Etiqueta: medio ambiente

  • Barrulia: de vivir en 58 000 hectáreas a habitar en un polideportivo

    Por: Camila Ramírez

    La comunidad indígena Sikuani de Barrulia, en Puerto Gaitán, Meta, lleva décadas exigiendo el reconocimiento de su territorio ancestral. El Estado ha negado medidas de protección y vulnerado sus derechos, y ahora enfrentan el despojo y la deforestación de sus tierras por parte de la comunidad menonita extrajera, una amenaza que aumenta el ya alto riesgo de exterminio físico y cultural del pueblo Sikuani.

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  • Coronavirus

    Por: Juan Diego García

    El coronavirus pone de manifiesto todas las debilidades del actual orden capitalista. Por supuesto, también muestra su enorme capacidad de acomodarse a las crisis, ahora y en el pasado.

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  • ¿Quién destruye a la madre tierra?

    Contaminación petrolera en la Amazonía. Foto: Micaela Ayala V.
    Contaminación petrolera en la Amazonía. Foto: Micaela Ayala V.

    Por: Alberto Vargas – julio 4 de 2018

    De acuerdo a cifras oficiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), actualmente casi 2.400 millones de personas no tienen acceso a los servicios básicos de saneamiento del agua y alrededor de 1.000 niños mueren diariamente en todo el mundo por esta carencia. La ONU indica, también, que actualmente la escasez de agua afecta a más del 40 por ciento de la población en el mundo, con altas probabilidades de que la proporción aumente. Al menos 1.800 millones de personas consumen aguas contaminadas con materia fecal y más del 80% de estas aguas se vierten en el mar o los ríos sin que se eliminen los contaminantes.

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  • Cambio climático: la esperanza es lo último que se perdió

    Los gases contaminantes provenientes de la industria, la agricultura y los automóviles están dentro de las principales causas del cambio climático. Foto: Billy Wilson.
    Los gases contaminantes provenientes de la industria, la agricultura y los automóviles están dentro de las principales causas del cambio climático. Foto: Billy Wilson.

    Por: Gerardo Honty – diciembre 4 de 2017

    El pasado 6 de noviembre la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó un avance de su informe “Estado del clima mundial 2017”. Allí se anuncia que este año va a ser uno de los tres más cálidos jamás registrados -los otros dos fueron 2015 y 2016- con cada vez más frecuentes episodios de efectos devastadores, como huracanes, inundaciones, olas de calor y sequías.  De enero a septiembre de 2017 se registró una temperatura media global de aproximadamente 1,1°C por encima de los niveles preindustriales y el período de 2013 a 2017 será el quinquenio más cálido jamás registrado.

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  • Cuando los niños demandaron a Estados Unidos

    Calentamiento global. Foto: Darell Michels.
    Calentamiento global. Foto: Darell Michels.

    Por: Eduardo Gudynas – noviembre 15 de 2017

    En una conmovedora iniciativa que abre nuevos escenarios frente al cambio climático, un grupo de 21 niños inició una acción judicial contra Washington. El razonamiento es claro: estos niños se presentaron como representantes de las generaciones futuras, sosteniendo que en tanto el Gobierno permite el avance del cambio climático este viola sus derechos constitucionales a un ambiente sostenible en el futuro. Esos niños, una vez adultos, así como sus hijos, nietos y bisnietos, no contarán con un ambiente de adecuada calidad e, incluso, sus vidas podrán estar comprometidas.

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  • Las eras geológicas del antropoceno y el ecoceno

    La Tierra. Foto: NASA.
    La Tierra. Foto: NASA.

    Por: Leonardo Boff – octubre 17 de 2017

    El primero en elaborar una ecología de la Tierra como un todo, todavía en los años 20 del siglo pasado, fue el geoquímico ruso Vladimir Ivanovich Vernadsky (1963-1945). El autor confería carácter científico a la expresión ‘biósfera’, creada en 1875 por el geólogo austriaco Eduard Suess. En los años 70, con James Lovelock, se desarrolló la teoría de Gaia, según la cual la Tierra se comporta como un superorganismo vivo que siempre produce y reproduce vida. Gaia, nombre griego para la Tierra viva, no es un tema de la Nueva Era sino el resultado de minuciosas observaciones científicas.

