El 21 de junio se demostró que el proyecto de izquierda no puede ser ignorado y tiene vocación de poder. Casi 13 millones de personas votaron por la profundización de políticas sociales y ambientales que transformen Colombia, y son una fuerza cohesionada y plural. Por su parte, De la Espriella, el próximo mandatario elegido en medio de denuncias de fraude, tiene como base a millones de personas confundidas con mentiras, compra de votos e injerencia extranjera que, además, han sido llevadas a pensar que devolver a Colombia a su pasado fascista les reportará algún tipo de beneficio.
Este ideario de la ‘nueva’ derecha, que sigue teniendo a Uribe como el gran protagonista tras bambalinas, es toda una colcha de retazos, llena de afirmaciones contradictorias y promesas imposibles de cumplir que puede explicar por qué la derecha no crece en Colombia, aunque gane elecciones.
En Colombia, el Día Internacional de los y las trabajadoras se celebró en las calles de las principales ciudades sin contratiempos. Sindicatos, movimientos sociales, familias y ciudadanos se dieron cita con pancartas, consignas, pitos, arte y música, para conmemorar derechos laborales conquistados, y para exigir reivindicaciones. En Bogotá, en una jornada llena alegría, miles de personas en la calles demandaron mejores condiciones y derechos laborales para tener una vida digna.
Desde El Turbión salimos a preguntar por el estado actual del trabajo y la vida de las y los colombianos, en medio de un escenario atravesado por el aumento del salario mínimo, la reforma laboral y las tasas de interés que impone el Banco de la República.
La fiesta de los y las trabajadores se vivió con arte en las calles de Bogotá
Durante la jornada encontramos a Freddy Yara, miembro del Sindicato de Empleados Públicos y Contratistas del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sindesena), destacó la importancia de participar en la jornada del primero de mayo y las reivindicaciones que siguen en disputa:
Salimos por los derechos laborales ya conquistados y por los avances en este gobierno en condiciones laborales y garantías para los trabajadores. También salimos para exigir que el trabajo sea reconocido con equidad y estabilidad. Este primero de mayo es de agradecimiento básicamente a las organizaciones sindicales y de respaldo al presidente.
Yara indica que se han logrado avances en la reforma laboral y en los acuerdos entre el sindicato y el gobierno, especialmente respecto al contrato de aprendizaje.
Obtuvimos la nivelación salarial, que nos organiza un poco más y nos deja más tranquilos en recursos mensuales a todos los funcionarios del SENA. Se dio con la firma del decreto No. 0386 del 07 de abril del 2026, además que esto se logra por el actual gobierno del cambio y la mesa de negociación estatal y tenemos grandes posibilidades todavía para seguir avanzando en mejores condiciones laborales.
Freddy añadió que uno de los retos pendientes sigue siendo la equidad salarial en el país. Según dijo, aunque ya obtuvieron la nivelación, mantener la paridad frente a las demás entidades estatales sigue siendo un objetivo clave para los trabajadores del SENA.
El apoyo de los y las trabajadoras en Colombia al presidente Petro fue una constante en las calles el pasado 1 de mayo.
En la misma línea, Ricardo Rubiano, miembro de la Junta Directiva del Sindicato de Trabajadores de la Energía de Colombia (Sintraelecol), seccional Bogotá y Cundinamarca, resaltó la importancia de la jornada para defender lo logrado y sostener las reformas:
Yo diría que la importancia es de todos los ciudadanos, salir a manifestarnos para apoyar a este gobierno, para que las reformas laborales no se echen para atrás, lograr mantenerlas a pesar de las presiones existentes y avanzar en condiciones laborales en el país.
Rubiano también opinó sobre el impacto de la reforma laboral desde el punto de vista empresarial y las negociaciones colectivas:
Los industriales no iban a querer esas reformas laborales, ya que fue importantísima para el pueblo. Cuando se da la reforma laboral, el sindicato se sentó a dialogar con la empresa, y se fueron implementado puntos (…), también manejamos un diálogo social con la empresa, acabamos de terminar un proceso de negociación colectiva, pero sí conocemos sectores que no quieren implementar la reforma, inclusive en empresas como EPM (Empresas Públicas de Medellín), no quieren ajustarse a la ley.
