
Por: Alberto Carral – julio 12 de 2017
Comienza a ser asimilado el hecho de que la Tercera Revolución Industrial aceleró como nunca antes la destrucción masiva de puestos de trabajo a manos de las máquinas, lo que se tradujo en desempleo y subempleo masivos en todo el planeta. Pero, su impacto habrá sido menor en comparación con lo que se espera de la cuarta revolución tecnológica.