Etiqueta: Santos

  • Obstáculos en el proceso de paz

    Colombia completa casi cinco décadas en guerra - Foto: Claudio Cáceres.
    Colombia completa casi cinco décadas en guerra – Foto: Claudio Cáceres.

    Por: Juan Diego García – noviembre 22 de 2015

    Son muchos los aspectos positivos que generan optimismo acerca de un desenlace feliz en los diálogos entre el gobierno colombiano y las FARC-EP en La Habana, pero no son pocos ni menores los factores negativos, de suerte que el proceso oscila entre grandes anuncios de inminente arreglo final y negros nubarrones que presagian lo peor: el rompimiento definitivo.

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  • «Es hora de que nos veamos como somos»

    Por: El Turbión e Investig’Action – octubre 3 de 2015

    Durante las negociaciones de paz entre la guerrilla de las FARC-EP y el gobierno de Pastrana, Judith Simanca Herrera decidió unirse a la insurgencia y cambiar su nombre por el de Victoria Sandino. Hoy no sólo hace parte de la comandancia de esa guerrilla sino que hace parte de la delegación de paz de la misma desde el comienzo de las negociaciones en la Habana (Cuba).

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  • Un salto hacia la paz

    Juan Manuel Santos, 'Timoleón Jiménez' y Raúl Castro se dan la mano en La Habana - Foto: César Carrión, presidencia
    Juan Manuel Santos, ‘Timoleón Jiménez’ y Raúl Castro se dan la mano en La Habana – Foto: César Carrión, presidencia.

    Septiembre 25 de 2015

    El apretón de manos entre el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), ‘Timoleón Jiménez’, tras el anuncio de un preacuerdo en materia de justicia transicional y reparación a las víctimas en el marco de los actuales diálogos de paz, es sin duda alguna una de las noticias más importantes para el país en medio siglo, puesto que hace latente la posibilidad de que se firme un acuerdo final y, con ello, de que las nuevas generaciones sean las primeras en vivir sin estar involucradas en la guerra, pero deja abiertas múltiples preguntas en torno a los términos de lo acordado y al rumbo que, en adelante, debemos tomar como sociedad.

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  • Pueblos hermanos

    Reunión entre Santos y Maduro en 2013 - Foto: Agencia Venezolana de Noticias
    Reunión entre Santos y Maduro en 2013 – Foto: Agencia Venezolana de Noticias

    Septiembre 7 de 2015

    Resulta inaceptable que cualquier gobierno utilice la xenofobia como método para ganarse apoyos sociales con el fin de lograr determinados fines políticos. Los pueblos de Colombia y Venezuela debemos exigir a los respectivos gobiernos que se reúnan de forma urgente a solucionar la actual crisis por la vía de reforzar y actualizar los acuerdos binacionales contra la criminalidad y la pobreza en las zonas de frontera.

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  • Consultas populares contra la locomotora minero energética

    "Pare" la gran minería - Foto: Omar Vera
    «Pare» la gran minería – Foto: Omar Vera

    Por: Pau Soler (El Ciervo) – julio 4 de 2015

    Colombia y el mundo pasan por un momento histórico en el que si no reacciona la ciudadanía y los pueblos del mundo contra este modelo minero energético del capitalismo salvaje, las consecuencias ambientales y sociales para la bella Colombia y para la humanidad serán terribles e irreversibles.

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  • ¿La paz a punta de plomo?

    "Cese al fuego bilateral ya"Mayo 25 de 2015

    La terminación del cese al fuego unilateral por parte de la guerrilla de las FARC el pasado viernes cierra un periodo en el que fue notoria una reducción de los enfrentamientos, lo que dio un respiro a las comunidades afectadas por la guerra, pero no a los contendientes.

