Por: Andrés Gómez. Fotografía: Manuel Ortiz. Terra360
Había aprendido a trabajar la tierra desde niña. Era fuerte y valiente, dicen quienes la conocieron. Soñaba con tener un pequeño pedazo de tierra y verlo florecer junto a su hija. Por eso, cuando Carmen Velazco Tombé recuerda a Flor Alba, no habla primero de política ni de disputas territoriales, habla de sueños truncados. Flor Alba Tombé Velazco murió el 21 de mayo de 2026 en La Ensillada*, un páramo entre los resguardos Misak de Guambía y Nasa de Pitayó, en el Cauca colombiano, donde una disputa histórica por la tierra terminó enfrentando a dos pueblos indígenas hermanos. Ella tenía 28 años y dejó a su hija Lisbet al cuidado de su abuela, quien todavía encuentra fuerzas evocando a aquella joven que soñaba con salir adelante.
Ella era agricultora, trabajaba en la agricultura. Ella era muy valiente para trabajar, en todo era valiente mi hija (…) Ella amaba mucho a la hija y los sueños [que] tenía para seguir adelante, y pues soñaba tener tierritas, recordó.
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