Todo lo que realiza el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela es observado con un telescopio espacial por todos los medios de comunicación del orbe. Este país caribeño no solo tiene la mayor reserva de petróleo del mundo sino que, además, ha sido transformado en una cantera de noticias, más falsas que reales, para las empresas de la desinformación.
Estudio del cerebro. Foto: Marco Antonio Gutiérrez Hurtado.
Por: Ana Cristina Bracho – marzo 5 de 2018
Se llama José, tiene sesenta años. Un día cualquiera, hace par de ellos, le vino un accidente cerebro vascular. Un ictus, dirían ahora los médicos. La noche antes se acostó como cualquier día y a la mañana siguiente su cerebro había sido tomado por una hemorragia. Era quirúrgica, urgente, enorme. Los médicos, al ver la imagen, se asustaban. No la observaron el día que pasó porque no había maquinas disponibles: todas estaban apagadas, puestas, acumulando polvo en los hospitales, mientras José era solo uno más en la lista de los que la necesitaban.
La arepa es fundamental en la dieta de los venezolanos. Foto: Alex Lanz.
Por: Gabriel Jiménez Emán – junio 20 de 2016
En una ocasión, un poeta colombiano de paso por Venezuela dijo que era «el único país del mundo donde los pobres celebraban y los ricos protestaban». La frase es de corte humorístico pero revela una verdad: en Venezuela una gran mayoría de personas celebran tener vivienda propia, atención médica y educación gratuitas, espacios para el deporte, la cultura y el entretenimiento, flotas de buses y taxis a bajos precios, pero, sobre todo, un sentido de pertenencia a un país con identidad, a una nación con una historia extraordinaria de luchas y logros en cultura, educación y tecnología que pueden mejorarse con el tiempo a través del trabajo, la honestidad y una productividad y crecimiento racionales. Mientras tanto, la gente pudiente protesta por estos logros de la mayoría.