Por: Carlos Medina Gallego* – octubre 2 de 2012
La academia tiene, con el proceso de paz que se avecina, la responsabilidad intelectual, científica, civil, ciudadana e institucional de disponer todos sus recursos y presupuestos de inteligencia al servicio del proceso de solución política negociada del conflicto armado. Para ello, debe llamar la atención sobre el aprendizaje de los procesos de diálogo y negociación de los últimos cinco lustros, de los que se derivan varias enseñanzas.