    La comprensión de la Tierra como Gaia ofrece la base para políticas globales, como por ejemplo el control del calentamiento global. Si sobrepasa dos grados celsius -estamos cerca de eso-, miles de especies vivas no tendrán capacidad de adaptarse y minimizar los efectos negativos de la situación así modificada. Desaparecerían. Si se produjese en este siglo un ‘calentamiento abrupto’ de entre 4 y 6 grados celsius, como prevé la sociedad científica norteamericana, las formas de vida que conocemos no subsistirían y la supervivencia de gran parte de la humanidad correría serio peligro.

    Varios científicos, especialmente el holandés Paul Creutzen, premio Nobel de química, y el biólogo Eugene Stoermer, se dieron cuenta, ya en el año 2000, de los cambios profundos ocurridos en la base físico química de la Tierra y acuñaron la expresión ‘antropoceno’. Desde 2011 esta expresión viene ocupando páginas en los periódicos.

    Con el antropoceno se quiere señalar el hecho de que la gran amenaza de la biósfera, que es el hábitat natural de todas las formas de vida, es la agresión sistemática de los seres humanos a todos los escenarios que, juntos, forman el planeta Tierra.

    El antropoceno es, entonces, una especie de bomba de relojería que se está montando, y que, al explotar, puede poner en peligro todo el sistema vida, la vida humana y nuestra civilización. Se plantea la pregunta: ¿qué hacemos colectivamente para desarmarla? Aquí es importante identificar lo que hicimos para que se conformase esta nueva era geológica: algunos lo atribuyen a la introducción de la agricultura hace 10.000 años, cuando empezamos a intervenir en los suelos y en el aire; otros creen que fue a mediados del siglo XVIII, cuando se inició el proceso industrial que implica una intervención sistemática en los ritmos de la naturaleza, introduciendo contaminantes en los suelos, en las aguas y en el aire; y algunos sitúan la fecha en 1945, con la explosión de dos bombas atómicas sobre Japón y los posteriores experimentos atómicos que dispersaron radiactividad por la atmósfera.

    En los últimos años, las nuevas tecnologías que han actuado sobre la Tierra, agotando sus bienes y servicios naturales, han causado también que se lancen a la atmósfera toneladas de gases de efecto invernadero y se depositen miles de millones de litros de fertilizantes químicos en los suelos, que causan el calentamiento global y otros eventos extremos.

    El imperativo categórico es cambiar nuestra relación con la naturaleza y la Tierra: ya no se la puede considerar un mostrador de recursos de los que podemos disponer a nuestro gusto, principalmente para la acumulación privada de bienes materiales. La Tierra es pequeña y sus bienes y servicios son limitados. Es necesario producir todo lo que necesitamos, no para un consumo desmedido sino para una sobriedad compartida, respetando los límites de la Tierra y pensando en las necesidades de los que vendrán después de nosotros. La Tierra les pertenece a ellos y se la tomamos prestada para devolvérsela enriquecida.

    Como se deduce, cabe subrayar que tenemos que inaugurar el contrapunto a la era del antropoceno, que es la era del ecoceno, es decir, una en la que la preocupación central de la sociedad ya no será el desarrollo o crecimiento sostenible sino la ecología. En el ecoceno debe garantizarse el mantenimiento de toda la vida y a ello deben servir la economía y la política.

    Para preservar la vida es importante la tecnociencia, pero igualmente la razón cordial y sensible. En ella se encuentra la base de la ética, la compasión, la espiritualidad y el cuidado fervoroso de la vida. Esta ética del cuidado imbuido de una espiritualidad de la Tierra nos comprometerá con la vida contra el antropoceno. Por lo tanto, es necesario construir una nueva óptica que nos abra hacia una nueva ética, poner sobre nuestros ojos una nueva lente para que nazca una nueva mente. Tenemos que reinventar al ser humano para que sea consciente de los riesgos que corre, pero, sobre todo, para que desarrolle una relación amistosa hacia la Tierra y se haga el cuidador de la vida en todas sus formas.

    Hace 65 millones de años cayó un meteoro de 9,6 km de diámetro en la península de Yucatán en México. Su impacto fue equivalente a 2 millones de veces la energía de una bomba nuclear. Tres cuartos de las especies vivas desaparecieron y, junto con ellas, todos los dinosaurios, que habían vivido durante 133 millones de años sobre la faz de la Tierra. Nuestro ancestral, pequeño mamífero, sobrevivió.

    Ojalá esta vez el meteoro rasante no seamos nosotros, carentes de responsabilidad colectiva y sin el cuidado esencial que protege y salva la vida.