Candidato presidencial por el Pacto Histórico, Iván Cepeda – Foto: Omar Vera
El candidato a la presidencia por el Pacto Histórico, Iván Cepeda, ante una Plaza de Bolívar llena, ratificó la propuesta del Comando Central Unitario sobre un estatuto del trabajo: “que proteja a quienes trabajan”, y que profundizará las reformas adelantadas por Petro:
Continuará la política del salario vital, así no le guste a la señora Paloma Valencia, se ampliará la reforma laboral, así no le guste a Álvaro Uribe, e incluirá a los trabajadores. Vamos a proteger la reforma pensional, desarrollar la economía popular, avanzar en la revolución agraria.
El alcance de las reformas
Hija del proletariado – Foto Omar Vera
Las peticiones de las y los trabajadores en las calles, en sintonía con las políticas del gobierno, chocan con el Banco de la República. Aunque las reformas de Petro han acortado las brechas sociales en Colombia, el país sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo. Según el Informe Mundial sobre la Desigualdad 2026, el 10% más rico en Colombia, concentra cerca del 60% del ingreso.
Y la desigualdad afecta más a las mujeres. Según el DANE, en Colombia, las mujeres concentran una mayor carga de trabajo, enfrentan mayores niveles de informalidad y siguen recibiendo menores ingresos frente a los hombres por los mismo trabajos. En la práctica, la precariedad laboral afecta de forma diferente a las mujeres, al ser ellas quienes desde el cuidado no remunerado, sostienen hogares con ingresos inestables y quienes más sienten el impacto de un crédito más caro y de un salario que no alcanza, cuando tienen empleo.
Al Banco de la República, al parecer le importa poco sostener medidas del ejecutivo que saquen de la pobreza a las personas en Colombia, y eleva las tasas de interés argumentando contener la inflación, pero ha encarecido el crédito y presiona el ingreso disponible de los hogares que tienen deudas. Y según el Banco de la República, para enero de 2026, los hogares destinaron entre el 30% y el 34% de sus ingresos disponibles, al pago de deudas bancarias.
Memoria y lucha: el cambio continua – Foto: Omar Vera Apoyo a Palestina en la marcha del 1 de mayo – Foto: Omar Vera
Un aumento histórico del mínimo bajo presión empresarial
Resistir – Foto: Omar Vera
Uno de los retos que se ha presentado durante el 2026 ha sido el aumento del salario mínimo, una decisión que ha mantenido un debate nacional entre quienes la consideran una medida de justicia social y quienes advierten sobre su sostenibilidad.
El salario mínimo mensual se fijó en $1.750.905, lo que representa un aumento del 23% respecto a 2025. Al sumar el auxilio de transporte, que subió un 24,5% hasta los $249.095, el ingreso total de los trabajadores alcanza hoy los $2.000.000 mensuales. Sueldo que en las ciudades capitales difícilmente alcanza, y menos donde hay economías ilícitas.
Por un lado, el Gobierno Nacional, a través del Decreto 0159 de 2026 bajo la administración del presidente Gustavo Petro defendió este incremento como una medida de justicia social necesaria, ya que beneficia directamente a aproximadamente 2,4 millones de trabajadores que devengan este ingreso y, de manera indirecta, a más de 6 millones de trabajadores cuyos ingresos se ubican entre uno (1) y dos (2) salarios mínimos legales vigentes, contribuyendo al bienestar de más de 8 millones de trabajadores, al fortalecer su capacidad para cubrir necesidades esenciales.
