Por: Carlos Victoria – marzo 4 de 2012
Creíamos que la educación confesional era asunto del pasado. Creíamos que en pleno siglo XXI no se censuraba el pensamiento en las universidades. Creíamos que las universidades bajo la tutela de la Iglesia Católica respetaban el derecho a la libre expresión. Creíamos que la Santa Inquisición sólo era un asunto de archivos históricos. Creíamos tantas cosas, menos que en la Universidad Católica Popular de Risaralda un profesor y un grupo de estudiantes fuese llevado a la hoguera de la retractación.