  • Los movimientos del agua: Boyacá se sacude y salpica

    Ciudadanos de Sogamoso y otros municipios de Bogotá se oponen a la expansión minera en Boyacá - Foto: Pablo Bastidas.
    Ciudadanos de Sogamoso y otros municipios de Bogotá se oponen a la expansión minera en Boyacá – Foto: Pablo Bastidas.

    Por: Clara Ángel Ospina – abril 6 de 2016

    Hace ya más de una década que comenzó la feria de las concesiones mineras en Colombia y el mundo. Solamente en el gobierno de Uribe se entregaron 8.000 títulos. Boyacá, un departamento central del país que cuenta con una localización privilegiada cerca de la capital, donde están la industria y los mercados, y se encuentra habitado por familias campesinas minifundistas que, en su mayoría, viven en condiciones de atraso y bajo nivel educativo, reúne las condiciones óptimas para el establecimiento de empresas dedicadas a las actividades extractivas.

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  • COP 21

    COP 21 - Caricatura: Átomo Cartún.
    COP 21 – Caricatura: Átomo Cartún.

  • Periodista y profesor de la Universidad Católica renuncia a su cátedra por censura

    Un reportaje sobre la destrucción ambiental y social causada por los poderosos ingenios de caña ocasionó la censura contra el profesor Abel Gómez - Foto: Andrés Garzón

    Por: Carlos Victoria – marzo 4 de 2012

    Creíamos que la educación confesional era asunto del pasado. Creíamos que en pleno siglo XXI no se censuraba el pensamiento en las universidades. Creíamos que las universidades bajo la tutela de la Iglesia Católica respetaban el derecho a la libre expresión. Creíamos que la Santa Inquisición sólo era un asunto de archivos históricos. Creíamos tantas cosas, menos que en la Universidad Católica Popular de Risaralda un profesor y un grupo de estudiantes fuese llevado a la hoguera de la retractación.

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  • Ordenamiento territorial

    Por: Alberto Mendoza Morales – septiembre 23 de 2011

    El ordenamiento territorial de un país no es cuestión solamente jurídica, técnica o legal. Es, ante todo, un asunto ético, se trata del comportamiento del hombre frente al planeta. En el sobrepoblado mundo contemporáneo resulta materia esencial, amplia y profunda. Su estudio y formulación conduce a cumplir una tarea que alude a tres factores, territorio, población y gobierno, y hace surgir como principio el ordenamiento natural de los territorios y su vocación, pues hay que conocerlos, describirlos y respetarlos.

    La descripción del territorio la hacen los geógrafos. Los usos que el hombre hace del territorio, la consonancia entre orden natural, vocación y uso la estudian los planificadores. El mandato para emprender la revisión del uso y el ordenamiento territorial lo hace el Congreso, por medio de una ley, y lo cumplen en sus territorios los gobiernos locales.

    La humanidad habita la diversidad planetaria propia de los continentes: extensos territorios de distintas dimensiones, poblados por grupos humanos diferentes y ocupados por unidades político-administrativas diversas, como naciones, provincias, departamentos o municipios. A ella corresponde el uso adecuado de estos elementos, ella es responsable de la sustentabilidad de la Tierra.

    El ordenamiento territorial alude a tres hechos de dimensión planetaria: en primer lugar, la población, en proceso de crecimiento; en segundo término, el territorio, sujeto a usos; y, por último, el gobierno, encargado de promover el tema. La destrucción de suelos, selvas y bosques por acción humana demanda la intervención y acción de seres puestos a la altura de los tiempos, capacitados en la materia y llamados para abordar el tema.

    Hacia 2010, la población mundial llegaba a siete mil millones de habitantes y avanza hacia los diez mil millones, cantidad que se aproxima al límite máximo, que se alcanzará a mediados del presente siglo. En 2011, la Tierra experimentó temperaturas extremas, 40ºC bajo cero en el norte y 40ºC sobre cero en el sur, efecto climático relacionado con el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera. Al mismo tiempo, se desencadenó un período de intensas lluvias: un diluvio universal que inundó inmensas extensiones. El suelo, en partes sobrepoblado, usado y abusado, pierde ríos, selvas y praderas.

    El diario acontecer climático permite advertir que es posible que el eje de la Tierra haya experimentado un cambio de inclinación en relación con la eclíptica, el plano virtual en el cual giran los planetas alrededor del Sol. La especie humana está desafiada a definir, en todos los territorios, en todas las manifestaciones de la vida, un modelo de vida y de acción diferente al actual. ¿Cuál ha de ser? Un comienzo será respetar la vocación de la Tierra.