Fragmento de la obra de Picasso «Tete de femme (Marie Therese Walter, 1939).
Por: César Molinares Dueñas -noviembre 16 de 2016
Un óleo que Pablo Picasso pintó en honor a su enamorada Marie-Thérèse Walter en la década de 1930 quedó en medio de un entramado financiero por el cual salió de Colombia, donde estuvo en poder de la familia Marulanda Ramírez por cerca de una década, y terminó años después en una lista de venta de la casa de subastas londinense Sotheby’s.
Llega el 9 de noviembre y con él los recuerdos que remueven los sentimientos de tristeza, rabia y dignidad. Han pasado 14 años desde que fue marcada la vida de muchas y muchos estudiantes, trabajadores y maestros en la Universidad del Atlántico, entre ellas la mía. ¿Cómo olvidar el 9 de noviembre del año 2002? Imposible, quizá podremos perdonar, ¡pero jamás olvidar!
Algunas de las cuentas falsas al servicio de la Alcaldía Mayor de Bogotá.
Por: Carlos Carrillo A. – octubre 25de 2016
Las redes sociales son hoy un elemento clave en la participación ciudadana. No hay político que no le tema a una tendencia negativa en Twitter y para el actual alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, la desaprobación en redes sociales es prácticamente unánime.
Por: Miguel Ángel Beltrán Villegas – agosto 23 de 2016
Ya cumplo un año de haber sido privado de mi libertad. Este es casi el mismo tiempo que ha transcurrido desde el nacimiento de mi hijo menor, el pequeño osito. Todavía impregnaban mi cuerpo los olores a placenta, leche materna y hierbas medicinales cuando, aquel viernes 31 de julio, un sorpresivo retén de policía atravesado en la vía me detuvo muy cerca de la notaría donde hacía las gestiones para el registro civil del bebé. En los primeros días de detención pensé muchas veces en esos largos segundos transcurridos inmediatamente después de que aquel joven y afable policía solicitó mi identificación y durante los cuales tuve la plena conciencia de que, una vez el agente de la Fuerza Pública digitara mi número de cédula, ya nada podría hacerse. ¿Debí, entonces, fingir que había extraviado mis documentos y reportar un número diferente o advertirle que tenía problemas judiciales ‘menores’ y luego proponerle que pagaría por su silencio? Al final concluí que lo que yo quería y debía hacer fue precisamente lo que hice, aunque el dolor de estar de nuevo lejos de mi esposa e hijos me desgarraría el alma.
Muhammad Ali fue un hombre inquieto, fuerte y audaz que se caracterizó por enunciar en innumerables ocasiones frases elocuentes con las que destruía los discursos de la pretenciosa democracia de los Estados Unidos.
El empresario español Fernando Sarasola Marulanda, vinculado a una red de lavado de activos y despojo de tierras. Foto: Ajaone.
Por: César Molinares Dueñas – junio 15 de 2016
La familia Marulanda es conocida en Colombia por el reclamo de cerca de 1.500 campesinos del sur de Cesar por el despojo de tierras cometido por paramilitares en la Hacienda Bellacruz, que los empresarios vendieron al millonario brasilero Germán Efromovich. Se supo de este litigio, pero de su fortuna nunca se habló.
Habitantes de calle – Foto: ¿Se lo Explico con Plastilina?
Por: Édgar Humberto Álvarez – mayo 31 de 2016
Hacia las 6:30 am, llego a una de las calles que circundan la Plaza España. Debo hacer una llamada. Una pareja de abuelos se encuentra vendiendo mecato y minutos. Un muchacho habitante de calle de acento guajiro pasa y les pide dos bocadillos, termino mi llamada y, mientras, me como un chocoramo.
Homenaje a Eduardo Umaña Mendoza en la plaza que hoy lleva su nombre en el centro de Bogotá – Foto: Ricardo Robayo, Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.
Por: Omar Vera – abril 18 de 2016
Apenas había pasado el mediodía cuando me enteré de la muerte de Eduardo Umaña Mendoza. Estaba en el taller de mi padre, sintiendo el olor a grasa y a metal de las máquinas que siempre he disfrutado tanto. Allí me encontraba desde muy temprano, desde que una mañana de tonos amarillos me despidió de mis clases de dibujo mecánico en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional. Salí corriendo de regreso, lleno de rabia.
La primera vez la vi en un encuentro de Paradigmas Emancipatorios y, aunque alguien estuviera entretenido con la mariposa que pasó por el cristal, su voz –micrófono en mano– levantaba las cabezas del salón y ponía los cerebros a capacidad máxima cuando aquel canto de mujer gallarda decía en su primera oración: “Soy Berta Cáceres y vengo del Copinh Honduras, en una lucha sin tregua por la dignidad del pueblo lenca”.
Como todo ponente, tenía el tiempo limitado para presentar su experiencia, pero la gente estaba entusiasmada por seguir oyéndola. Era testimonio vivo, convicción e insulina para avivar las mariposas que revolotean en los sueños de los revolucionarios. En los pasillos, la gente la abordaba y tenía tiempo para todos y yo, desde lejos, trataba de escuchar lo que contaba, interpelando aquella realidad con la nuestra y pasando sus sentencias por el filtro de cómo lo podemos hacer nosotros, con nuestra gente, en nuestra red.
Muchas fotos han circulado por estos días de Berta Cáceres por Internet, yo la recuerdo con chanclas playeras bajando la escalera del Centro Martin Luther King, carcajeada en la mesa a la hora del almuerzo haciendo cuentos jocosos de no sé qué. No podía oír tanto.
Era la mujer robusta que se tragaba el dolor con una risa estridente, la mujer bella que sabía lucir los aretes sin retoques y que golpeaba el hombro de los hermanos de lucha con la fuerza de los guerreros. Era la mujer de los cuatro hijos y ningún día de reposo, era la líder de los lencas, la luchadora de Honduras, la latinoamericana del ALBA y de las broncas con los opresores en cualquier rincón del planeta.
Me dejó con las ansias de ‘una próxima vez frente a Berta Cáceres’. Muchas preguntas para ella se quedaron en mi agenda: organización del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), resistencias, pérdidas, sentidos de luchas, horizontes políticos. Las dejo en reposo pero no las engaveto: cuando acabe este corto viaje ella estará en el lugar de los rebeldes y los eternos esperándolas para responderme.
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Alicia Inés Rabinovich y Pedro Fabián Sandoval, padres de Fernando y Abel, y desaparecidos durante la última dictadura en Argentina.
Por: Nuria Barbosa León – abril 8 de 2016
Fernando desea un abrazo de su madre, una canción de cumpleaños, un consejo o regaño, una foto en familia, una lectura en el regazo de la cama o un beso antes de dormir. Su anhelo fue amputado el 10 de septiembre de 1976, en su casa natal de Buenos Aires, cuando él contaba con seis años de edad.