19 de enero de 2010
La violencia sexual ha sido utilizada como práctica de guerra por la humanidad en muchos de sus conflictos y Colombia, al igual que cualquier país que sufre una guerra, afronta este tipo de vulneración a los Derechos Humanos de sus ciudadanos. Esta práctica se acrecienta en nuestro contexto por falta de documentación sobre el tema, por el silencio de las víctimas al no denunciar los abusos de los que son objeto, por la indiferencia y los malos tratos de las autoridades hacia las víctimas, y por la tolerancia de la sociedad con su silencio cómplice, actitud que permite que diferentes actores armados, especialmente paramilitares y militares, abusen de niñas, niños, mujeres y hombres. Colombia, como sociedad, al no enfrentar el problema, agrava su enferma indiferencia y acepta que, en la guerra, la sociedad civil sea blanco de violaciones sexuales sistemáticas como forma de presión y de poder.
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