Categoría: Colombia

  • «La paz germina ya»

    El presidente Santos firma el acuerdo final para la terminación del conflicto con las FARC-EP. Foto: Juan Pablo Bello, Presidencia.
    El presidente Santos firma el acuerdo final para la terminación del conflicto con las FARC-EP. Foto: Juan Pablo Bello, Presidencia.

    Septiembre 26 de 2016

    Por considerarlas de importancia para el país, transcribimos las declaraciones del presidente Juan Manuel Santos en el acto de firma del acuerdo final entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP.

    ¡Oh, gloria inmarcesible! ¡Oh, júbilo inmortal! En surcos de dolores, el bien germina ya. En surcos de dolores, ¡la paz germina ya! Desde cuando Rafael Núñez escribió estas palabras, a mediados del siglo XIX, nunca habían tenido tanto sentido como ahora.

    Hemos vivido, hemos sufrido, por 52 años un conflicto armado entre hijos de una misma nación. Pero voy más allá: han sido casi 70 años de violencia política desde el magnicidio de Gaitán, cuando los colombianos nos enfrentábamos siguiendo una bandera roja o una bandera azul.

    Hoy, al firmar el acuerdo de terminación del conflicto con las FARC, decimos esperanzados: ha sido un surco de dolores, de víctimas, de muertes, pero hemos logrado levantarnos sobre él para decir: ¡el bien germina ya! ¡la paz germina ya!

    Hoy Colombia y la comunidad internacional, representada por sus más altos dignatarios, saludan el acuerdo de paz como la mejor noticia en medio de un mundo convulsionado por la guerra, los conflictos, la intolerancia y el terrorismo.

    ¡Y qué bueno dar esta noticia desde Cartagena de Indias! [Esta es] la ciudad que vio a San Pedro Claver trabajar por los derechos de los esclavos, la ciudad que defendió su libertad con más firmeza que ninguna, la ciudad que hoy congrega a visitantes del mundo entero para admirar su belleza y su historia. Cartagena fue conocida por resistir la guerra y el asedio, y se ganó el apelativo de Ciudad Heroica. A partir de ahora será recordada como el lugar donde se firmó el acuerdo de paz más importante en la historia reciente de Colombia y será por eso, también, la Ciudad de la Paz.

    Gabo, el gran ausente en este día y que fue artífice en la sombra de muchos intentos y procesos de paz, no alcanzó a estar acá para vivir este momento en su Cartagena querida, donde reposan sus cenizas. Pero, debe estar feliz viendo volar sus mariposas amarillas en la Colombia que él soñó, nuestra Colombia que alcanza, por fin, como él dijo, “una segunda oportunidad sobre la tierra”.

    Lo que firmamos hoy, luego de años de negociaciones serias, discretas, difíciles, es algo más que el acuerdo entre un gobierno y una guerrilla para terminar un conflicto armado. Lo que firmamos hoy es una declaración del pueblo colombiano ante el mundo de que nos cansamos de la guerra, de que no aceptamos la violencia como medio para defender las ideas, de que decimos fuerte y claro: ¡no más guerra!

    No más de esta guerra que nos dejó cientos de miles de muertos, millones de víctimas y desplazados, y tantas heridas que tenemos que comenzar a sanar. No más de esa intolerancia que nos exige doblegar o excluir al otro por el solo hecho de pensar diferente.  No más de la violencia que sembró atraso, pobreza y desigualdad en campos y ciudades, y que ha sido un freno al desarrollo de Colombia y al aprovechamiento de todo su potencial. Este es el clamor de Colombia. ¡Esta es la decisión de Colombia!

    Hoy quiero, en este contexto de apertura a la paz, hacer un homenaje sincero, desde el fondo del corazón, a todos los héroes de las Fuerzas Armadas de nuestro país, que han combatido con honor para defender la tranquilidad y seguridad de los colombianos. Gracias, soldados y policías, porque su sacrificio y su valor nos condujeron a este gran día.

    También quiero rendir homenaje a las millones de víctimas inocentes, a los defensores de derechos humanos, a las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas, a tantas mujeres y madres que, en medio de las lágrimas, abonaron el camino hacia la paz. No más jóvenes sacrificados, no más jóvenes muertos, no más jóvenes mutilados por una guerra absurda: ni soldados, ni policías, ni campesinos, ni guerrilleros. Las nuevas generaciones de Colombia destinarán sus energías a promover el desarrollo y la felicidad del país. Eso es lo que merecen y eso es lo que vamos a hacer posible a partir de hoy.

