Junio 27 de 2005
Pareciera que el tiempo nunca hubiese pasado. Hace quince meses a un par de compañeros del periódico impreso se nos vino la idea a la cabeza de construir nuestro periódico en la red y no esperábamos que el asunto pasara de ser un experimento: en ese momento todo el mundo pensaba que el intentar una publicación de ese tipo sería un fracaso rotundo por las mismas razones que muchos periódicos impresos de izquierda fracasaban, se hablaba de problemas evidentes como el financiamiento, el uso de lenguajes estáticos que auyentaban y hasta de los pobrísimos hábitos de lectura que se habían enquistado en el público al que se pretendió llegar inicialmente.