Por: Thomas Quirynen – 3 de junio de 2010
El 5 de junio de 2009 terminaron abruptamente 55 días de protestas pacíficas en la región de la Amazonía peruana. Murieron 34 personas cuando las fuerzas policiacas desalojaron violentamente a miles de indígenas que protestaban. Hoy, un año más tarde, las raíces de las protestas persisten: las comunidades indígenas siguen luchando por sus tierras y su forma de vida. Por eso, la conmemoración de la masacre no es simplemente un recordatorio de la perdida de vidas sino también una ocasión para hacer un llamado a los gobiernos a tomar medidas para proteger estos territorios, el pulmón verde del planeta.