Por: Javier Orozco Peñaranda – agosto 1 de 2012
Amanece en la cuenca asturiana. Hace un mes que la niebla se mezcla con el humo de las llantas y de los troncos quemados, llevando muy arriba el grito de protesta de los obreros mineros. Están en huelga indefinida. Son en su mayoría hombres y se tapan la cara con pañuelos. Vienen de muchos pozos y reclaman con sus sindicatos las ayudas pactadas con el gobierno español para que se mantengan las explotaciones de carbón. “Si cierren les mines morremos toos”, dicen en su lengua materna.