3jica continuidad del pasado en el presente, que aprendi\u00f3, sin duda, en Octavio Paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacido en la capital azteca, hizo estudios de leyes y filosof\u00eda en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico. Mientras estudiaba escribi\u00f3 teatro y edit\u00f3 varios peri\u00f3dicos, actividad que continuar\u00eda con Di\u00e1logos, la revista del Colegio de M\u00e9xico y los suplementos culturales de Novedades y Excelsior, o La cultura en M\u00e9xico del semanario Siempre. Colabor\u00f3 en la redacci\u00f3n de varias antolog\u00edas, entre ellas, \u00abLa poes\u00eda mexicana del siglo XIX\u00bb (1965) y \u00abAntolog\u00eda del modernismo, 1824-1921\u00bb (1970). Escribi\u00f3 guiones para cine, colaborando con Arturo Ripstein en \u00abEl castillo de la pureza\u00bb (1972), \u00abEl santo oficio y Fox Trot\u00bb (1975). Tradujo numerosos poetas, desde los griegos de la Antolog\u00eda hasta Rexroth, Auden, Seferis y Kavafis, reunidos en el volumen antol\u00f3gico \u00abTarde o temprano\u00bb (2009). Algunos de sus \u00faltimos libros de poemas son \u00abLa edad de las tinieblas\u00bb (2009) y \u00abComo la lluvia\u00bb (2009).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pacheco consider\u00f3 la poes\u00eda \u00abno como creaci\u00f3n eterna sino como trabajo humano, producto hist\u00f3rico y perecedero, susceptible de mejorarse\u00bb. Cree, adem\u00e1s, que \u00abnadie trabaja aislado\u00bb. El autor est\u00e1 en d\u00e9bito, como se sabe, con quienes le precedieron y con aquellos con quienes comerci\u00f3 y ofreci\u00f3 pr\u00e9stamos. \u201cReescribir \u2013dijo\u2013 es negarse a capitular ante la avasalladora imperfecci\u00f3n\u201d [&#8230;]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre otros galardones que mereci\u00f3 figuran el Premio Cervantes (2009), el Premio Reina Sof\u00eda de Poes\u00eda Iberoamericana (2009), el Jos\u00e9 Donoso (2001), el Octavio Paz (2003), el Pablo Neruda (2004), el Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde (2003), el Premio Internacional Alfonso Reyes (2004), el Jos\u00e9 Asunci\u00f3n Silva (1996), el Xavier Villaurrutia (1973), el Garc\u00eda Lorca (2005) y el Premio Alfonso Reyes otorgado por El Colegio de M\u00e9xico (2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que public\u00f3 fueron narraciones, confeccionadas luego de lecturas arquet\u00edpicas y personal\u00edsimas de Quiroga o Borges. En las de \u00abEl viento distante\u00bb (1963), la enga\u00f1osa simplicidad de su lenguaje permite una percepci\u00f3n m\u00e1s concreta del mundo imaginario que Pacheco opone a la absurda realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de esos cuentos, \u00abParque de diversiones\u00bb, habla de dos estudiantes cuyo comportamiento desagrada a la maestra de biolog\u00eda, que termina alimentando las plantas carn\u00edvoras del jard\u00edn bot\u00e1nico con ellos, y el benepl\u00e1cito de sus compa\u00f1eros de estudio. La historia comienza con una cita donde se compara la vida y la muerte con un laberinto y concluye con el proyecto de un arquitecto que construyera un parque dentro de un parque y as\u00ed hasta el infinito. Las \u00faltimas frases del cuento son id\u00e9nticas a las del comienzo, recordando que hemos estado en un laberinto de palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de ellos, \u00abTarde de agosto\u00bb, es un t\u00edpico relato de iniciaci\u00f3n. Un muchacho de catorce a\u00f1os, coleccionista de novelas de guerra, est\u00e1 enamorado de una prima. Su vida cotidiana es mon\u00f3tona: va a la escuela, almuerza en casa de un t\u00edo, regresa al hogar para cenar y se encierra a leer las aventuras b\u00e9licas. Su prima es el \u00fanico ser que le hace ser: le deja escuchar sus discos, le lleva al cine. Pero una tarde de agosto del vig\u00e9simo cumplea\u00f1os de ella conoce los l\u00edmites del odio y el amor. El novio la invita a pasear y \u00e9l debe presenciar, luego de la fiesta de aniversario, desde el asiento trasero del coche los besos y caricias de los novios. Luego de detenerse para dar un paseo por un bosque, Julia ve una ardilla y quiere llevarla a casa. Pedro, el novio, dice que ser\u00e1 imposible atraparla y que los guardabosques castigar\u00e1n a quien lo haga. Entonces, el muchacho decide capturar el animalito, sube a un \u00e1rbol y en el instante mismo que ve llegar su triunfo aparece el guardi\u00e1n, \u00abprolongando as\u00ed su humillaci\u00f3n\u00bb. Al regresar quema la