    Y quiero hacer también un reconocimiento a aquellos que fueron, por muchos años, mis mayores adversarios y que hoy firman con el gobierno este acuerdo de paz. Nadie como yo, desde el Ministerio de Defensa y la Presidencia de la República, los combatió y los golpeó tanto, cuando la dinámica de la guerra lo exigió. Yo, que fui su implacable adversario, reconozco que fueron dignos negociadores en la mesa de conversaciones y que trabajaron con seriedad y voluntad, sin las cuales hubiera sido imposible llegar a este momento.

    Señor Rodrigo Londoño y miembros de las FARC: hoy, cuando emprenden su camino de regreso a la sociedad, cuando comienzan su tránsito a convertirse en un movimiento político sin armas, siguiendo las reglas de justicia, verdad y reparación contenidas en el acuerdo, como jefe de Estado de la patria que todos amamos, les doy la bienvenida a la democracia.

    Cambiar las balas por los votos, las armas por las ideas, es la decisión más valiente y más inteligente que puede tomar cualquier grupo subversivo, y en buena hora ustedes entendieron el llamado de la historia.

    No estamos, y seguramente nunca estaremos, de acuerdo sobre el modelo político o económico que debe seguir nuestro país, pero, tal como lo dije en La Habana, defenderé con toda la determinación su derecho a expresar sus ideas dentro del régimen democrático, porque esa es la esencia de la libertad dentro de un Estado de derecho.

    El acuerdo que hoy firmamos es mucho más que un acuerdo para el silenciamiento de los fusiles, lo que en sí mismo ya es un enorme avance para nuestra nación. Este es un acuerdo que nos permitirá llevar más desarrollo y bienestar a los campesinos de Colombia, que fueron los que más sufrieron las consecuencias del conflicto. Es un acuerdo que nos ayudará a fortalecer nuestra democracia y nuestro sistema electoral y participativo. Es un acuerdo que hará más efectiva la lucha del Estado contra el narcotráfico y que nos ayudará a sustituir miles de hectáreas de coca por cultivos legales, de la mano de las comunidades. Es un acuerdo que tendrá dividendos muy positivos en la lucha por la protección del medio ambiente y de los recursos naturales.

    Hace unos días vimos, impactados, cómo los familiares de los diputados del Valle del Cauca asesinados se encontraron con miembros de las FARC en La Habana. En ese evento, Pablo Catatumbo reconoció que había sido “el episodio más vergonzoso” y Fabiola Perdomo, viuda de uno de los diputados, dijo que estas palabras no solo la liberaban a ella y a su hija sino que también liberaban el alma de su esposo. ¡Esa es la liberación que da el perdón! El perdón que no solo libera al perdonado sino también, y sobre todo, al que perdona.

    ¡Qué bueno poder decir que este es un acuerdo que honra a las millones de víctimas del conflicto, protegiendo sus derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación y a la no repetición! Es un acuerdo que, por primera vez en la historia de la solución a los conflictos armados, crea un completo sistema de justicia transicional en el que los crímenes internacionales y de lesa humanidad no son amnistiados sino investigados, juzgados y sancionados.

    Este es el acuerdo que suscribimos hoy ante nuestros compatriotas y ante el mundo entero, y que los colombianos, en menos de una semana, tendrán la oportunidad de refrendar en las urnas, para darle la máxima legitimidad posible. Con su voto, el próximo domingo 2 de octubre, podremos dejar atrás un pasado triste y abrirle las puertas a un futuro mejor, con alegría y optimismo. Con su voto, cada colombiano tendrá un poder inmenso: el poder de salvar vidas, el poder de dejarle a sus hijos un país tranquilo donde crezcan sin miedo, el poder de ayudar a los campesinos despojados a que regresen al campo, el poder de atraer más inversión al país y, por consiguiente, más empleo. Los colombianos escogerán el próximo domingo entre el sufrimiento del pasado y la esperanza del futuro, entre las lágrimas del conflicto y la tranquilidad de la convivencia, entre la pobreza que deja la guerra y las oportunidades que trae la paz.

