
Por: Édgar Humberto Álvarez – mayo 31 de 2016
Hacia las 6:30 am, llego a una de las calles que circundan la Plaza España. Debo hacer una llamada. Una pareja de abuelos se encuentra vendiendo mecato y minutos. Un muchacho habitante de calle de acento guajiro pasa y les pide dos bocadillos, termino mi llamada y, mientras, me como un chocoramo.