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  • La paz en medio de la represión estatal

    ¿La mafia continuará? - Foto: Marcela Zuluaga ContrerasAbril 2 de 2015

    Asistimos a una coyuntura política marcada por el aumento de los mecanismos represivos, los cuales han sido históricamente utilizados por el Estado para controlar al movimiento social colombiano. Por una parte, la impunidad frente a la pérdida de información de la operación Andrómeda, demuestra que el espionaje sin orden judicial es respaldado por el gobierno, por otra parte, los casos de brutalidad policial y la violación sistemática de derechos humanos por parte del ESMAD en el paro camionero y en las recuperaciones de tierras por parte de indígenas del Cauca, son una clara señal de que la fuerza pública se usa en defensa de los intereses del gran empresariado nacional e internacional, mientras se agravan condiciones sociales que han alimentado la violencia.

    Durante el mes de marzo se conocieron nuevas amenazas a líderes animalistas, ambientalistas, mujeres caucanas afrodescendientes y activistas que se rehúsan al extractivismo en diferentes regiones. Uno de estos casos es el de la comunidad de la Toma de Suarez, Cauca, y otros sectores más que se rehúsan al actual modelo económico del país. Aunado a las amenazas de estos grupos sucesores del paramilitarismo, los medios tradicionales censuran estas noticias y han centrado su interés en el conflicto que enfrenta Venezuela, desconociendo de nuevo la crisis que vive Colombia en materia de derechos humanos.

    Paro Camionero y recuperación de tierras

    En el caso del paro camionero, se registraron un total de 24 días de movilización pacifica en contra de varios asuntos como son: la concesión que ha hecho el gobierno nacional a la multinacional Impala respecto al uso y construcción de infraestructura vial; el manejo de transporte de carga pesada en el país en medio del alza del combustible y la chatarrizacion de camiones y volquetas a bajo costo, medidas de presión para reducir el gremio camionero en el país. Durante las movilizaciones se registraron agresiones a periodistas, en Pasto, un agente del Esmad disparó una granada de dispersión en la pierna de  Isnardo Quiroz. También se registraron diferentes agresiones a la población civil que no participaba en las acciones de la movilización camionera, el Esmad les disparó gases de dispersión a las personas solo por encontrarse asentadas en las carreteras del oriente antioqueño en los municipios de Marinilla, Santuario, Guarne y San Luis. Finalmente, aunque se resuelve el paro camionero con el decreto 2228 referente a las relaciones económicas, aun persiste una cierta inconformidad en el sector camionero porque no hay credibilidad frente a la reciente mesa de trabajo creada entre los transportadores con los ministerios de Minas, Hacienda, Transporte, y el presidente de Ecopetrol con el fin de revisar el precio de los combustibles.

    Durante las movilizaciones indígenas de las comunidades de Huellas, Tóez y Lopez Adentro, pertenecientes al municipio de Caloto, Cauca, la respuesta del gobierno ha sido la misma. En el denominado “proceso de liberación de la madre tierra”, que se ha desarrollado específicamente en la hacienda Emperatriz, se ha registrado que en los intentos de desalojo por parte de la fuerza pública, se han hecho disparos de arma de fuego por parte del Esmad, del ejército y de la policía nacional. Los indígenas han empezado a sembrar y a reconstruir sus territorios usurpados por y para el ingenio azucarero, que en su gran mayoría, hacen parte de el empresario Carlos Ardila Lülle. A pesar de que la comunidad ha logrado en varias ocasiones retirar pacíficamente a todo policía uniformado y no uniformado de estos territorios, el 19 de marzo se registró una de las arremetidas mas violentas, el Esmad hirio a 25 indígenas con municiones recalsadas, algunos heridos se encuentran en el Hospital “La Niña María del Caloto”. También fueron afectadas varias casas aledañas al sitio como lo relató a Radio Payumat, Feliciano Valencia, quien se encontraba en esos momentos con las comunidades indigenas en resistencia.

