Por: Mohamed Hassan – noviembre 21 de 2013
La primavera árabe, presentada como una transformación revolucionaria que iba a barrer todas las dictaduras del mundo árabe, nunca existió como tal. Sin embargo, a principios de 2011, hubo dos erupciones volcánicas verdaderas en Egipto y en Túnez. Se trataba de unas explosiones de ira popular porque la injusticia social se había convertido en algo insoportable. Pero a esos movimientos les faltaba una dirección y una orientación revolucionarias, de manera que fueron recuperados rápidamente por partidos islámicos supuestamente moderados: el partido Ennahda en Túnez y los Hermanos Musulmanes en Egipto.