    Todo pacto de paz es imperfecto porque se trata, precisamente, de un pacto en el que las partes tienen que hacer concesiones, pero sabemos que éste que hemos logrado es el mejor posible. Yo prefiero un acuerdo imperfecto que salve vidas a una guerra perfecta que siga sembrando muerte y dolor en nuestro país, en nuestras familias.

    Hoy quiero hacer un reconocimiento, desde el fondo del alma y con inmensa gratitud, a todo el equipo negociador del gobierno, a estos patriotas que entregaron años de sus vidas, trabajando sin descanso, para lograr esta victoria de la paz. ¡Gracias! ¡Gracias! Colombia está en deuda con ustedes.

    Y gracias, muchas gracias, a la comunidad internacional que apoyó con tanta generosidad y persistencia este esfuerzo de paz que hoy se ve culminado con éxito. Gracias a las Naciones Unidas, a su secretario general, Ban Ki-moon, a su Consejo de Seguridad por su respaldo y la verificación en el cese al fuego y en el proceso de desarme.

    Gracias a los países garantes, a Cuba, nuestro generoso anfitrión de varios años, y Noruega, con su ayuda invaluable, y a los acompañantes durante todo este difícil camino: Chile y Venezuela. Gracias a Estados Unidos, a la Unión Europea, a Alemania y sus enviados especiales. Gracias, por su gran aporte, al Comité Internacional de la Cruz Roja. Gracias a los países de América Latina, del Caribe y de todo el mundo que han estado listos para ayudar en lo que sea posible y a quienes han ofrecido desde ya sus aportes y su experiencia para el desafiante periodo de posconflicto que comienza. La paz de Colombia es la paz de la región y de todo el continente.

    Pero, sobre todo, gracias a Dios por darnos la fortaleza, la templanza y la paciencia para que su palabra se pueda convertir en realidad, porque Dios es unidad, es comunidad, es fraternidad, es amor, es misericordia, es darle la mano al otro. Y gracias, muchas gracias, al papa Francisco, cuyos mensajes y oraciones animaron siempre nuestro camino hacia la paz.

    Al terminar este conflicto, termina el último y el más viejo conflicto armado del hemisferio occidental. Por eso celebra la región y celebra el planeta, porque hay una guerra menos en el mundo y es la de Colombia.

    Colombianos, nadie ha dicho que el fin del conflicto sea el final de todos los problemas de nuestra nación. Nos quedan muchos temas por trabajar, muchísimos retos por vencer, pero lo haremos mucho mejor sin el obstáculo, sin el freno, de una guerra absurda que consumía nuestros recursos y nos impedía tener presencia activa en todo el territorio nacional.

    ¡Cuántos recursos de la guerra podremos dedicar ahora a la educación, a la salud, a los programas sociales, a la seguridad ciudadana! ¡Cuántas vidas se salvarán! Ese solo hecho justifica este acuerdo de paz.

    ¡Cuánto más podremos invertir en nuestro campo y en nuestros campesinos, que podrán por fin retornar a sus parcelas! ¡Cuánta inversión extranjera llegará! ¡Cuántos turistas deseosos de recorrer las maravillas de nuestra patria! Colombia se prepara para aprovechar su máximo potencial y esta tarea será de todos, no solo del gobierno o del Estado sino de toda la sociedad.

    ¡Este es el nuevo país que hoy avizoramos! Una Colombia en paz, una Colombia con más equidad, una Colombia mejor educada, que nos permita progresar y ser felices.

    Apreciados amigos de la paz de Colombia, comencé recordando las frases de nuestro himno nacional y termino también con el himno, que hoy nos conmueve más que nunca. Colombianos, ¡cesó la horrible noche! ¡Cesó la horrible noche de la violencia que nos ha cubierto con su sombra por más de medio siglo! ¡Cesó la horrible noche! ¡Y llega el día con todas sus promesas!

    Hoy los invito a todos, a los jóvenes y los adultos, en los campos y en las ciudades, a los escépticos y a los entusiastas, a todos, a que abramos los brazos, los ojos, las mentes, y demos la bienvenida al nuevo día. Abramos nuestros corazones al nuevo amanecer, al sol brillante y lleno de posibilidades que se asoma en el cielo de Colombia. ¡El amanecer de la paz! ¡El amanecer de la vida!

    Muchas gracias.

