
Por: Omar Vera – enero 23 de 2016
Luego de 10 años de labores por el arte y los jóvenes, el pasado 21 de enero, la Alcaldía Local de Kennedy en Bogotá desalojó el Centro Social y Cultural La Bodega.
Por: Camila Ramírez – mayo 3 de 2015
La movilización del Día Internacional de la Clase Obrera desde el sur de Bogotá reunió a más de 5.000 personas que se movilizaron desde las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar, Nuevo Chile, Rafael Uribe Uribe, San Cristóbal, y Usme hasta Techotiba (Kennedy), rechazando la precarización y tercerización laboral, así como los Tratados de Libre Comercio (TLC).
Por: Camila Ramírez – agosto 5 de 2014
En horas de la mañana del pasado 30 de julio, diferentes juntas de acción comunal, organizaciones sociales, conductores de transporte público y la comunidad en su conjunto protestaron en la localidad de Ciudad Bolívar de Bogotá por el mal servicio del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) y del sistema Transmilenio.

Por: Camila Ramírez – octubre 20 de 2013
El Paro Nacional Agrario del mes de agosto demostró la capacidad del movimiento campesino para sacudir al país y una creativa solidaridad de parte de los sectores sociales que desde las ciudades realizaron decenas de jornadas de movilización, plantones, cacerolazos, marchas de antorchas y caravanas de apoyo a la lucha en el campo y rechazo a la brutalidad policial. En las localidades de Ciudad Bolívar y Bosa de Bogotá, cientos de niños, niñas, jóvenes, mujeres y hombres se hicieron presentes para acompañar la movilización campesina, minera y camionera.

Por: Christian Peñuela – julio 30 de 2013
El pasado 27 de junio asistieron cerca de 400 personas al lanzamiento del Proceso Distrital de Objeción de Conciencia en la ciudad de Bogotá, un escenario compuesto actualmente por 15 organizaciones defensoras de derechos humanos y colectivos juveniles de objetores y objetoras al servicio militar obligatorio.

