Por: Marc Vandepitte – diciembre 7 de 2013
Uno de cada cuatro habitantes del planeta padece desnutrición o tiene una carencia crónica de vitaminas y minerales esenciales. Lo irónico es que los fondos que se necesitarían para erradicar el hambre en el mundo son ridículamente bajos, pero ello implicaría poner en tela de juicio la omnipotencia de los gigantes de la agroindustria.

