Por: Andrés Monroy Gómez – octubre 5 de 2012
En Colombia se vienen haciendo más frecuentes los brotes de indignación y las protestas en las calles, universidades, campos y fábricas. Ejemplo de ello es la convocatoria a la Semana de la Indignación, impulsada por la Coordinación Nacional de Organizaciones y Movimientos Sociales y Políticos. Para frenar esta oleada de expresiones de inconformidad, las iniciativas legislativas y judiciales suelen ser las más utilizadas por quienes, desde el poder, no comparten los reclamos de la población. Es por lo anterior que, aproximadamente hace un año, el Congreso de la República, de mayoría oficialista, aprobó una ley que penaliza comportamientos propios de la protesta social.
