Por: Efraín Guerrero Sánchez* – diciembre 13 de 2009
Más de mil personas, en la era Uribe, ha sido extraditadas. Motivo de orgullo para el señor presidente, que se vanagloria de ello a cada rato; nostalgia para miles de familiares, a quienes les ha tocado sufrir el destierro de sus seres queridos; vergüenza para la justicia colombiana, que no es capaz o se niega o juzgar a sus nacionales; decepción para el pueblo estadounidense, que ve como sus cárceles se inundan de supuestos ‘capos’ del narcotráfico, mientras Colombia continúa, viento en popa, surtiendo toneladas de cocaína en las calles de New York, Miami, Los Ángeles y Washington, entre otras; y agravio contra el pueblo colombiano, que evidencia, una vez más, a un gobierno que no responde a sus necesidades sino a los intereses de los gobernantes imperialistas.