    Batidas y censura

    Otra forma de militarización de la sociedad se evidencia en el aumento de batidas ilegales por parte del ejército, cuerpo armado que recluta  jóvenes pese a la recién sancionada sentencia T455 DE 2014, en la que la corte ratifica la ilegalidad de las mismas y demanda una sanción a los funcionarios que incurran en estas. Por otro lado, hay ciertos grupos de barristas sociales de equipos de fútbol que también han anunciado su necesidad de denunciar situaciones de abuso de autoridad por parte de la policía al negar la libre expresión en los estadios de fútbol. Fue el caso de unos hinchas del equipo Millonarios que pertenecen a diferentes procesos de formación social y política y que tras mostrar una pancarta en rechazo de la brutalidad policial en Colombia el 7 de marzo en el estadio El Campin de Bogota, varios uniformados intentaron retener dicha pancarta haciendo alusión a que esta prohibido en los estadios las expresiones políticas sin ser importante los derechos fundamentales. En otros estadios del país pancartas de cese al fuego bilateral han estado presente, lo cual permite anunciar que pese a las situación de represión diferentes sectores avanzan en su labor de movilización social.

    No basta con los avances que se han dado para alcanzar el cese al fuego bilateral entre el gobierno y la insurgencia, el movimiento popular colombiano en su conjunto ha vivido en carne propia la ambivalencia entre un gobierno que persigue la paz y un gobierno cuyo fiel propósito pareciera ser el de perseguir y acabar con toda forma de inconformidad social. Según el medio “Verdad Abierta” Colombia se encuentra actualmente bajo las esperanzas y anuncios que han hecho las Farc-EP en conjunto con las fuerzas militares para desactivar las minas del tercer país del mundo con más minas antipersonales -seguido de Afganistan y Camboya- y que “con este gesto de paz, las minas antipersona son las primeras armas que se están desactivando antes que termine el conflicto” según refiere el general (r) Rafael Colón. Sin embargo, la vida de diferentes lideres sociales esta en peligro, ya que se les ha indicado a través de panfletos y mensajes intimidatorios que abandonen sus hogares y sus labores o de lo contrario “las aguilas negras” o los “Urabenos” se encargaran de silenciar y minar su camino.

    En este sentido, a pesar del recrudecimiento de la represión estatal en diferentes sectores de la sociedad, todo parece indicar que el año 2015 sera el año de las movilizaciones sociales. Una de las expectativas más cercanas es la convocatoria a la marcha por la paz, el próximo 9 de abril, la cual está siendo anunciada por diversos procesos sociales del país “por la paz, la democracia y la defensa de lo publico”. Del mismo modo, se espera un primero de mayo en el cual se sigan exigiendo garantías laborales, en especial el reintegro del  vicepresidente de la USO, Edwin Palma Egea, quien fue despedido de manera injusta por Ecopetrol tras las denuncias que ha realizado por los salarios desmedidos de algunos ejecutivos y los masivos en contradicción con los recortes de presupuesto y masivos despidos de obreros en las diferentes zonas del país. Con estas movilizaciones se espera por un lado frenar este afán desenfrenado por reprimir a toda forma de inconformidad en el país como también en el avance de los procesos que permitan mayores transformaciones sociales en el conjunto de los colombianos y colombianas.

     

  • Balance provisional de los diálogos de paz

    'Ricardo Téllez' e 'Iván Márquez' de las FARC-EP; Tone Allers, del gobierno de Noruega; Carlos de Cossio, del gobierno de Cuba; Humberto de la calle y Sergio Jaramillo, del gobierno de Colombia, durante la instalación de los diálogos de paz en Oslo - Foto: Claudia Polo

    Por: Juan Diego García – agosto 29 de 2014

    Las conversaciones entre el gobierno de Santos y las FARC-EP parecen haber llegado a un punto de no retorno, aunque en este tipo de procesos no es posible ni prudente adelantar acontecimientos, sobre todo considerando los muchos factores que operan en su contra y, más aún, pensando en las dificultades para poner luego en práctica lo acordado, de manera que no se repitan las situaciones del pasado que frustraron la solución política al conflicto armado colombiano.

