Lenin Cardozo – octubre 10 de 2012
En el continente americano, la expansión de las ciudades litorales o marítimas en estas últimas décadas, producto del crecimiento poblacional, ha contribuido a la casi extinción de los bosques de costas, importantes ecosistemas que han servido de refugio seguro a una gran diversidad de fauna y flora. Progresivamente, hemos venido arrinconando a estas fronteras verdes hasta desaparecerlas en muchos casos. Lo que en el pasado significaban estos grandes paraísos para innumerables especies, hoy ha sido sustituido por edificios, villas de casas o avenidas turísticas que bordean esas costas.
