Por: Juan Diego García – diciembre 26 de 2011
El cambio de los gobernantes de Grecia e Italia por funcionarios de la banca internacional aunque formalmente ha sido realizado por los respectivos parlamentos constituye, en la práctica, un golpe de Estado mediante el cual el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y los gobiernos de Alemania y Francia someten a su arbitrio unas instituciones nacionales supuestamente autónomas y destinadas a reflejar la voluntad ciudadana.
