Por: Omar Vera – junio 5 de 2017
Desde el pasado 10 de mayo, el Pacífico colombiano es escenario de un paro sin precendentes que ha venido juntando a la población afrodescendiente e indígena del Chocó, Buenaventura (Valle) y Guapi (Cauca). No obstante, la protesta en Buenaventura es la que ha cobrado más relevancia porque, a pesar de que por este puerto entre y salga la mayoría de las mercancías que determinan el comercio exterior de Colombia, sus pobladores no han recibido beneficio alguno por el papel fundamental que cumple su ciudad para la economía del país y, por el contrario, sufren la privación de sus derechos fundamentales y una constante violencia por parte del Estado.