Etiqueta: pobreza

  • Salario mínimo y mínimo vital

    "San Salario" - Ilustración: Aeneastudio

    Por: Carlos Julio Díaz L. – diciembre 15 de 2012

    El salario mínimo en Colombia escasamente cubre la mitad de la canasta familiar de ingresos bajos. En la Constitución Política y en el lenguaje de la Corte Constitucional se habla del mínimo vital como una garantía que se deriva de los principios del Estado Social de Derecho.

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  • Las “estrategias de superación” del hambre, según el Banco Mundial

    Somalia es uno de los países más afectados por la escasez de alimentos - Foto: Naciones UnidasPor: Vicent Boix – mayo 3 de 2012

    En 2011 se desató una terrible hambruna en el Cuerno de África que amenazó las vidas y los medios de subsistencia de más de doce millones de personas, principalmente en Somalia, Yibuti, Etiopía y Kenia, aunque la situación se extendió a Sudán y a ciertas regiones de Uganda. Se han relatado situaciones caóticas y las muertes por inanición se calculan entre 50.000 y 100.000, según Oxfam y Save the Children. La situación estaba mejorando ligeramente en la región, gracias a la acción humanitaria y a las lluvias que tuvieron lugar a finales de 2011, pero a pesar de todo, ocho millones de personas siguen recibiendo atención humanitaria y la FAO ha lanzado una alerta porque el pronóstico para la próxima temporada de lluvias parece indicar que lloverá menos de lo previsto.

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  • Acuerdos de Paz no solucionaron problemas del pasado en El Salvador

    Geovani Montalvo – enero 27  de  2012

    “Los Acuerdos de Paz no solucionaron los problemas del pasado, como la pobreza, la inseguridad y la injusticia”, es una de las conclusiones de la reciente encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop), de la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ (UCA), en el marco del vigésimo aniversario de los pactos que pusieron fin a casi dos décadas de guerra civil en El Salvador. Más de la mitad de la población salvadoreña piensa que los Acuerdos de Paz, firmados el 16 de enero de 1992, se cumplieron poco o nada, e incluso prevalece la opinión de que este país centroamericano se encuentra en una situación aún peor de la que estaba durante el conflicto armado que estalló en la década de los ochenta.

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  • DMG, la versión financiera de AUV

    Por: Rosalba Moreno M. – diciembre 11 de 2008

    Un artículo publicado por El País de España, el 10 de agosto de 1994, informaba acerca de millones de personas estafadas en Rusia por una compañía llamada MMM. El sistema conocido como pirámide fue usado igualmente en Albania y, más cerca de Colombia, en el Perú de Fujimori. Es decir, no somos los ingeniosos o perversos –según desde donde se mire– inventores o víctimas de esta forma de estafa. Bueno tenerlo en cuenta, por aquello de la obligación estatal de prevenir y garantizar seguridad económica a todas y todos los habitantes.

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  • Marcha contra el hambre y la pobreza llega a Pereira

    Septiembre 8 de 2008

    El pasado 5 de septiembre arribó a la capital risaraldense la gran marcha contra el hambre y la pobreza proveniente de Popayán (Cauca), de donde salieron el 28 de agosto 170 personas entre líderes sociales, mototaxistas, comunidades indígenas y negritudes que decidieron movilizarse contra el incremento, ya insoportable, de la pobreza, que en Colombia se extiende a más de 20 millones de personas –3 de cada 4 en el campo y 2 de cada 4 en la ciudad– y a 7 millones que se encuentran en la miseria.

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  • Un golpe más para los ingresos de los colombianos

    Por: Claudia Sandoval – agosto 25 de 2008

    Los días pasados observaba un documental, en la televisión nacional, donde el cronista expresaba la situación de una empleada del servicio doméstico, madre soltera y con dos hijos, a la que apenas le alcanzaba con un salario mínimo y subsidio de transporte para el arriendo, los servicios, la matrícula y una alimentación muy sencilla, no más. Ésta es la situación de una colombiana que, a pesar de tener un trabajo, salir a las 5 de la mañana a trabajar y regresar a su casa en la noche después de atravesar toda la ciudad, por lo menos cuenta con las prestaciones de ley que le permitirían acceder a un servicio de salud y, remotamente, a una pensión.