Del otro lado, sectores empresariales como la Federación Nacional de Comerciantes Empresarios de Colombia (Fenalco) advierten sobre posibles riesgos económicos y sociales derivados del incremento. El gremio señaló que la medida podría afectar el empleo formal, aumentar la informalidad y presionar a las MiPymes, por lo que presentó una demanda de nulidad y una solicitud de suspensión provisional ante el Consejo de Estado.
Los escenarios de deterioro inmediato no se han materializado. Una explicación la ofrece El informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre los salarios en América Latina, y asegura que los incrementos del salario mínimo, cuando se dan en contextos de formalización:
Si son eficaces, los salarios mínimos deberían impulsar el aumento de los salarios de algunos grupos de trabajadores. En los casos en que las mujeres están sobrerepresentadas en los segmentos de trabajadores que ganan salarios bajos, el salario mínimo también debería contribuir a reducir la brecha salarial de género.
Las tensiones sobre el salario mínimo también se conectan con las decisiones de la Junta Directiva del Banco de la República. En su más reciente comunicado de prensa, del pasado 30 de abril, la Junta Directiva de el Banco de la República informó su decisión unánime de mantener inalterada la tasa de interés de política monetaria en 11,25%.
En la tabla del Banco de la República se pueden revisar los niveles y cambios de la inflación desde el año 1954 hasta la actualidad.
Según la institución, esta decisión responde a la demanda de energía, la producción manufacturera, el comercio minorista y el comercio exterior de bienes, que apuntan a que el crecimiento económico en el primer trimestre podría superar el del último trimestre de 2025. A esto se suma la incertidumbre internacional, en particular la prolongación del conflicto en Medio Oriente, que podría presionar al alza de los precios de la energía, los fertilizantes y otros bienes, además de endurecer las condiciones financieras externas.
Pero estas razones no convencen. El País, de España, medio del Grupo Prisa, ha cuestionado que el Banco mantenga tasas de interés altas en un contexto donde la inflación responde en buena medida a factores externos al advertir que “las causas actuales (energía, agro y transporte) son exógenas”. De igual forma, Fedesarrollo proyecta para 2026 un crecimiento cercano al 2,8% bajo escenarios de tasas elevadas; mientras las minutas de la Junta del propio Banco reconocen que este nivel de tasas encarece el crédito y reduce la demanda.
Las reformas necesitan calle
El cambio se queda – Foto: Omar Vera
Se requiere una fuerza que sostenga lo que se disputa cada primero de mayo: salario, condiciones de trabajo y reconocimiento. De lo contrario, continuará la brecha de ingresos, que en Colombia sigue siendo muy amplia, junto con la perpetuación de los trabajos mal remunerados, la informalidad y la precariedad.
Una evidencia de la necesidad de sostener el rumbo que han iniciado las reformas de Petro es que en la calle se disputan el salario, las condiciones de trabajo y la defensa de gobiernos que respalden a las y los trabajadores. Sin embargo, decisiones como las tasas de interés, definidas por la Junta del Banco de la República, minan hasta dónde pueden llegar esos avances.
William Quimbay, en su pronunciamiento del 1 de mayo, como afiliado al Sindicato Nacional de Trabajadores/as al servicio del Banco de la República y el sistema financiero, sostiene que por ello es necesario que cambie el Banco de la República:
El Banco de la República tiene que estar en función del agro, de la industria, del empleo. El Banco de la República debe dejar de ser el motor del enriquecimiento de Sarmiento Angulo, de Davivienda, de Bancolombia y de los demás bancos del sistema financiero privado.
Este año se juega la continuidad de los intentos por cerrar las brechas salariales en Colombia, impulsados desde la calle y expresados en la elección de Petro como el primer gobierno de izquierda en el país, un proyecto con vocación de continuidad que hoy defiende Iván Cepeda. Estas elecciones presidenciales definirán si se profundiza la dignidad laboral o si el país frena su avance hacia un rumbo económico más equitativo.