Por: Omar Vera – marzo 22 de 2013
Una ciudad pensada en que la disfrute sólo el que pueda pagarla, con sistema de transporte inadecuado para los sectores populares, que ignora su amplia ruralidad, que consume gran parte de los recursos naturales de la región y no protege su importante patrimonio hídrico es la herencia de trece años de aplicación del actual Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en Bogotá. Una arriesgada apuesta política de la actual administración del Distrito Capital, que pretende incluir una amplia participación ciudadana, puede significar la clave para una transformación profunda de la ciudad en los años por venir.
Por: Paola Bogotá – septiembre 1 de 2012
El Hospital San Juan de Dios se fundó en la ciudad de Bogotá en 1723, durante el periodo colonial, originalmente llevaba el nombre de “Jesús, María y José”. Éste es el primer centro hospitalario de la capital y la obra se realizó con carácter caritativo, para aquellos residentes del centro y sur de Bogotá que pertenecían a estratos socioeconómicos bajos. Para aquel entonces, el hospital abrió sus puertas con seis camas y, con el pasar del tiempo, se habilitaron doscientas. Desde sus inicios, ha sido un lugar icónico y objeto de noticia a nivel nacional, ya que ha experimentado transformaciones a medida que la situación sociopolítica del país ha cambiado.
Por: Camila Ramírez – julio 11 de 2012
El pasado 30 de mayo, miles de maestros decidieron no dictar clases sino tomarse las calles de sus ciudades. Su objetivo era exigir al gobierno soluciones a la crisis de la educación y que se puedan discutir con el Ministerio de Educación Nacional (MEN) temas como el del régimen especial de salud y pensiones, los derechos salariales, las evaluaciones docentes y la revocatoria de la Directiva Ministerial 02 de 2012, promulgada el 26 de enero del presente año, con la cual se creó la jornada única en los colegios oficiales sin dar los recursos necesarios para ello. Los docentes del magisterio proponen crear un estatuto único, donde tengan garantías reales para su labor y financiación adecuada para la educación de todos los niños, niñas y jóvenes del país.
Por: Ivonne Cardozo – junio 26 de 2012
Recuperar la calle fue el objetivo central del Operativo Multicultural por Occidente, bautizado como HOMO por sus organizadores, que tuvo lugar del 31 de mayo al 9 de junio, en las localidades bogotanas de Bosa, Techotiba (nombre verdadero de lo que ahora se conoce como Kennedy), Fontibón, Engativá y Suba. El encuentro permitió a los habitantes reconquistar los espacios públicos que históricamente han sido lugares de intercambio, de construcción de imaginarios comunes y de resistencia.
Esta iniciativa nació como una propuesta de movilización autónoma e independiente para tomarse las calles del occidente de Bogotá. Así, durante diez días, una miscelánea de saberes conjugados en agricultura urbana, teatro, títeres, comida y la puesta en escena de diferentes artistas reunieron a personas de la tercera edad, jóvenes, niños, organizaciones sociales, agrupaciones culturales, medios de comunicación alternativa y agricultores urbanos en barrios de las cinco localidades.
Leonardo Barbosa, miembro de la Casa Techotiba que funciona en la localidad octava de la ciudad, habló de esta experiencia como una apuesta educativa que permite desarrollar, en el occidente de la ciudad y desde las calles, trabajos con las personas de diferentes edades y visibilizar con muestras culturales y artísticas la violación de derechos humanos, la destrucción del medio ambiente y la necesidad de proteger las fuentes hídricas.
Según manifestó Leonardo, “la singularidad de este tipo de eventos es que los habitantes del propio territorio hacen uso de sus espacios, toman la calle y recuerdan que es el espacio de los ciudadanos. Desde allí la oportunidad de crear espacios que hoy simplemente están dejados al olvido, por tanto, la movilización es una propuesta para llevar cosas que están dentro de cada territorio y cultura, como el teatro, los títeres y los alimentos, pero hacen falta escenarios de este tipo para visibilizarlas”.
Espacio público y teatro
Algunos participantes y colectivos que asistieron a estos encuentros relataron cómo han sido sus procesos de construcción. Por ejemplo, Abelardo Cabal, del Teatro Experimental de Fontibón (TEF), menciona que los jóvenes quieren expresarse y decir lo que sienten, encontrándose con las personas a través del teatro, pues esta manifestación artística les permite “tomarse las calles y recuperar el arte, buscar la poesía en la calle”, añadiendo que este tipo de propuestas son necesarias “porque es necesario rescatar eso que ahora se llama espacio público”. Para el joven artista, “el arte y el teatro son una posibilidad de encuentros con la gente en la calle […] para visibilizar graves problemáticas que se viven en cada localidad, por ejemplo, las batidas militares que acechan a los jóvenes de diferentes barrios de la ciudad”.
Según Emilio Samuel Ramírez, también miembro del TEF, “a través del teatro se puede visibilizar la violencia que ha vivido el país, la muerte de campesinos, mujeres, hombres, niños y niñas, es una manera de sensibilizar a la sociedad sobre lo que pasa en el país”. Emilio se apoya en los poemas de María Mercedes Carranza “para narrar lo que ha ocurrido con las más de 2.000 masacres que han ocurrido en Colombia, a través de versos cortos y de las 24 masacres que impactaron a la poetisa colombiana”. Afirma, además, que el teatro es necesario en espacios libres porque es donde la “gente se encuentra con la gente, ya que nos han reducido al cuartico con la televisión y no tenemos espacios para encontrarnos”. En este sentido, señala la importancia de hablar, a través del teatro, sobre lo que ocurre en el país y sobre la historia reciente, pues “los acontecimientos han sido muy tristes, la violencia siempre ha sido triste, pero últimamente la enfermedad de la sociedad se ha ensañado especialmente contra las mujeres de una forma terrible y nosotros necesitamos decirlo y no solo la violencia contra las mujeres sino también de los hombres contra los hombres”.
Agricultura urbana y alimentación
Otro de los temas de esta gran feria multicultural fue la alimentación, como punto de encuentro para charlar y compartir saberes alrededor de la comida y las plantas nativas, que son poco conocidas. Julio Rodríguez, de la Casa Techotiba, comentó que “estos espacios no son para repartir comida sino para hablar de la alimentación y, desde allí, polemizar diferentes ideas alrededor de los alimentos que se consumen, de la cultura nutritiva de los ciudadanos y cuestionar si los alimentos que preparan son adecuados para la salud”.
De esta manera, las calles sirvieron durante los días del HOMO para almorzar en comunidad y para acercar a las personas por medio de los alimentos que se compartieron sin ningún costo. Julio afirmó que quieren “generar escenarios de diálogo donde confluyen la cultura, las costumbres y la alimentación […] para recuperar alimentos como la quinua y el amaranto: propios de toda América”. Además, afirmó que mediante los eventos culturales “poco a poco” se han ido reconociendo los productos naturales autóctonos y que no sólo promueven su redescubrimiento sino también retomar costumbres perdidas, porque “es recuperar eso que era de acá y que se puede producir acá”.
Por otro lado, Gustavo Aponte, miembro de la Mesa distrital de Agricultura Urbana, mencionó que el proceso de articular distitntas experiencias en materia de producción de alimentos nutritivos, sanos y limpios dentro de Bogotá e impulsar este tipo de agricultura en la ciudad se viene desarrollando desde el gobierno del exalcalde Luis Eduardo Garzón, siendo impulsado por el Jardín Botánico y que, desde el año pasado, se ha conformado como organización independiente.
Para Gustavo, “una de las grandes hazañas en esta mesa es enseñar a las personas que existen diferentes plantas nativas, medicinales, a comer otras que son desconocidas y aportan a la nutrición y a la salud al convertirse en pomadas, jarabes y alimentos […] es necesario ser actores directos en el proceso de la agricultura urbana en una acción política que reivindique el sentir de los agricultores que han sido desplazados del campo, en conjunto con los habitantes de las ciudades, mujeres, jóvenes de colegios y universidades y personas de la tercera edad que siguen siendo productivos para intervenir en los planes de desarrollo de la Alcaldía, pues se entiende que estas mesas distritales están construyendo sus propias voces para contribuir en los planes de mejoramiento de la ciudad y de los alimentos”.
Además, Gustavo insiste en que “es necesario crear organizaciones a nivel distrital para seguir fortaleciendo las mesas locales, donde se agrupen las ideas de distintas generaciones, donde se debatan temas como la soberanía alimentaria, la violación de derechos humanos por parte de las multinacionales y transnacionales a los campesinos, porque es importante no renunciar a la lucha por la tierra”.
¿Después de la caravana, que viene para el HOMO?
Una de las grandes apuestas del Operativo Multicultural de Occidente fue mostrar que hay otras costumbres alrededor de las cuales hay que generar diálogos, donde la alimentación y la salud son parte de los procesos culturales de cambio en las dinámicas de consumo de la sociedad. Por eso, Leonardo Barbosa no duda en señalar que “la propuesta de los colectivos es seguir construyendo con la gente y se tiene propuestado hacer otro recorrido, ahora por el sur oriente, que involucre localidades como Usme y San Cristóbal, para que las personas que integran cada localidad ejerzan sus derechos de manera colectiva, rescatando las calles como espacios ciudadanos”.