El gobierno de Mauricio Macri al mando de la presidencia de la República Argentina ya cumplió sus primeros 100 días y, sin dudas, demostró un fuerte aire de cambio para el país y para su pueblo. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿de qué se trata ese cambio?(más…)
Iniciando el mes de febrero, el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, señaló que los supermercados son responsables, junto con los intermediarios, de la carestía de los alimentos. El ministro se quejó del precio pagado por los supermercados a los productores y del precio final al consumidor, afirmando que: “aquí le sacan el jugo al campesino y le exprimen la billetera al consumidor”.
La nueva viceministra de Cultura, Zulia Mena García – Foto: Presidencia.
Por: Aiden Salgado Cassiani – abril 12 de 2016
Zulia Mena García es graduada en Trabajo Social, con especialización en Gestión Territorial y Comunitaria. Ha sido la primera persona en inaugurar las, otrora, curules del pueblo afrocolombiano en 1994, cuando, apoyada por el presidente Ernesto Samper, obtuvo más de 37.000 históricos votos. El año pasado terminó su periodo como alcaldesa de Quibdó, siendo la primera mujer en ocupar ese cargo, el cual desempeñó de manera impecable. De hecho, su gestión en la alcaldía de la capital chocoana fue catalogada como una de las mejores entre las principales ciudades colombianas.
La primera vez la vi en un encuentro de Paradigmas Emancipatorios y, aunque alguien estuviera entretenido con la mariposa que pasó por el cristal, su voz –micrófono en mano– levantaba las cabezas del salón y ponía los cerebros a capacidad máxima cuando aquel canto de mujer gallarda decía en su primera oración: “Soy Berta Cáceres y vengo del Copinh Honduras, en una lucha sin tregua por la dignidad del pueblo lenca”.
Como todo ponente, tenía el tiempo limitado para presentar su experiencia, pero la gente estaba entusiasmada por seguir oyéndola. Era testimonio vivo, convicción e insulina para avivar las mariposas que revolotean en los sueños de los revolucionarios. En los pasillos, la gente la abordaba y tenía tiempo para todos y yo, desde lejos, trataba de escuchar lo que contaba, interpelando aquella realidad con la nuestra y pasando sus sentencias por el filtro de cómo lo podemos hacer nosotros, con nuestra gente, en nuestra red.
Muchas fotos han circulado por estos días de Berta Cáceres por Internet, yo la recuerdo con chanclas playeras bajando la escalera del Centro Martin Luther King, carcajeada en la mesa a la hora del almuerzo haciendo cuentos jocosos de no sé qué. No podía oír tanto.
Era la mujer robusta que se tragaba el dolor con una risa estridente, la mujer bella que sabía lucir los aretes sin retoques y que golpeaba el hombro de los hermanos de lucha con la fuerza de los guerreros. Era la mujer de los cuatro hijos y ningún día de reposo, era la líder de los lencas, la luchadora de Honduras, la latinoamericana del ALBA y de las broncas con los opresores en cualquier rincón del planeta.
Me dejó con las ansias de ‘una próxima vez frente a Berta Cáceres’. Muchas preguntas para ella se quedaron en mi agenda: organización del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), resistencias, pérdidas, sentidos de luchas, horizontes políticos. Las dejo en reposo pero no las engaveto: cuando acabe este corto viaje ella estará en el lugar de los rebeldes y los eternos esperándolas para responderme.
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El esmog inunda la ciudad como un castigo a los excesos. Demasiados autos, demasiada gente yendo con demasiada prisa hacia edificios demasiado altos por avenidas con demasiados niveles. Es bien sabido que esta es una ciudad gris, con corazón de cemento, y huesos de hormigón. Aún así hay días en que se supera a sí misma.
Alicia Inés Rabinovich y Pedro Fabián Sandoval, padres de Fernando y Abel, y desaparecidos durante la última dictadura en Argentina.
Por: Nuria Barbosa León – abril 8 de 2016
Fernando desea un abrazo de su madre, una canción de cumpleaños, un consejo o regaño, una foto en familia, una lectura en el regazo de la cama o un beso antes de dormir. Su anhelo fue amputado el 10 de septiembre de 1976, en su casa natal de Buenos Aires, cuando él contaba con seis años de edad.
