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  • El ajedrez libio

    "No son aviones, son buitres los que sobrevuelan Libia" - Ilustración: Sergio Serrano

    25 de marzo de 2011

    Nada justifica que Gadafi bombardee y reprima salvajemente a su propio pueblo. Tampoco nada justifica que las potencias bombardeen Libia para adueñarse de sus gigantescas reservas petroleras. La ayuda humanitaria llega hoy a Libia cargada de explosivos, a toda velocidad, en aviones de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Dinamarca, España y otros países del primer mundo que, demostrando la superioridad de la democracia occidental, ya dejan a más de cien civiles muertos en las principales ciudades de este país del norte de África. (más…)

  • Las nuevas guerras coloniales

    Estados Unidos gasta cada día 450 millones de dólares solamente en su invasión de Iraq - Foto: Jayel Aheram

    Por: Juan Diego García – marzo 24 de 2011

    Igual que ocurrió durante la Guerra Fría, las contradicciones entre las grandes potencias del globo se dilucidan hoy mediante conflictos bélicos en la periferia pobre del sistema. El llamado Tercer Mundo resulta el escenario donde la disputa mundial adquiere sus expresiones más crueles y si antes se trataba de una dura competencia entre Oriente y Occidente, entre ‘comunismo y democracia’, desaparecido el campo socialista –en particular la Unión Soviética– se asiste hoy a un juego mucho más complicado de fuerzas en pugna por alcanzar la hegemonía. A los protagonistas de ayer –que en la práctica permanecen en el conflicto actual– habrán de agregarse otros nuevos, todos ellos en busca de lo mismo: materias primas esenciales, áreas de influencia, control de mercados, corredores estratégicos, bases militares, gobernantes ‘amigos’ y, en el caso de los occidentales, una obsesión de vieja data que ya aparece en las formas clásicas del colonialismo, a saber, la imposición violenta de sus valores y la forzada integración de las sociedades periféricas en el nuevo orden mundial, así sea al precio de destruir culturas completas –genocidio incluido– en aras del ‘progreso de la humanidad’.

    La pugna por la hegemonía mundial aparece entonces como un transfondo insoslayable en el análisis de las guerras en curso, de los levantamientos armados espontáneos o debidamente fomentados, y de los golpes de Estado contra gobiernos no controlables o contra tiranos políticamente agotados, en medio de una dinámica creciente de inestabilidad política y desgarros sociales que dibujan de manera tan dramática el cuadro de casi todos los países del mundo pobre y dependiente.

    Por supuesto, cada conflicto tiene sus propios motivos y no es sensato reducir todo a la intervención de fuerzas extrajeras, de la misma forma que es bastante ingenuo considerar que las naciones más poderosas en pugna por el control mundial son agentes respetuosos de la soberanía y la autodeterminación de los demás, que resultan inocentes protagonistas y fieles garantes de la legalidad internacional y sobre todo que, lejos de intereses espurios, en sus ‘misiones’ tan sólo les anima un sincero amor por la humanidad y el deseo de extender la democracia por el mundo. Hasta el más ciego puede constatar como la política internacional de las naciones ricas no es otra cosa que un discurso cínico de justificación de agresiones, desembarcos, bloqueos y toda clase de medidas de fuerza bruta que nada tienen que ver con el supuesto y jamás practicado ‘derecho internacional’. No resulta entonces extraño que antes que el respeto universal por tratados y normas internacionales predomine de nuevo la ‘diplomacia de las cañoneras’ y si bien algunos gobiernos intentan conservar un lenguaje retórico de respeto por los demás, cada vez se impone con mayor claridad la expresión sin tapujos del supuesto derecho del más fuerte como origen natural del poder.

    Las guerras actuales tienen, para quienes las alimentan y promueven, ganancias de todo orden. Para el llamado Complejo Militar Industrial –que no sólo existe en los Estados Unidos, aunque allí tenga su máxima expresión– los beneficios económicos son inmediatos y seguros, con independencia de los resultados del conflicto, tal como se puede comprobar en la destrucción de Iraq, la batalla perdida de Afganistán, el atolladero de Pakistán, la bomba de tiempo que supone el conflicto en Palestina, la también perdida guerra contra las guerrillas en Colombia y la actual agresión contra Libia: los inmensos raudales de dinero que han recogido las empresas de la guerra arrojan un balance inmediato y ampliamente favorable para ellas, así sea al alto precio de propiciar otros mil conflictos y llevar a extremos inéditos las contradicciones de todo tipo, aún en sus propios países. La guerra, como ocurrió antaño, juega un papel importante en la búsqueda de salidas a la crisis del capitalismo, una suerte de mecanismo automático del sistema que opera con independencia de los riesgos inmensos que supone.

