Por: Andrés Gómez – febrero 18 de 2008
“Barrancas bermejas”, según crónicas de conquistadores, fue lo que dijo un español al ver los colores rojizos que se despedían desde el Magdalena sobre las orillas del que sería el puerto petrolero más importante del país. Este rojo carmín fue la excusa del conquistador para tomar un respiro en la empresa de conocer la desembocadura del Río Grande de la Magdalena, llegó así este hombre codicioso y arriesgado a detenerse por un momento en el territorio de la nación de los yariguíes, hecho que empezó la desaparición aproximadamente de 35.000 nativos después de tres siglos. Sin embargo, sobrevivieron 15.000 de ellos hasta mediados del siglo XX, anticipando, desde la época de la conquista española, el carácter de generaciones posteriores que se resisten a opresiones, asesinatos, al miedo y al olvido.