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  • “Por las noches sólo se oye a la gente toser”

    Por: Omar Vera – julio 18 de 2008

    Con su carreta, por el centro de Bogotá, Chepe* mira para todas partes cuando sabe que viene la tos. Las lluvias han estropeado el cartón que recoge y le han dejado gran dificultad para respirar y la sospecha de morirse pronto. Él, como al menos otros 1.500 habitantes de la calle, pasa sus noches en El Bronx, a unas cuadras de la Casa de Nariño, gastándose en droga lo que reúne con su extenuante trabajo. “Es preferible morirse aquí acompañado, que encerrado en una pieza de hospital”.

    “Este es de los que sí trabaja, pero no va a durar mucho: ninguno dura mucho por acá”, nos dice de Chepe el viejo Murillo*, nuestro guía por las ollas atestadas de clientela. Según él, gente como Chepe llega allí para consumir drogas, pero también para buscar refugio, a pesar del hacinamiento: “no importa si en una pieza caben 10 ó 40: lo importante es no quedarse afuera cuando llueve”, y agrega que “por las noches sólo se oye a la gente toser en estas piezas y en los andenes”.

    En Bogotá, de las más de 630.000 personas en condición de indigencia que reporta la Administración Distrital, unas 8.500 viven en la calle y muchas de ellas se hacinan en sitios que, como este, se convierten en privilegiados espacios de contagio de tres enfermedades inseparables: miseria, descomposición social y tuberculosis.

    Para Luz Linares, enfermera jefe de Urgencias del Hospital San Blas, la enfermedad no es asunto sencillo: “hace cinco años práticamente no se veían pacientes habitantes de la calle con tuberculosis, teníamos máximo un caso por año. En estos seis meses hemos visto unos seis o siete”. Precisa que muchos casos no son detectados porque los enfermos mueren rápidamente o no colaboran nunca con las muestras necesarias para detectar la tuberculosis e iniciar el tratamiento.

    A pesar de considerar a la tuberculosis como una enfermedad pasada a la historia, 17 países han encontrado una variación multirresistente, es decir, tolerante a los antibióticos, y un reciente informe de la Universidad Nacional ha señalado una posible emergencia sanitaria sin detectar. Martha Murcia, una de las autoras de la investigación, señala que “me sorprendió que muchas muestras eran de pacientes habitantes de la calle, de manera que es una bomba la que tenemos en Bogotá porque estarían regando la bacteria por todos lados”, debido a su movilidad por la ciudad y a la resistencia que oponen al tratamiento.

    “Ellos no van al hospital por su patología sino a satisfacer otras necesidades, como la alimentación, sin entender las connotaciones de tener tuberculosis y de hacerle daño a otras personas”, señala Linares, precisando que retenerlos para tratamiento es muy difícil: “son tres fases de tratamiento, cada una de un mes: si se falla, se agrava el problema. Conforme pasan los días, su farmacodependencia les lleva al consumo y ellos se retiran sin que podamos hacer nada”, agrega.

    El tratamiento de la tuberculosis sigue un protocolo que incluye un cóctel de antibióticos, uso de tapabocas especiales, soporte nutricional y aislamiento del paciente durante la primera fase. Pero, los efectos de la carga de medicamentos, la abstinencia de bazuco y la ansiedad producida por el encierro estropean casi cualquier esfuerzo por lograr la curación y terminan generando resistencia a las medicinas. Mientras tanto, un número incalculado de habitantes de la calle puede estar infectado sin saberlo y sin que se puedan detectar sus casos y tratarlos, pues muchos mueren sin que ninguna institución se tome la molestia de identificarlos.

