
Por: Juan Diego García Mejía – abril 12 de 2018
Ni a las autoridades ni a los medios de comunicación –en su inmensa mayoría tan afines al gobierno– parece preocuparles especialmente que en las recientes elecciones parlamentarias en Colombia más de la mitad de los electores no haya acudido a las urnas. En realidad, se ha celebrado como gran victoria de la democracia que la abstención se haya reducido en tres puntos. El escaso interés de los electores ya forma parte del paisaje político del país, de suerte que se asume como un hecho inamovible, como una especie de constante contra la cual nada se puede hacer. En efecto, al menos en el último medio siglo lo normal ha sido que se abstenga más del 50% del censo electoral, reduciendo a casi nada la legitimidad que se supone otorgada por las urnas al sistema político y al orden social en general. Sin embargo, lo que en cualquier democracia burguesa sería objeto de gran preocupación, para la clase dominante del país apenas merece una reflexión de fondo.
