
Por: Fernando Buen Abad Domínguez
Urge intervenir la noción de posverdad con una buena dosis de pensamiento crítico para radiografiarla hasta saber qué contiene y a qué propósitos tributa su uso. Sus definiciones la pintan como una forma ‘emotiva’ de la mentira para manipular a la ‘opinión pública’,para subordinar los hechos a las habilidades emocionales del manipulador.