    Por supuesto, no sólo gana el Complejo Militar Industrial. Los beneficios, a mediano y largo plazo, se suponen comunes para todos los grupos de la clase dominante metropolitana. Después de la agresión inicial vienen la ocupación, el saqueo y, por supuesto, la ‘reconstrucción’, asegurándose el objetivo central de la cruzada, que no es otro que controlar los recursos naturales del país sometido, al precio más bajo y en las mejores condiciones posibles.

    El gran inconveniente de esta estrategia de nueva colonización –tal como sucedió en el pasado– es que, lejos de trascurrir en armonía y amistosa cooperación entre en las potencias interesadas, se producen inevitables roces que alimentan una dinámica de confrontación de impredecibles consecuencias. Estados Unidos aparece como la gran potencia que aspira a hegemonizar este proceso de saqueo planetario, admitiendo a Europa como una especie de socio menor, incómodo pero necesario. Pero, en el escenario mundial se mantiene Rusia que, a pesar de sus dificultades temporales, tiene un potencial nada desdeñable y sobre todo sigue siendo una potencia nuclear imposible de ignorar, al tiempo que a la palestra suben economías en ascenso como Brasil, India y sobre todo China. Algunas aspiran al menos a hegemonías regionales pero Estados Unidos y China, dadas sus dimensiones, buscan una influencia y un dominio planetarios, y tienen todas las condiciones para conseguirlo.

    Para muchos analistas, Estados Unidos es ya una potencia en declive en tanto que China lo es en ascenso, convertida ya en la segunda economía del mundo y con aspiraciones a convertirse en la primera antes de una década. Así, se dan todas las condiciones para una confrontación multipolar, que bien puede desembocar en una guerra generalizada. Todo conduce a pensar que, en lugar de una era de entendimiento y paz, lo que se está gestando es probablemente una versión nueva y más terrible de las guerras mundiales del siglo anterior. Y es así porque desplazar el enfrentamiento entre potencias a la periferia del sistema tiene sus límites: sólo es cuestión de tiempo para que el cerco militar a China, por parte sobre todo de los Estados Unidos, y la estrategia de hostilizar y desmembrar Rusia desemboquen en una confrontación directa de incalculables resultados.

    En Latinoamérica y El Caribe la confrontación no parece hoy tan aguda como en Asia y África, pero se produce igualmente: Brasil es, sin duda, el mayor obstáculo para una potencia como Estados Unidos, que debe aceptar ya la presencia de China, Rusia, Japón y Europa en una región que siempre consideró suya en exclusiva. Hay demasiados recursos en juego y procesos sociales y políticos muy agudos, que bien pueden servir para propiciar intervenciones bélicas mediante las cuales se busque recuperar protagonismo. De nuevo, antes que enfrentarse a Brasil directamente, Europa y los Estados Unidos, en particular, activan conflictos en la periferia de este coloso suramericano –en Venezuela y Colombia, de manera particular–, con la finalidad de debilitar sobre todo el proceso de integración y reducir en lo posible las nuevas relaciones con China que en países claves de la región ya reemplaza a los Estados Unidos como socio preferente. Por supuesto, se mantiene la estrategia de ahogar a Cuba por todos los medios y frustrar el posible surgimiento de experiencias similares en el área. Pero, de momento, la región se beneficia de las urgencias que otros frentes imponen a las potencias occidentales.

    Por supuesto, en todo este incierto panorama los pueblos tienen un protagonismo decisivo. Los movimientos sociales en Latinoamérica y el Caribe, los levantamientos en el mundo árabe, las luchas nacionalistas en Asia y el descontento creciente de la misma población metropolitana encierran un potencial inmenso que puede determinar una salida que no sea la guerra o convertir ésta en una oportunidad para dar nacimiento a una nueva era. Como se afirmaba entonces, existe la posibilidad de que la guerra desemboque en una revolución o que una gran revuelta ciudadana detenga la locura de la guerra.

  • Randa Achmawi: ‘Las mujeres egipcias también hicimos la revolución’

    Las mujeres egipcias, que participaron con gran fuerza en la revolución, ahora deben enfrentarse al reto de hacer valer sus derechos - Foto: Al-Jazeera

    Por: Catalina Carmona Ruiz – 23 de marzo de 2011

    El día 11 de febrero, Hosni Mubarak, después de 30 años de dictadura, se retiró del gobierno de la República Árabe de Egipto presionado por el pueblo. Miles de mujeres y hombres de todas las edades salieron en masa a la emblemática Plaza Tahrir o Plaza de la Liberación, en El Cairo. (más…)

  • Víctimas marcharon contra la impunidad

    El pasado 11 de marzo más de 2.000 personas protestaron contra las desapariciones, las ejecuciones extrajudiciales y la impunidad impuesta por la llamada Ley de Justicia y Paz - Foto: Plaxy

    Por: Camila Ramírez – 16 de marzo de 2011

    El pasado 11 de marzo, más de 2.000 personas se unieron al Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) para rechazar la impunidad permitida por la Ley de Justicia Transicional que firmó el gobierno de Juan Manuel Santos para viabilizar desmovilizaciones que estaban siendo entorpecidas por la Ley de Justicia y Paz, o Ley 975 de 2005, en una marcha que partió de la plaza Eduardo Umaña Mendoza hasta la Corte Constitucional, donde los asistentes radicaron una demanda de inconstitucionalidad en contra de esta norma, por atentar contra sus derechos fundamentales. (más…)