    Hay todavía diferencias por zanjar, pero los avances son significativos. Los acuerdos previos sobre la cuestión agraria no satisfacen el programa de la guerrilla pero sí son un avance considerable y, en líneas generales, coinciden con las demandas de los campesinos. La reforma política es de gran significación, dado el rol que en el conflicto tienen la exclusión y la violencia del sistema contra las fuerzas opositoras. De aplicarse, sería un paso importante para hacer de la democracia del país algo más que una frase hueca. El acuerdo sobre los llamados ‘cultivos ilícitos’ abre perspectivas para una solución que satisfaga los intereses nacionales e internacionales, sobre todo cuando la llamada ‘guerra contra las drogas’ ha fracasado rotundamente y voces muy autorizadas dentro y fuera del país abogan por soluciones muy similares a las acordadas entre autoridades e insurgentes en La Habana.

    Hay, además, elementos nuevos que sustentan los pronósticos favorables. El encuentro de las víctimas del conflicto con los insurgentes y el gobierno supone la apertura de escenarios de reconciliación y del fomento de una nueva cultura de la convivencia en un país literalmente envenenado por las campañas de guerra psicológica auspiciadas por los grandes medios, con honrosas excepciones, todos en línea con la versión oficial de los hechos.

    No menos destacable es la creación, a petición reiterada de los insurgentes, de una comisión de expertos académicos que entregarán en los próximos meses un análisis de las causas históricas del conflicto armado. No se trata de una ‘comisión de la verdad’, que funcionará en el futuro, pero sus aportes académicos servirán de punto de referencia para el análisis sopesado y, sobre todo, ofrecerán a la sociedad colombiana puntos de vista divergentes pero constructivos por su valor científico, permitiendo entonces un debate ajeno a las pasiones y distante de la versión interesada.

    Ha sido, igualmente, de gran relevancia la presencia en La Habana de una delegación de las Fuerzas Armadas de muy alto nivel, comitiva que trató con los insurgentes los aspectos relativos a la dejación de las armas –y, como se pactó, no entrega de las mismas– y de los mecanismos de seguridad que el Estrado ofrecerá a quienes abandonen la lucha armada y se conviertan en movimiento político legal.

    ¿Cuál sería el balance provisional que se podría hacer a estas alturas del proceso? ¿Quién gana y quién pierde? ¿Cuáles son las perspectivas del futuro inmediato para el país en su conjunto? Sin duda, la gran beneficiada es la ciudadanía misma. Pero, ¿cómo afecta de forma directa a los principales actores del conflicto?

    Las FARC pueden estar muy satisfechas si los acuerdos previos alcanzados se convierten en realidad. Ninguna fuerza de izquierda puede presentar hasta hoy un balance más favorable para los intereses populares que lo acordado en Cuba. Además –en contraste con la imagen oficial que se mantiene y en ocasiones se intensifica según convenga, que presenta a la guerrilla como un grupo de bandidos sin discurso, sin programa y sin vínculo alguno con la población–, las propuestas llevadas por la insurgencia a la mesa de diálogo no sólo tienen una enorme coincidencia con las demandas campesinas y de la oposición sino que muestran un manejo muy sólido de las problemáticas del país –con independencia de que se esté o no de acuerdo con ellas–, un lenguaje de altura y una disposición realista al tratamiento de los asuntos a debate.

    De ingresar a la legalidad a la insurgencia le queda un enorme reto: ganar en las urnas el apoyo de buena parte de ese 60% o más de abstencionistas, mayoritariamente de los sectores populares, los mismos que en los últimos años inundan calles y plazas exigiendo cambios substanciales en el orden político y económico del país, y reconquistar a sectores amplios de las clases medias que ahora le resultan hostiles. Como primer paso puede contribuir a la formación de una amplio frente de izquierda que aspire al poder en las elecciones presidenciales de 2018. Las elecciones municipales del año próximo serían una primera prueba de fuego. Es probable que para entonces ya exista el acuerdo de paz y, en consecuencia, todo será sin duda más favorable.