El pasado 3 de abril me preguntaba un estudiante: ‘¿Verdad, profesor, que el proceso de La Habana está muy tenso dada la radicalidad de las posturas de las partes?’. ‘Vea –le dije–, sí así está sucediendo no sabe cuánto me alegro. En estas alturas del proceso, cuando ya son más adversarios que enemigos, sería ésta una indicación fáctica de que las partes efectivamente sí tienen la mejor voluntad de ir hasta el final, pues, de lo contrario, ya estarían dando muestras de querer tirar la toalla”.
Pero, saboreemos del proceso mismo. Hace ya casi 4 años, cuando se inició una discusión que duró cinco meses sobre el primer tema de la agenda, el del desarrollo rural integral, así se presentó el escenario: las dos partes llegaron con posturas iniciales duras y extremas: “que haya una reforma agraria que cubra el conjunto del latifundio”, fue lo que dijeron los farianos, mientras que los del gobierno respondieron “nada de reforma agraria”. Se inició así un largo proceso de discusión, reflexión y análisis en el que, de modo progresivo, fueron aflorando tanto las necesidades como los intereses de parte y parte, y, al final –no obstante las 14 reservas que quedaron–, hubo un primer acuerdo básico: habría una reforma de la estructura de tenencia y del uso social de la tierra, que afectaría, ante todo, al latifundio improductivo.
Como para aprender, entonces, del proceso: en toda negociación, sean las que sean su naturaleza, temas o dimensiones, siempre hacen presencia y juego dialéctico tres factores: iniciales posturas duras que, en la marcha, se van morigerando bajo la acción de las necesidades –el por qué cada uno está negociando– así como de los intereses –el cómo cada uno queda en el resultado final–. Respetando las especificidades, complejidades e importancias de cada tema, en estos cuatro años, con una metodología similar de negociación, se han producido acuerdos totales o parciales en puntos como el ya señalado, en el de la definición del modelo de justicia transicional a aplicar y en el de asumir los derechos de las víctimas como disco duro de la negociación.
En teoría, los 6 temas de la agenda son importantes, evidenciando cada uno un evidente nivel de complejidad, pero en la práctica, evacuado un tema o dimensión del mismo, el siguiente se eleva como el más importante y decisivo si es que se quiere avanzar. Ahora, en abril del 2014, se está frente al último que, por ser decisivo para poder hacer la dejación de las armas y para delimitar el espacio institucional en el que las FARC y el ELN –¡bienvenidos!– podrían hacer política democrática, en la coyuntura se nos transparenta como el más importante de todos.
Hemos dicho que, con frecuencia, es más fácil hacer la guerra que negociarla. Y decimos esto por la sencilla razón de que, cuando guerra y negociación son estudiadas a partir de los discursos de los actores o de la gente en general, todo el mundo espera y se representa, y se imagina que las posturas de la partes deben ser menos duras y agresivas en materia de negociación que de guerra. Pero, en la realidad parecería suceder lo contrario. En materia de guerra, todo el mundo acepta que las partes, por ser enemigas, se tiren duro no solamente con las balas sino también con afiladas palabras; pero, en materia de negociación, todo el mundo espera que las posturas no sean tan duras y extremas, pues la misma palabra es como una invitación a estrechar manos y corazones.
Lo que sucede es que casi nadie alcanza a conceptuar que en una negociación las únicas duras y extremas son las posturas iniciales, pues cada parte está esperando sacar el máximo provecho del tema que se está negociando, pero que en el camino aquellas empiezan a morigerarse bajo la presión de las necesidades e intereses de las partes, siendo esto lo que en la actualidad está sucediendo en La Habana.
Pero, esperemos a ver qué sucederá dentro de tres o cuatro meses.
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* Docente e investigador de la Universidad del Valle.
«Esa tal resolución no existe» – Foto: Marcos Sánchez.
Por: Deissy Delgado Cadena – abril 8 de 2016
Después de varios años de dispersión, el movimiento estudiantil colombiano volvió a reunirse para confrontar el modelo de educación impulsado el Gobierno Nacional y que hoy se materializa, entre otras cosas, en la nefasta resolución de reforma a las licenciaturas, elaborada y aprobada por el Ministerio de Educación Nacional (MEN) y que desconoce las innumerables voces de rechazo a su propuesta.
Las personas con discapacidad exigen al gobierno de Bogotá respeto por sus derechos – Foto: Camila Ramírez.
Por: Camila Ramírez – abril 7 de 2016
El pasado 29 de febrero, la población con discapacidad realizó un plantón frente a la Alcaldía Mayor de Bogotá para exigirle al alcalde, Enrique Peñalosa, la continuidad del Proyecto 721 y que se les reconozca derechos básicos como salud, educación, alimentación y vivienda.