
Por: Carlos Carrillo A. – diciembre 11 de 2016
«Cambiará el universo, pero yo no», dice Borges en El Aleph y Colombia parece decir lo mismo. Hace casi 70 años un alcalde de Bogotá, visionario y tecnócrata, asfaltó los rieles del tranvía para llevar a Bogotá por el camino de la ‘modernidad’. Hoy, otro político y negociante está empeñado en convertir los corredores férreos de la ciudad en troncales de Transmilenio.