  • Encuentro de víctimas exigió fin de la impunidad y del paramilitarismo

    El Encuentro Nacional del Movice rechazó la inmensa impunidad sobre los crímenes de Estado - Foto: Andrés Gómez

    Por: Ivonne Cardozo – 15 de marzo de 2011

    Más de cuatrocientas personas, vinculadas a organizaciones de todo el país, asistieron al quinto encuentro nacional del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), que se realizó entre el 10 y el 12 de marzo pasados en la ciudad de Bogotá. Provenientes de casi todas las regiones del país y de diferentes sectores sociales y políticos, estos familiares de líderes sociales, sindicalistas, estudiantes, campesinos, indígenas y afrodescendientes asesinados o desaparecidos por el Estado colombiano o los grupos paramilitares, trabajaron para plantear soluciones de fondo a los problemas causados por el accionar paramilitar, por encima de las leyes planteadas por el gobiernos de Juan Manuel Santos, y al conflicto armado que vive el país.

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  • La pelea

    Boxeando contra los muros - Foto: Marshall Astor

    Por: Nuria Barbosa León* – 14 de marzo de 2011

    Fue en la Ciudad de New York donde se programó un tope bilateral de boxeo entre Cuba y Estados Unidos, allá por la década del 70.

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  • El desalojo violento es una grave violación a los Derechos Humanos

    El desalojo a los desplazados por parte del ICBF es un acto inconstitucional - Foto: Andrés Gómez

    Maureen Maya – marzo 12 de 2011

    El desplazamiento forzado es uno de los principales retos que enfrenta no sólo el Gobierno Nacional sino toda la sociedad colombiana: se trata de una tragedia humanitaria que ha venido agudizándose durante los últimos años. La mayoría de las personas que han sido desplazadas provienen de zonas rurales de las cuales han sido expulsadas por acción de los violentos y muchos huyen de los combates armados para preservar su existencia, dejando atrás sus tierras y su proyecto de vida; otros son sacados a la fuerza por grupos armados ilegales, que suelen concederles un plazo de veinticuatro horas para desalojar; de no hacerlo serán asesinados. Cargando pocas pertenencias o sólo con la ropa que llevan encima empieza su doloroso peregrinaje. Algunos llegan a las periferias de las ciudades, donde son mal recibidos, para emprender una nueva lucha por la supervivencia en condiciones aún más adversas a las padecidas en el campo.

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  • Hip hop por la resistencia y la memoria

    Unos 40 artistas callejeros participaron del acto contra la criminalización a los jóvenes en Soacha - Foto: Christian Peñuela

    Por: Christian Peñuela – marzo 12 de 2011

    El pasado domingo 3 de abril, en el parque Humedal Tibanica, jóvenes habitantes de los barrios La María y Los Olivos Segundo Sector del municipio de Soacha, junto con diversas organizaciones juveniles, realizaron el “Concierto por la vida”, una iniciativa con la cual buscaban denunciar el asesinato del rapero John Jairo Cárdenas, ocurrido el 27 de marzo, y sensibilizar a la comunidad respecto al terror que siembra la llamada ‘limpieza social’ en la zona, así como sobre la impunidad que cubre a quienes promueven y ejecutan esta atroz práctica criminal. (más…)

  • ICBF deja en la calle a once familias desplazadas

    Usando a la Policía, ICBF desalojó a la fuerza a once familias desplazadas - Foto: Andrés Gómez

    Por: Andrés Gómez – 11 de marzo de 2011

    Once familias, que ocupaban desde hace dos años y medio un edificio del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), fueron desalojadas a la fuerza por la Policía. El operativo, que empezó con la excusa de una inspección ocular, dejó a más de cincuenta personas en la calle: mujeres, niños y hombres que luego de sufrir la tragedia del desplazamiento forzado ahora se encuentran en la calles del centro de la ciudad sin saber a donde ir.

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  • El escuadrón de la muerte

    Por: Andrés Gómez – 9 de marzo de 2011

    Cerca de quinientas personas se manifestaron en contra del Escuadron Móvil Anti Disturbios (Esmad) de la Policía Nacional, el pasado 24 de febrero en Bogotá. Manifestantes y familiares de las víctimas de esa unidad especial exigieron justicia por los crímenes en impunidad y piden el desmonte de ese cuerpo represivo. Según denuncias, durante los doce años de existencia del Esmad, miembros de esa unidad han causado más de una decena de muertes y cientos de lesiones a personas que se encontraban ejerciendo su legítimo derecho a la protesta, empleando, incluso, armas no convencionales que la institución niega usar, pero que testimonios de exuniformados y fallos de la Procuraduría confirman.

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