
Por: Katu Arkonada – febrero 15 de 2018
Hegel decía que todos los grandes hechos -y personajes- de la historia universal aparecen dos veces. Marx le complementó añadiendo que una vez como tragedia y otra como farsa.

Por: Geidy Díaz Crespo – abril 11 de 2016
A Berta Cáceres la encontré en los pasillos de la Escuela Nacional Florestan Fernandes, en Brasil, luego en el Centro Martin Luther King y por último, en noviembre pasado, en el encuentro hemisférico por la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en La Habana. Ella no me conocía, en cambio yo sí la conocí muy bien.
La primera vez la vi en un encuentro de Paradigmas Emancipatorios y, aunque alguien estuviera entretenido con la mariposa que pasó por el cristal, su voz –micrófono en mano– levantaba las cabezas del salón y ponía los cerebros a capacidad máxima cuando aquel canto de mujer gallarda decía en su primera oración: “Soy Berta Cáceres y vengo del Copinh Honduras, en una lucha sin tregua por la dignidad del pueblo lenca”.
Como todo ponente, tenía el tiempo limitado para presentar su experiencia, pero la gente estaba entusiasmada por seguir oyéndola. Era testimonio vivo, convicción e insulina para avivar las mariposas que revolotean en los sueños de los revolucionarios. En los pasillos, la gente la abordaba y tenía tiempo para todos y yo, desde lejos, trataba de escuchar lo que contaba, interpelando aquella realidad con la nuestra y pasando sus sentencias por el filtro de cómo lo podemos hacer nosotros, con nuestra gente, en nuestra red.
Muchas fotos han circulado por estos días de Berta Cáceres por Internet, yo la recuerdo con chanclas playeras bajando la escalera del Centro Martin Luther King, carcajeada en la mesa a la hora del almuerzo haciendo cuentos jocosos de no sé qué. No podía oír tanto.
Era la mujer robusta que se tragaba el dolor con una risa estridente, la mujer bella que sabía lucir los aretes sin retoques y que golpeaba el hombro de los hermanos de lucha con la fuerza de los guerreros. Era la mujer de los cuatro hijos y ningún día de reposo, era la líder de los lencas, la luchadora de Honduras, la latinoamericana del ALBA y de las broncas con los opresores en cualquier rincón del planeta.
Me dejó con las ansias de ‘una próxima vez frente a Berta Cáceres’. Muchas preguntas para ella se quedaron en mi agenda: organización del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), resistencias, pérdidas, sentidos de luchas, horizontes políticos. Las dejo en reposo pero no las engaveto: cuando acabe este corto viaje ella estará en el lugar de los rebeldes y los eternos esperándolas para responderme.
__________
* Educadora popular Cuba.
Por: Nuria Barbosa León* – octubre 5 de 2011
El joven hondureño Merlin Javier Flores Guardado no esperó a concluir sus estudios de medicina, en la facultad habanera del Hospital Clínico Quirúrgico de 10 de Octubre, para realizar labores asistenciales en su país.
Por: Juan Diego García – diciembre 28 de 2009
La contraofensiva de la derecha en Latinoamérica se incrementa con los últimos acontecimientos, en particular el golpe palaciego en Honduras y, sobre todo, con la decisión estadounidense de ampliar su presencia militar en Colombia con nuevas bases, siete en total, que se sepa.
Por: Vicent Boix – noviembre 17 de 2009
Giorgio Trucchi ha pasado más de 50 días en las calles de Honduras, desde que el 28 de junio, el Ejército y los sectores más poderosos derrocaran al presidente legítimo Manuel Zelaya. Ha recorrido los barrios de diferentes ciudades del país, así como la zona fronteriza entre Nicaragua y Honduras. Ha estado en manifestaciones, conferencias de prensa, reuniones, actos de toda índole, cargas policiales, etc. Ha redactado más de 75 artículos, crónicas y entrevistas. Ha inmortalizado en cerca de 500 fotografías y más de 20 vídeos, los momentos más intensos, emocionantes y dramáticos que tienen lugar en la nación centroamericana.
Por: Juan Diego García – octubre 21 de 2009
El golpe militar en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya es un intento de romper la cadena de los movimientos populares y nacionalistas del continente ‘por su eslabón más débil’. Los agentes del golpe son los mismos de siempre: los empresarios, los políticos tradicionales, un poder judicial profundamente reaccionario, un tribunal electoral hecho a la medida de los intereses oligárquicos y que ya demoró tres meses en reconocer, a duras penas, el triunfo de Zelaya contra el candidato de la derecha más dura y la cúpula de las iglesias católica y evangélica. Y el instrumento que realiza el trabajo sucio ha sido, igualmente, el acostumbrado: las fuerzas armadas.
Por: Johanna Cassaleth – septiembre 22 de 2009
En un nuevo intento de retornar la presidencia de Honduras, el pasado lunes 21 de septiembre, Manuel Zelaya llegó sorpresivamente a Tegucigalpa después de casi tres meses de haber sido sacado por la fuerza del su país, en un golpe de Estado, y se instaló en la embajada de Brasil.
Por: Vicent Boix – julio 6 de 2009
Ante los lamentables hechos que están acaeciendo en la República de Honduras, tuve la ocasión de poder entrevistar vía internet al periodista Rubén Escobar. Actualmente, él ocupa el puesto de jefe de noticias en el Diario Tiempo, rotativo ubicado en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante del país centroamericano después de la capital, Tegucigalpa.
Por: Fabio Hipólito* – julio 3 de 2009
Este tema del golpe en Honduras me lleva a reflexionar sobre cómo se pueden estar dando algunos acontecimientos en nuestra época. Dicho de otra forma, tengo la sensación que se puede estar gestando un nuevo escenario de relaciones y confrontación, herencia de la mezcolanza entre experiencias y locuras de los viejos tiempos de las dictaduras, de las políticas del Cono Sur, de la Escuela de las Américas, enredados con las sensaciones, crisis y respuestas del presente.
Por: Rosalba Moreno M. – julio 2 de 2009
“Alta es la noche y Morazán vigila.
¿Es hoy, ayer, mañana? Tú lo sabes […]
Hermanos, amanece. (Y Morazán vigila)”
– Pablo Neruda
¿Es hoy, ayer, mañana? Pregunta el poeta chileno Pablo Neruda en su homenaje al héroe hondureño Francisco Morazán, apóstol de la unidad centroamericana. Oportuna sigue siendo la pregunta ante los titulares periodísticos que al mundo vuelan estos días, desde el centro y el sur de América: golpe de estado en Honduras, avance de la derecha en las elecciones de Argentina y Uruguay, anuncio del aumento de la presencia militar norteamericana en Colombia. Titulares que, inevitablemente, traen al recuerdo años de crueles dictaduras militares bajo las que se torturó, asesinó, desapareció y condenó al hambre y a la miseria a millones de latinoamericanos, cuyos herederos sobreviven hoy entre hambre, miseria y terror.