colecci\u00f3n de novelas. El pasado ha sido abolido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su novela \u00abMorir\u00e1s lejos\u00bb (1967) una sorprendente visi\u00f3n de pasado y futuro se hace compleja gracias a las especulaciones sobre los sentidos de la realidad y las \u00abcajas chinas\u00bb que utiliza como motivos. El enga\u00f1oso argumento lineal \u2013un hombre mira desde la ventana de su casa y ve a otro sentado en un parque, mientras el narrador ofrece varios desarrollos y soluciones posibles\u2013 es transformado en una serie de episodios hist\u00f3ricos que tratan de la persecuci\u00f3n del pueblo jud\u00edo en un contrapunteo con escenas de nuestro tiempo que tienen un misterioso paralelo con la Alemania de Hitler. Obra abierta donde el lector debe sacar sus propias conclusiones, que pueden ir desde la identificaci\u00f3n, con el sentido com\u00fan, de ciertos criminales de guerra en un mundo real, hasta interpretaciones que declaran ilusorios y fant\u00e1sticos los sucesos del afuera. La novela marc\u00f3 una nueva etapa del creciente af\u00e1n de cosmopolitismo de los narradores latinoamericanos. Nunca antes un tema de la Roma Imperial y el moderno holocausto hab\u00edan sido tratados como asuntos de novela. La acci\u00f3n, que sucede en la mente de personajes que viven en Ciudad de M\u00e9xico, intriga porque convierte la capital del antiguo imperio azteca en escenario de acontecimientos del Viejo Mundo. Pacheco, al final del libro, revela su intenci\u00f3n: es \u00abun modesto intento para colaborar en la confianza de que un gran crimen nunca volver\u00e1 a repetirse\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLas batallas en el desierto\u00bb (1981), situada en los a\u00f1os cuarenta, es una memoria de sus a\u00f1os juveniles sobre los valores culturales vigentes entonces, tipificados en los h\u00e9roes y bienes de la sociedad de consumo, y retoma los asuntos de los seis cuentos que componen \u00abEl principio del placer\u00bb (1972), cuya virtud m\u00e1s notoria es el juego de variaciones de la voz del narrador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLos elementos de la noche\u00bb (1963), su primer libro de poemas, mostr\u00f3 otra faceta de su talento: su maestr\u00eda en el uso de formas y versificaciones. Cierta calmosa placidez dram\u00e1tica que cubre las turbulencias de su angustia acerca de la c\u00edclica destrucci\u00f3n del mundo, de saberse ca\u00eddo en el sin sentido del concepto de tiempo y el espacio, imposibilitado, por la naturaleza misma del arte, para nombrar lo indecible, son las m\u00e1scaras y heter\u00f3nomos que rigen estos poemas \u00edntimos y l\u00edricos donde se anuncia, adem\u00e1s, el juego, la iron\u00eda y el humor que deciden su obra posterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u00ab\u00c1rbol entre dos muros\u00bb la vida no tiene salvaci\u00f3n alguna, es savia acorralada, ave que pasa de la noche a la noche a trav\u00e9s de una habitaci\u00f3n oscura. Pero si la existencia termina siempre en la obscuridad, su fugacidad es paralela a la vida ef\u00edmera de la luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl reposo del fuego\u00bb (1966) es un extenso modelo de b\u00fasqueda de un equidistante fiel de la balanza, el poema, entre el fuego y el hielo que ofrece la Historia. La estructura formal, tres secciones con quince textos cada una, es opuesta al tema recurrente de un pasado, m\u00edtico o ex\u00f3tico, que el presente conserva en M\u00e9xico. En un mundo eliotiano, bald\u00edo, yerto de espacios, anulado por el fluir de Heraclito, Pacheco busca \u2013\u00bfsin esperanza? como un estoico, \u00bfcon convencimiento?\u2013, un principio de permanencia donde el fuego sea carnaza del cambio pero esencia del arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su libro m\u00e1s conocido sigue siendo \u00abNo me preguntes c\u00f3mo pasa el tiempo\u00bb (1969). Aunque influenciado por el \u00abComment c&#8217;est\u00bb de Samuel Beckett \u2013que tradujo en 1966\u2013, en \u00e9l Pacheco da cuerpo entero a su idea de que el tiempo, la fugacidad misma por su definitoria trasmutaci\u00f3n, es lo que entendemos como Historia. Hecho de par\u00e1frasis y profusi\u00f3n de formas, collages, variaciones que son eco de voces y miradas reconocibles, aproximaciones y traiciones a otros textos, con poemas largos y cortos, f\u00e1bulas, un bestiario y haik\u00fas que desconciertan al lector viciado de vanguardismo, pero satisfacen el gusto m\u00e1s estrictamente