
Por: Francisco Javier Bergaño – junio 29 de 2014
A las tres y treinta de la tarde del 4 de marzo de 2004, Celina Martínez, compañera de Luis José Torres y madre de sus seis hijos, recibió una llamada de su cuñada informándole que Luis José estaba en el Hospital de Barranquilla; no a causa del dolor en las piernas con el que había amanecido, había sido baleado y fallecido en ese centro asistencial. Le tocó, entonces, acudir a la morgue para identificar el cadáver.