    Murillo no lo duda: “Últimamente es mucha la gente enferma y si le ponen a uno un médico es para dar vueltas por todos lados y que, al final, nadie lo atienda”, indicando que los habitantes de las ollas “se deterioran muy rápido, pero prefieren quedarse acá”. Mientras muestra a los clientes de un expendio señala que, “apenas vuelve por acá, se enferma otra vez la gente”.

    “Las fumadas de todo lo que uno consigue por acá van acabando la salud: si llegan 10 kilos de mercancía, los rebajan para convertirlos en 13 o más. Nadie sabe qué se está fumando y se enferma un montón de gente”, nos dice mientras compra los alimentos que, seguramente, desechó algún restaurante.

    La malnutrición de los habitantes de la calle, sus largas vigilias, sus sueños a la intemperie, las lluvias permanentes y su rechazo al tratamiento médico propician la transmisión de la enfermedad. “Sus defensas se bajan mucho y llegan en muy mal estado al hospital», señala Linares, agregando que «nos esforzamos por darles lo mejor, pero nuestros servicios de urgencias no cumplen con los requerimientos mínimos y eso, junto a la falta de colaboración de los pacientes, dificulta las cosas y nos expone a un alto riesgo”.

    El tratamiento de la tuberculosis se ha limitado a un tema clínico y es una enfermedad social, relacionada con el hambre y las condiciones de vida de los habitantes de la calle. Políticas de choque para tratarla siguen en mora y cualquier esfuerzo por controlarla es insuficiente mientras no se atienda la relación entre contagio, tratamiento y pobreza extrema de una población marginada y excluída. “Luego de que acaban con El Cartucho, nos pasan a sitios más reducidos, que no están a la vista del mundo, y nos riegan por toda Bogotá, pero los problemas siguen ahí y son más graves que antes”, nos dice Murillo.

    Chepe, mientras tanto, ha cogido unas monedas y se fuma una pipa amarillenta, luego de tomarse un aguadepanela con calentado, esperando otro acceso de tos. Pareciera ser que pronto será otro muerto sin nombre, que nunca más volverá a la olla. Y aunque esto pasa cada día en nuestra ciudad, en la Bogotá visible, la agonía social, humana y vital de este hombre sigue siendo solo un tema incómodo para muchos.

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    * Nombres cambiados para proteger a las fuentes. Publicado originalmente en el periódico POLO.

  • ¿Fue un desastre natural?

    Junio 10 de 2008

    En la ciudad de Bogotá no es extraño encontrarse con accidentes de transito, rupturas de tuberías y otras emergencias que son atendidas por los organismos de atención de la ciudad. Sin embargo, en dos épocas del año la cosa se torna de otra magnitud: cuando comienzan las acostumbradas lluvias de abril y de noviembre, que obligan a los habitantes de la ciudad a no olvidar su sombrilla en casa porque pueden ser víctimas de una tremenda lavada. Ése es el escenario de las personas que suelen caminar por el centro de la ciudad o por barrios comerciales como el Restrepo, Kennedy Centro, Venecia o Fontibón, y no es extraño ver a los que se divierten, de manera intrépida, jugando bajo la lluvia, arriesgándose a ‘pescar un resfriado’.

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  • Entre la violencia y la escuela: los niños

    Marzo 3 de 2008

    En los últimos días se viene hablando de la violencia en algunos barrios de Pereira y Dosquebradas, generada por grupos expendedores de estupefacientes, sicarios y pandillas dedicadas a diferentes tipos de delitos. Las autoridades han desplegado fuerza policial para tratar de contrarrestar la  ola de asesinatos, pero, hasta ahora, los logros son pocos. En realidad, es un problema de varios años atrás, es una situación que ha generado, en los sectores donde se concentra, un contexto especial, diferente a cualquier otro lugar de estos municipios.

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  • Una lucha seria contra la pobreza

    Por: Rafael Rincón Patiño* – noviembre 4 de 2007

    Empieza una nueva esperanza en los municipios, departamentos y regiones con los gobiernos elegidos popularmente. Comienza un aire renovado para encarar el mayor desafío del siglo XXI: eliminar la pobreza y el hambre.

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