Por: Rafael Rincón Patiño* – octubre 7 de 2007
“No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería”
–Miguel de Cervantes. El Quijote.
Muy señora y muy oronda, la primera dama de la nación, doña Lina Moreno de Uribe, estuvo haciendo proselitismo político electoral por un candidato a la alcaldía de Medellín que predica la transparencia y el carácter sagrado de los dineros públicos. Ella aterrizó en el aeropuerto en el ruidoso avión presidencial. Sin rubor alguno bajó del cielo y puso lo “sagrado”, es decir, los recursos públicos, al servicio de lo terrenal: la política.