    Al presidente Santos se le presentan retos igualmente grandes. Ante una posible recaída de la economía mundial su estrategia de exportar materias primas como principal fuente para financiar sus proyectos se puede ver seriamente comprometida. Tampoco está en su agenda una nueva política fiscal que dote al Ejecutivo de recursos suficientes. En este contexto, cumplir con la promesa de promover la equidad apenas tiene elementos sólidos que la sustenten. Además, con un Estado raquítico y corroído por la corrupción el presidente colombiano tendrá enormes problemas para cumplirle a la guerrilla y satisfacer a los movimientos populares.

    Santos tiene que defenderse, además, de los feroces enemigos de la paz que anidan en sus propias filas, debe gestionar el proceso sin contar con un Estado moderno y eficaz, y ha de mantener el apoyo de la clase dominante que le sirve de sustento, la misma que puede abandonarlo si considera que el gobierno ha ido demasiado lejos en las concesiones a la guerrilla. No menores deben ser sus preocupaciones respecto a Washington, habida cuenta de su enorme influencia en los cuarteles y sus sólidos vínculos con la misma oligarquía que le llevó al poder y le ha dado el visto bueno a sus estrategia de paz. Si a unos y otros no les satisfacen los términos del posible acuerdo este apoyo puede terminar. Por menos echaron del poder a Zelaya en Honduras.

    En este complejo escenario Santos tiene armas suficientes para neutralizar, al menos, a los agentes más activos de la extrema derecha. Puede empezar por dividir su movimiento: políticos corruptos que pueden ceder fácilmente a los halagos del poder y dar pleno apoyo a los muchos procesos penales, por todo tipo de delitos, que cursan contra Uribe Vélez y su entorno. Tampoco es imposible neutralizar a las Fuerzas Armadas. Es una cuestión de habilidad y, sobre todo, de propósito.

    Si se logra la paz la suerte de la extrema derecha estaría echada, aunque por eso mismo son enormes los riesgos de ver a Uribe y los suyos impulsando medidas desesperadas –el golpe militar incluido–. No es pequeño el margen de acción que tiene la extrema derecha, más aún si el proceso de paz se concreta en los términos descritos y, por ende, cuenta con un respaldo social considerable.

    Los países de la región han dado siempre su respaldo al proceso de paz, más ahora cuando se vislumbra un resultado exitoso. Queda como incógnita qué harán los Estados Unidos cuando el acuerdo haga innecesaria su presencia en la ‘guerra contra las drogas’ y su directa participación en la lucha contra una insurgencia guerrillera que ha terminado. ¿Optarán, entonces, por asegurar al menos sus bases militares aquí y convertir a las Fuerzas Armadas locales en una especie de prolongación de las propias y a Colombia en un emplazamiento privilegiado de su geoestrategia regional?

    Por fortuna para el país, Estados Unidos ya no es la potencia hegemónica de antaño. Corren nuevos vientos en el continente y no debería descartarse que, al menos a mediano plazo, este país andino alcance un estatus en sus relaciones con la potencia del norte que lo haga más armónico con el proceso de integración de América Latina y el Caribe, y más cercano al ejercicio efectivo de la soberanía nacional.

  • Obstáculos al proceso de paz

    En Colombia las Fuerzas Militares mantienen un poder casi ilimitado - Foto: Oneris Daniel Rico García

    Por: Juan Diego García – abril 15 de 2014

    El presidente colombiano enfrenta grandes retos, tanto ahora para adelantar un acuerdo con la insurgencia, como en el futuro para consolidar el proceso de paz.

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  • Un proceso revelador

    El paro campesino fue el más importante suceso del movimiento social en 2013 - Foto: Andrés Monroy Gómez

    Por: Juan Diego García – enero 13 de 2014

    El proceso social y político en Colombia del año 2013 muestra con toda su crudeza tanto las debilidades como las fortalezas de esta sociedad. En vísperas de cambios electorales en la primera mitad del 2014 se vislumbran los desafíos que tienen que enfrentar el gobierno y las fuerzas sociales para intentar su ingreso como colectividad nacional en un orden moderno y, sobre todo, democrático. El actual no es ni lo uno ni lo otro.

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