Por: Juan Diego García – septiembre 13 de 2007
Quienes se presentan como desinteresados defensores de la democracia y ven un proyecto de dictadura en la propuesta de reforma constitucional de Hugo Chávez apenas consiguen ocultar la defensa de sus privilegios y, sobre todo, la manipulación grosera de los principios que dicen defender. Basta considerar los contenidos de esa propuesta para tener claro a qué colectivos mayoritarios favorece y a qué minorías perjudica, y, especialmente, confirmar que el proceso que empieza con el debate público y concluye con un referendo popular de aprobación o rechazo satisface las exigencias democráticas más rigurosas.