Por: Pedro Echeverría V. – enero 14 de 2012
Gritaría algún tontito con pereza para reflexionar: ‘¡Dictadura es dictadura y democracia es democracia, no hay término medio ni duda alguna!’. Entonces alguien preguntaría: ¿Y se mide por la cantidad de años que una o varias personas ocupan cargos de poder? ¿por la cantidad de tiempo que domina una clase social, un partido, un grupo económico? ¿por la represión que pone en práctica, por las guerras que encabeza, por los asesinatos que se registran en su gobierno? ¿por el desplome económico, por la extensión de la miseria, por el mayor desempleo? ¿No será que la democracia, invento de Occidente, es un engañabobos que cada seis u ocho años lanza el velo para cubrir en EE.UU., Inglaterra, España, México, etc., el dominio absoluto de una clase dominante sobre la inmensa mayoría de la población? ¿Será que las caras que cambian o brincan de un cargo a otro sirven sólo para atontar la mente?
