Por: Juan Diego García – septiembre 30 de 2007
El guerrillero más antiguo del mundo no se llama realmente Manuel Marulanda Vélez sino Pedro Antonio Marín. Asumió esa identidad en memoria de un dirigente sindical comunista asesinado por la Policía. Tampoco ingresó a la guerrilla como marxista convencido sino como un adolescente que sobrevivía a una masacre oficial en la que pereció buena parte de su familia. Sus compañeros de entonces tampoco eran comunistas sino liberales perseguidos por el régimen conservador. Su ingreso al Partido Comunista es posterior y allí recibió toda la educación y formación que posee. Jamás ha pisado una gran ciudad, nunca ha caminado por las calles de Bogotá y su lenguaje sencillo, que puede resultar molesto a algún intelectual, constituye al parecer uno de sus mayores atractivos para los combatientes de las FARC y para quienes le apoyan y colaboran.
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