
Por: Pierkey Herrera Taboada – junio 6 de 2013
La juventud es el futuro. Esta frase, aunque cliché, es verdadera: no hay sociedad, organización o proceso que pueda permanecer en el tiempo, desarrollarse y fortalecerse sin que las nuevas generaciones asuman la tareas que el futuro depara. Por eso, las organizaciones y sociedades históricamente han impulsado procesos de formación e inclusión de sus jóvenes para garantizar su supervivencia histórica y proyectar su desarrollo futuro.



