Febrero 24 de 2008
El manejo mediático que desde el gobierno se ha orquestado en torno al problema del secuestro, además de acentuar la polarización del país consolidando la figura de las FARC como enemigo público y de servir como estrategia publicitaria de la presidencia que ahora lanza su apuesta por la segunda reelección, se ha aprovechado para mostrar a un Álvaro Uribe reeditado y purgado, dejando a un lado temas de sensible debate que le tocan directamente como la parapolítica y su vinculación familiar con el narcotráfico.