  • «Seguimos buscando a nuestros familiares»

    Los familiares de los desaparecidos exigieron al Estado que diga dónde están. Foto: Iván Castaño.
    Los familiares de los desaparecidos exigieron al Estado que diga dónde están. Foto: Iván Castaño.

    Por: Camila Ramírez y Marcela Zuluaga – septiembre 13 de 2016

    En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, las organizaciones de familiares de quienes han sufrido este atroz crimen y diversas organizaciones sociales se reunieron para recordar sus nombres, sus vidas, sus memorias, sus sueños y dignificarles, para decir que no les olvidan y continúan buscándoles.

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  • El regreso a la libertad de Miguel Ángel Beltrán

    Por: Omar Vera – septiembre 5 de 2016

    Pocos minutos después de ser liberado de prisión, el profesor Miguel Ángel Beltrán pudo reunirse con familiares, amigos, activistas y distintas personas que se han solidarizado con él desde su detención ilegal en México hasta su absolución por parte de la Corte Suprema de Justicia.

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  • ¡Todo está acordado!

    Agosto 25 de 2016

    Miles de personas en todo el país celebraron, el pasado 24 de agosto, el anuncio de que el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) habían llegado a un acuerdo final, luego de cuatro años de diálogos de paz de La Habana.

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  • Solidaridad y respeto contra la discriminación


    Por: Omar Vera – agosto 18 de 2016

    La actual ola de homofobia que se vive en el país, impulsada por sectores de extrema derecha y algunos grupos religiosos, motivó que, el pasado miércoles 17 de agosto en la localidad de Chapinero en Bogotá, se dieran cita al menos 500 personas de la comunidad Lgbti e integrantes de organizaciones sociales para exigir que no se sigan presentando actos de discriminación.

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  • Un ‘asalto’ a los diálogos de paz

    Helicóptero militar. Foto: Juan Camilo Gómez Alzate.
    Helicóptero militar. Foto: Juan Camilo Gómez Alzate.

    Por: Andrés Gómez – julio 21 de 2016

    El pasado 8 de julio se presentó un grave incidente entre el Ejército y guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la vereda Candilejas del municipio de La Uribe (Meta) que, por un momento, puso en riesgo la confianza entre las partes en los actuales diálogos de paz.

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  • ¿Qué está pasando en la Universidad Distrital?

    El paro de la Universidad Distrital movilizó a miles de estudiantes que reclaman mayor democracia al interior de la institución. Foto: El Rebelde Medios Alternativos.
    El paro de la Universidad Distrital movilizó a miles de estudiantes que reclaman mayor democracia al interior de la institución. Foto: El Rebelde Medios Alternativos.

    Por: Camila Ramírez – julio 7 de 2016

    Luego de 63 días de paro, directivas y estudiantes llegaron a un acuerdo en mesa de negociación para buscar alternativas que permitan que la institución tenga una mayor democracia interna y soluciones a la crisis que atraviesa.

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  • Bogotá: fuego de solidaridad con la minga agraria


    Por: Yovana Vargas  junio 11 de 2016

    Con una marcha de antorchas, cientos de bogotanos se solidarizaron el pasado 8 de junio con los campesinos, indígenas y afrodescendientes que se vienen movilizando desde el 30 de mayo en todo el país.

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  • Adriana Cely: «no se trata solo de Rosa Elvira»


    Junio 9 de 2016

    El pasado 24 de mayo se conmemoraron cuatro años del asesinato de Rosa Elvira Cely. Su hermana, Adriana Cely, denunció la impresionante impunidad que existe sobre los feminicidios en Colombia y la revictimización que el Estado ejerce sobre las familias, como ocurrió recientemente con la Secretaría de Gobierno de Bogotá.

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  • Maestros y estudiantes marcharon en defensa de la educación

    Más de 4.000 maestros y estudiantes marcharon en Bogotá para defender la educación pública. Foto: Camila Ramírez.
    Más de 4.000 maestros y estudiantes marcharon en Bogotá para defender la educación pública. Foto: Camila Ramírez.

    Por: Camila Ramírez – junio 9 de 2016

    El mes de junio inicio con movilización a nivel nacional: el pasado jueves 2, los maestros y estudiantes de varias ciudades del país se tomaron las calles para exigir mayor presupuesto para la educación pública, el desmonte de las políticas privatizadoras y mejoras en los servicios de salud del magisterio, así como para solidarizarse con el paro agrario iniciado el 30 de mayo.

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