Por: Juan Diego García – octubre 7 de 2007
Cuando se cumplen cuarenta años de la muerte del Che en Bolivia se multiplican los escritos exaltando su memoria. Hasta le revista Times lo reconoce como una de las cien personalidades más destacadas del siglo pasado. Su figura cautiva y permanece como referente ético, en contraste con la imagen actual de los políticos a quienes cada vez más se asocia con la corrupción, la hipocresía o la complicidad con el gran capital. No hay movilización popular que no le recuerde, no hay lugar del planeta en el cual no se encuentre su rostro de guerrillero heroico que se resiste, inclusive, al asalto vulgar del marketing.