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Con discursos como “el ideal sería que las mujeres se dedicaran a la crianza de los hijos”, o que las migrantes venezolanas eran “fábricas de hacer chinos [hijos] pobres” o cuando, en 2019, dijo que un candidato a sucederlo era “más manoseado que prostituta de Puerto Wilches”, así es la personalidad que ha expuesto el que podría ser el próximo presidente de Colombia: Rodolfo Hernández, un sujeto a quien han apodado como el ‘Trump colombiano’ y que se presenta como un outsider político sin serlo realmente.
Para destacar la experiencia adquirida, un refrán popular señala que ‘a un perro no lo capan dos veces’, pero en la vida política del candidato Gustavo Petro no parece aplicarse: luego de que en 2008, en un imperdonable desliz de voracidad burocrático, el entonces senador votó para el cargo de Procurador por el ultrafascista Alejandro Ordoñez, todo parece indicar que hoy está dispuesto a hacer una alianza con el bandido liberal y uribista Luis Pérez.
Evidentemente, la firma del expresidente Santos en el acuerdo de paz no comprometía a la clase dominante que él se supone que representaba al negociar con una parte de la guerrilla colombiana.
Desde hace un año el pueblo de Chile decidió cambiar el rumbo, después de 30 años que Pinochet dejara el poder mediante un plebiscito. No obstante, en esta oportunidad, la sociedad ha demostrado un profundo hastío con una clase política que no ha hecho otra cosa que enredarse en escándalos de corrupción y mínima celeridad para mejorar las condiciones de vida de la población.
Mi generación nació en los albores de la II Guerra Mundial. Somos hijos de muchas hogueras y terribles holocaustos. No obstante, aprendimos muy temprano, por boca memoriosa de los ancestros de la Galicia remota, que el espacio sagrado en donde se guarda el fuego se llama hogar, o lareira. Cuando había que conservarlo, como el mayor de los tesoros surgido de las tinieblas, las benefactoras brasas se cautelaban durante todo el año. El último día de aquel ciclo, a medianoche, se las dejaba extinguir y las cenizas eran arrojadas sobre el campo, en señal unívoca de muerte y resurrección. Y se volvía a encender la nueva lumbre, con la promesa de doce meses venturosos. Si, por alguna razón, se apagaba antes de tiempo, la desgracia caía sobre la casa hogar en la forma mustia de la ceniza, metáfora ancestral de la desdicha humana que conlleva toda aniquilación.
Tres candidatos lideran la intención de voto de los colombianos en la recta final hacia las elecciones presidenciales del próximo 27 de mayo. En medio de un enrarecido ambiente político reina la incertidumbre, pero también salta a la vista un duro pulso entre las tradicionales clientelas políticas y el voto de opinión.
Gustavo Petro. Foto: César David Martínez (campaña).
Por: Alexander Gamba Trimiño – mayo 9 de 2018
Las elecciones presidenciales en Colombia permiten ver las fracturas, las apuestas, las maquinarias y los discursos que se posicionan en un determinado momento en la sociedad. En este 2018 hay un hecho trascendental para la historia política reciente del país: la emergencia de un actor político, Gustavo Petro, que le está disputando con gran acierto el discurso de lo popular a Álvaro Uribe Vélez.
Ni a las autoridades ni a los medios de comunicación –en su inmensa mayoría tan afines al gobierno– parece preocuparles especialmente que en las recientes elecciones parlamentarias en Colombia más de la mitad de los electores no haya acudido a las urnas. En realidad, se ha celebrado como gran victoria de la democracia que la abstención se haya reducido en tres puntos. El escaso interés de los electores ya forma parte del paisaje político del país, de suerte que se asume como un hecho inamovible, como una especie de constante contra la cual nada se puede hacer. En efecto, al menos en el último medio siglo lo normal ha sido que se abstenga más del 50% del censo electoral, reduciendo a casi nada la legitimidad que se supone otorgada por las urnas al sistema político y al orden social en general. Sin embargo, lo que en cualquier democracia burguesa sería objeto de gran preocupación, para la clase dominante del país apenas merece una reflexión de fondo.