Maureen Maya – marzo 12 de 2011
El desplazamiento forzado es uno de los principales retos que enfrenta no sólo el Gobierno Nacional sino toda la sociedad colombiana: se trata de una tragedia humanitaria que ha venido agudizándose durante los últimos años. La mayoría de las personas que han sido desplazadas provienen de zonas rurales de las cuales han sido expulsadas por acción de los violentos y muchos huyen de los combates armados para preservar su existencia, dejando atrás sus tierras y su proyecto de vida; otros son sacados a la fuerza por grupos armados ilegales, que suelen concederles un plazo de veinticuatro horas para desalojar; de no hacerlo serán asesinados. Cargando pocas pertenencias o sólo con la ropa que llevan encima empieza su doloroso peregrinaje. Algunos llegan a las periferias de las ciudades, donde son mal recibidos, para emprender una nueva lucha por la supervivencia en condiciones aún más adversas a las padecidas en el campo.