Por: Johana Cassaleth – julio 6 de 2009
A lo largo del mes de junio, Álvaro Uribe ha manifestado que se debe alargar el tiempo de cobro del impuesto de guerra, que fue implantado en 2006 para que rigiera desde 2007 hasta finales de 2010. Su propósito era financiar la guerra contra el narcotráfico, la guerrilla y los paramilitares, invertir en armamento y aumentar el pie de fuerza. Dicha contribución sería cobrada a personas o empresas con un patrimonio mayor a $3.000 millones, que darían al gobierno el 1.2%. Sin embargo, el dinero recaudado no le alcanzó al gobierno para financiar el desmesurado gasto militar y hoy el mandatario propone que se alargue el tiempo de cobro de este tributo y extenderlo a la clase media, cobrando entre el 0,5% y el 0,7%. En la clase media, este tributo se convertiría en permanente, mientras que para los ricos sería transitorio.