Por: Juan Diego García – abril 17 de 2015
La denominación de ‘Estados fallidos’ que las potencias capitalistas utilizan para criminalizar a ciertos gobiernos incómodos y justificar su derrocamiento debería, en realidad, aplicarse en primer lugar a la idea misma de Estado, al menos en su versión burguesa clásica de ‘Estado social de derecho’, inspirado en los principios del humanismo y como instrumento equilibrador de los conflictos sociales.