postmoderno. \u00abNo me preguntes c\u00f3mo pasa el tiempo\u00bb es uno de los libros definitivos de los a\u00f1os que cambiaron la historia del siglo e inauguraron el tercer milenio: la Plaza de las Tres Culturas, Par\u00eds mayo de 1968, la Primavera de Praga. Como un <em>vates<\/em> medieval, Pacheco, <em>bricoleur<\/em> mexicano, anunci\u00f3 en 1968 el hoy:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Un mundo se deshace \/ nace un mundo \/ las tinieblas nos cercan \/ pero la luz llamea \/ todo se quiebra y hunde \/ y todo brilla \/ c\u00f3mo era lo que fue \/ c\u00f3mo est\u00e1 siendo \/ ya todo se perdi\u00f3 \/ todo se gana \/ no hay esperanza hay vida y \/ todo es nuestro <\/em>(1968, I).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Acumulaci\u00f3n de sonoridades, momento de las grandes palabras en voz alta ante las c\u00e1maras, micr\u00f3fonos, multitudes, partidos. Hora de tomar parte en la batalla. \u00c9poca heroica, edad hom\u00e9rica en que la vileza no borra la grandeza. P\u00e1gina blanca, al fin, en que todo es posible: el futuro sin rostro en que el doloroso para\u00edso redesciende a este mundo, o bien crece el infierno, es absoluto y sube entre fragores de su inm\u00f3vil voracidad subterr\u00e1nea <\/em>(1968, II).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Piensa en la tempestad que lluviosamente lo desordena todo en jirones: tributo para la tierra insaciable, elemental voracidad de un orbe que existe porque cambia y se transmuta. La tempestad es imagen de la guerra entre los elementos que le dan forma al mundo. La fluidez lucha contra la permanencia; lo m\u00e1s s\u00f3lido se deshace en el aire. Piensa en la tempestad para decirte que un lapso de la historia ha terminado <\/em>(1968, III).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta como arque\u00f3logo est\u00e1 presente en \u00abIr\u00e1s y no volver\u00e1s\u00bb (1973), un estudio de f\u00f3siles en el Gran Templo azteca o de la ef\u00edmera realidad de la existencia, sentida en lugares y ciudades norteamericanas. Tambi\u00e9n en \u00abIslas a la deriva\u00bb (1976) y \u00abDesde entonces\u00bb (1980), que retoman muchos de los temas caros a Pacheco como el r\u00edo de Her\u00e1clito y la civilizaci\u00f3n azteca, agregando reflexiones sobre insectos y animales que nos sumergen de nuevo en presentes caducos. El tono es &#8216;inteligente&#8217;, pero saltos, roturas y solecismos hacen dif\u00edcil su disfrute m\u00e1s all\u00e1 del humor que invade varios de esos textos. Uno de los epigramas habla de un poeta orgulloso de que nadie le entienda. En \u00abShopping Center\u00bb somos comparados, en nuestro frenes\u00ed consumista, con hormigas que mueren de saciedad, presas en la miel pantanosa del supermercado. Otro de los poemas de \u00abIslas a la deriva\u00bb, titulado \u00abLa flecha\u00bb, reafirma la eterna convicci\u00f3n de que vida y obra, como quiere Kavafis en su poema \u00abItaca\u00bb, ser\u00e1n perdurables si demoramos en llegar:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>No importa que la flecha no alcance el blanco \/ Mejor as\u00ed \/ No capturar ninguna presa \/ No hacerle da\u00f1o a nadie \/ pues lo importante \/ es el vuelo la trayectoria el impulso \/ el tramo de aire recorrido en su ascenso \/ la oscuridad que desaloja al clavarse \/ vibrante \/ en la extensi\u00f3n de la nada.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Harold Alvarado Tenorio &#8211; enero 28 de 2014 Uno de los m\u00e1s vers\u00e1tiles escritores de los \u00faltimos tiempos, Jos\u00e9 Emilio Pacheco (M\u00e9xico, 1939-2014), trabaj\u00f3 con varia y singular fortuna diversos g\u00e9neros literarios donde combina la protesta social y un lejano cosmopolitismo, suma, quiz\u00e1s, de su fascinaci\u00f3n por las culturas de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8708,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[35],"tags":[1981,2610,2913],"class_list":["post-8705","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-letras","tag-jose-emilio-pacheco","tag-novela","tag-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8705","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8705"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8705\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8705"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8705"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elturbion.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8705"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}